martes, 30 de diciembre de 2008

El sueldazo de los curas o aquello del mulo y la alfalfa



(Termino el año con un post un poco materialista, ya lo sé;me viá poner a leer a E. Allison Peers para compensar, y a ver si el próximo año me espiritualizo un poco más)



Oído en un programa de radio como receta anticrisis, en una intervención de radiooyente: "lo que tiene que hacer el Estado es dejar de pagar sueldazos a los curas". Ya sé que en la radio se oyen muchas cosas (los mal pensados dicen que sólo "determinadas" cosas) y que los radiooyentes dicen lo que dicen (los mal pensados dicen que sólo salen por antena una selección "selecta"), y que ni a todas las cosas que se oyen hay que hacerles caso ni los radiooyentes son todos infalibles (aunque todo el que habla o escribe parece hablar o escribir ex cathedra, ¡se lo digo yo!). Pero ocurre que lo de "sueldazos" hay que considerarlo en conciencia y meditar seriamente si un servidor le está quitando el pan de la boca a alguien.



En principio, no es verdad que actualmente el Estado pague (con algunos matices, esto podría tener cierta carga de verdad en años pasados, cuando la asignación tributaria, o sea la de la crucecita, de acuerdo con los Acuerdos Iglesia - Estado, se completaba con cargo a los presupuestos de forma que la Iglesia obtuviese por tal concepto y transitoriamente una cantidad similar a la de ejercicios anteriores).



¿Será verdad lo del "sueldazo"? Veamos, en mi diócesis, en la que la vida no está precisamente barata, un cura con plena dedicación parroquial (o sea que no hace otra cosa, ni de profesor, ni de comentarista deportivo, ni de funambulista, ni de Presidente de una Caja de Ahoros, ni de nada, que también hay curas por ahí haciendo cosas muy raras) percibe mensualmente el sueldo de 830,71 €. Alguno comenta que ya querría él ser mileurista... En fin, sueldazo, lo que se dice sueldazo, digo yo que no es, a no ser que lo comparemos con la renta per cápita de Bangla Desh o, sin ir más lejos, con la cuantía de las pensiones mínimas en España. Maticemos un poco. Hay que reconocer que la inmensa mayoría de los curas (habrá excepciones como en todo) no tiene que pagar gastos de guardería, por ejemplo. Ni tampoco la inmensa maýoría de los curas (habrá excepciones como en todo) tienen que pasas pensiones compensatorias ni alimentarias a ningún/a ex-cónyuge. Hay que reconocer también que la mayoría (aquí las excepciones serían más numerosas) tiene resuelto el problema "vivienda" y eso en los tiempos que corren es un buen pico. Sin embargo, sé de algún sacerdote que al ser destinado a una parroquia tuvo que pedir ayuda a propios y extraños porque la casa parroquial estaba inhabitable. Como sé de algún otro que vive en condiciones heroicamente penosas porque considera un cargo de conciencia aplicar un céntimo de la economía parroquial (en su caso si no boyante, pasable) a la reparación de la casa del párroco y este año sin ir más lejos ha preferido renovar la calefacción de la iglesia para que la feligresía esté calentita, mientras él sigue apañándose con un par de catalíticas de butano del tiempo del Cuéntame, lo cual no dice mucho en favor de la Comisión de Economía parroquial cuyos miembros no están sólo para firmar las cuentas, sino también debieran estar para vencer la testarudez del pastor, tarea en ocasiones ciertamente ímproba.




Supongo que detrás de la alusión a los "sueldazos" que hizo aquel radiooyente se encuentra el aserto de que "la Iglesia es rica". Sin embargo, las cuentas de la diócesis de Barcelona del pasado 2007, por ejemplo, están publicadas, cualquiera puede consultarlas, y por poco instruido que sea en contabilidades, cualquiera se percatará de que en aquel ejercicio las entradas y salidas se equilibraron gracias a un legado importante, es decir que si a una determinada persona le hubiese dado por vivir un año más en lugar de morirse, una de dos: o la diócesis hubiera tenido que disminuir salidas (por ejemplo, suspendiendo las construcciones en curso de nuevos templos parroquiales) o hubiese entrado en números rojos.




"La Iglesia es rica". Mucho oro, muchos retablos, muchos cuadros, mucho arte. Bueno, ésta es otra. Recuerdo hace años a quien consideraba un escándalo que se cobrara entrada por visitar la catedral de Sevilla. Quien se quejaba de este "abuso" no sabía que en el tiempo de las pesetas mantener la catedral de Sevilla costaba todo incluido (reparaciones urgentes, suministros, seguridad, limpieza, etc y etc y etc) la suma aproximada de dos millones de pesetas diarios. No obstante, cuesta imaginarse a un sevillano diciéndole al Cardenal Arzobispo: "Eminencia, usted lo que tiene que hacer es derruir esto y hacer unas pistas de petanca o una zona de botellón". Cuesta de imaginar (aunque ahora hay sevillanos muy raros, gente pa tó), porque la catedral se considera cosa de todos. Ya sé, ya sé, si es cosa de todos, pues que la tenga el Estado. Tal vez, aunque no creo que fuera un buen negocio. Se seguiría cobrando la entrada, no estaría mejor gestionada, y además costaría una pasta con cargo al bolsillo de todos. Porque, para empezar, ni al Director, ni al Subdirector, ni etc. etc. les iban a pagar 830,71 € mensuales. Como aquel abogado matrimonialista que se quejaba de que en el Tribunal Eclesiástico local tanto Jueces como Secretarios eran curas, "ya está bien, esos puestos podemos cubrirlos los laicos"; se le ofreció el puesto de Secretario con un sueldo superior en un 80%a lo que cobraba el esforzado sacerdote de turno, "hombre, no, con este sueldo, no" (¿sería un sueldazo?).


"La Iglesia es rica". Recuerdo a un obispo que en cuanto le piden alguna de las pinturas del Palacio Arzobispal o del Museo Diocesano para exposiciones firma sin ver, con la sola condición de que el ente solicitante contrate un seguro sustancioso. "Ay, dice para sus adentros, si este cuadrito se perdiera o lo robaran o algo parecido, podríamos construir la iglesita de aquel barrio que llevan tantos años en un barracón"; no digo yo que Monseñor llegue a rezar por eso, pero sí que lo piensa y hasta lo dice.




(Ya sé, ya sé, ya sé. Las cuentas de la COPE. Los beneficios de la COPE. Prefiero no tocar aquí este tema, no lo eludo, simplemente es un tema lo suficientemente complejo como para merecer un tratamiento sereno y desapasionado. Hace años el cardenal Carles, que ni es un ultranacionalista, ni un progresista radical, ni un tipo con afán de protagonismos, dijo que en la COPE había cosas que deberían cambiar. No han cambiado. Habrá que preguntarse seriamente y sin subterfugios a quien está sirviendo esta emisora, como habría que plantearse si no hay cierta idolatría que no quiere reconocerse. Dejemos la COPE para otro año)




¿Sueldazos de los curas? Bueno, no sé yo. Tampoco es que se vea a la gente haciendo cola por la noche para ver si son los primeros en la ventanilla de admisión de los seminarios, es un decir. ¿Sueldazos? Creo que no exactamente. Y en cuanto al Estado, aunque nos pagara él, tampoco somos tantos y si no nos dedicáramos a esto, o estaríamos en el paro o estarían otros. Aunque nos pagara el Estado, creo, para vergüenza nuestra, que a la inmensa mayoría se nos podría aplicar lo del mulo y la alfalfa (quizá así terminamos con una sonrisita):




-Oye, tienes a este mulo muy delgado. Tendrías que echarle más alfalfa.


-Bah, para lo que hace...


-Hombre, pues entonces sacrifícalo o véndelo.


-Bah, para lo que come...




Feliz Año Nuevo 2009


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Noche de Navidad


Esta noche el Sr. X abandonará su sabiduría orgullosa, su voz imperativa, su continuo afirmarse frente a la realidad.

Esta noche el Sr. X, como cada noche de Navidad hasta donde la memoria le alcanza, ocupará su asiento en el banco de la iglesia, se situará entre conocidos y extraños, propios y ajenos, pequeños y grandes. Esta noche contemplará otra vez desde su puesto los muros del templo, las imágenes, el altar, las lámparas, un año más, otro año ha pasado. El Sr. X ordinariamente no quiere oír hablar de curas, ni de iglesias, mucho menos de obispos. No quiere cuentos de misas, ni de corpuscristis, ni de mandamientos. Pero nada del mundo podría impedirle ser fiel a esta cita anual, a la calidez de la misa del gallo, a esta noche sagrada. En esta noche ocupa su lugar, no le importa rodearse de mojigatería, escuchar incluso con atención los cantos, la Palabra, el rollo siempre antiguo y siempre nuevo del celebrante de turno.

Esta noche el Sr. X se sentirá otro año más humano, más frágil, más necesitado. Y esta noche el Sr. X como cada año se inclinará ante la imagen de un niño, besará un piececito de escayola, recordará que este mundo tiene todavía una oportunidad dada por Alguien, recordará que en suma él es capaz de amar a poco que se descuide.

Probablemente no somos mejores que el Sr. X; tal vez hemos tenido sólo circunstancias más apropiadas, palabras y hechos más significativos, más amor perceptible a nuestro alrededor. No podemos creernos mejores, sólo podemos dar gracias.

Gracias.

Feliz Navidad 2008.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Qué hermosas son las palabras

Pirateo puro y duro. Lo he encontrado en el blog de Sommer ( http://sommeralvarez.blogspot.com/ )
y no he resistido la tentación de traerlo aquï (tal vez una sonrisita nueva):

En la consulta de un doctor cualquiera, un lunes cualquiera:
- Buenos días caballero. Dígame que le sucede...
- Pues verá usted. Intentaré explicarme pues para eso he estudiado: Mire, llevo mas de dos años platicando relaciones naúticas con mi esposa y no logramos obtener condescendencia. Ignoro si yo soy omnipotente o mi esposa es esmeril.
El Dr. alucinado, corrige:
- Querrá usted decir estéril.
A lo que el afinado caballero responde sin sonrojarse:
- Me es inverosímil, ambas palabras son sinagogas.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Resulta que se anunciaban así

Esta era la publicidad en 1917. Y digo yo: ¿cómo podían vender presentando un tipo con esta cara? El índice ciertamente es muy indicativo, pero ¿a qué parece un director de orquesta echando bronca a alguien? Cuando era pequeño tuvimos las aulas de nuestro colegio al lado de la sede de la sociedad vegetariana del lugar y francamente, ahora que lo pienso, aquellos entusiastas de tan saludable régimen se parecían bastante al señor del anuncio. Desde entonces creo que por mucho que me canten las cualidades del vegetarianismo pues que no, que no, gracias.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El menos común de los sentidos ó 350 que calientan el asiento



Pese a que tenemos la misma edad, me separan muchas cosas de Pilar Rahola. No me gustó su gestión en el Ayuntamiento de Barcelona. El fracaso de su Partit per la Independència reveló claramente su incapacidad como política. Aunque comparto determinadas perspectivas de su visión del Islam, no comparto tampoco su prosionismo a ultranza. En cuanto a sus apariciones mediáticas, su modo de entrevistar hablando-mucho y escuchando-poco no me entusiasma, como tampoco me encandila, a decir verdad, su participación en tertulias (también para esto debo ser un outsider, ya que siempre he preferido la expresión serena y humilde a la vociferante y mitinera).


Sin embargo, soy asiduo lector de su "La mirada incorrecta" en La Vanguardia. Porque algunos de los temas que aborda son tratados con cierta lucidez. No es que esté siempre de acuerdo. En diciembre de 2007, al hilo del "escándalo" sobre las prácticas abortivas de ciertas clínicas de Barcelona, empleaba casi dos columnas denunciando la incómoda verdad de lo ocurrido y el coladero de la legislación, para tristemente acabar abogando por una ley de plazos (es decir, alertando sobre una incómoda verdad, pero abogando por la más cómoda de las salidas). Otras veces ha escrito con más valentía denunciando el buenismo izquierdista. Últimamente ha sido de las pocas en cuestionar la sentencia que condenó más que discutiblemente a seis miembros de los Mossos d'Esquadra (repito: más que discutiblemente, por más que desde la barrera la setencia haya sido alabada por el señor Eduard Ibáñez, director de Justícia i Pau de Barcelona). La semana pasada la Rahola dedicóuna bien merecida burla a la "pijoecología" representada en Barcelona por la señora Imma Mayol y sus arbolitos de iluminación a pedales.

Hoy Rahola comenta la sentencia (45 días de prisión y un año y 45 días de alejamiento) propinada por una juez contra una madre que le propinó un desafortunado sopapo a su hijo. Obvio propinar a quien lea los detalles de la noticia porque a estas alturas son sobradamente conocidos. Cuando se dio la noticia, me la comentó Nicolás; Nicolás es un manitas que igual te arregla una tubería de agua que te instala un teléfono supletorio; "¿cómo puede ser?", me decía, "¿cómo puede la ley llegar a hacer esto?", "ahora cualquier chaval le plantará cara a sus padres, eh, cuidado, que te denuncio". Rahola en su artículo critica el estropicio buenista propiciado, dice, por una progresía incapaz de discernir entre el deleznable autoritarismo y la necesaria autoridad, que ha acabado perdiendo el sentido común. Ya hace muchos años recuerdo a la entrada de un colegio barcelonés cómo un chaval bajaba enojado del coche del padre y se despedía de éste con un "adiós, capullo"; el padre ni se inmutó y yo me dije que venían malos tiempos para la "necesaria autoridad". Hablando de autoridad perdida, creo haber leído que el gran escritor Joan Perucho decidió jubilarse como juez al día siguiente de que un acusado al que le preguntó su nombre le contestara que se lo diría sólo si le pasaba por los cojones. Pero volvamos a la sentencia contra la madre del sopapo. Para mí que no es una cuestión simplemente de sentido común. Porque el sentido común lamentablemente se presume (como el valor se presumía en la mili). Aquí la cosa debería ser más clara. Una de dos, o la juez aplicó mal la ley y entonces es el disparate de una juez (y parece que los juristas dicen que la aplicó correctamente y que la sentencia es impecable) o el día en que votaron la ley nuestros queridos representantes, esos 350 que calientan asiento (cuando van) en el Congreso de los Diputados,estaban pensando en babia. Aviso: hay 350 y muchos de ellos titulados en Derecho. ¿Cómo es posible que no hubiesen previsto la posibilidad de aberrantes sentencias ajustadas a la ley? Menos chupar cámara, menos pensar en los votos, menos egoísmo y más trabajo. Porque si de lo único de que se trata es de apretar un botoncito según indique la manita del jefecillo del grupillo parlamentario, si sólo se trata de eso, eso también puede hacerlo Nicolás. Dios no lo quiera, que si cambian los papeles y se me fastidia la instalación de la luz no creo que 350 inútiles juntos me la fueran a arreglar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Un "fregoríflico" en el día de la Purísima

Ea, ahí os dejo un "fregoríflico", como decía una ancianita, relativo a la fiesta de hoy. El jeroglífico tiene sus buenos tres siglos, maomeno, y lo supongo procedente de Sevilla, aunque yo lo he visto en una publicación catalana. Si no lo completáis, podréis encontrar la solución en lo que hoy postea el cura jerezano que tengo en mi lista de blogs.



sábado, 6 de diciembre de 2008

Dios no tiene quien le escriba

(Servidor iba a postear sobre el "sueldazo" de los curas, pero lo voy a dejar para otro día, mejor viá escribir distendidamente sobre las penurias de los ángeles)

Desde hace tiempo, mucho antes de la nuestra económica, andan de crisis en el cielo. Desde hace tiempo Dios no tiene quien le escriba. El asunto es grave. Anda pensando en la prejubilación de miríadas de ángeles, en presentar un expediente de regulación o algo parecido. Está harto de ver que llegan a su presencia con las sacas prácticamente vacías. En el cielo las malas noticias circulan con rapidez. Los ángeles más viejos en activo agitan las alas cabizbajos. Corren noticias y rumores. Que si la cosa está muy malamente. Que si a los ángeles más jóvenes no van a renovarles el contrato. Que si en el sector de alabanzas ya no caben de pie, que ya no admiten más. Que según me han dicho que dijeron que Dios ha dicho que si hubiera querido sólo alabanzas angelicales no se habría creado un mundo.


Un ángel en el paro es un fastidio, es un espíritu reducido al silencio de no servir, un silencio que nosotros no sabríamos imaginar. Ni siquiera pueden tumbarse a la bartola y descansar, pues no se tiene cuerpo para apalancarse (todo el mundo sabe que las alas son sólo una manera de expresar la ingravidez). Si no fueran tan buenos, crecería entre los ángeles la envidia; la clase de tropa de los mensajeros (los propiamente dichos) andarían poniendo mala cara a los custodios (nota: custodio es en finolis lo que toda la vida de Dios se ha llamado "ángel de la guarda"). Claro que cuando la gente le rezaba a Dios y le ofrecía cosas, nadie quería ser custodio, pues es mucha responsabilidad, hay que estar vigilantes y los turnos de guardia son literalmente interminables. Pero ahora ejercer de mensajero deprime enormemente. Cotidianamente hay que acudir a las iglesias y a las casas y a las calles, comprobar si en los buzones hay alguna misiva para Dios, peticiones de gracias, acciones de ídem, cartas laudatorias, y casi nada. Y eso un día y otro y otro. Al menos, antes algo se recogía en los buzones monásticos. Pero hoy andan despoblados los cenobios, las ermitas han sido transformadas en merenderos, ni siquiera se dan apariciones verdaderas.

Cualquier día le da al Jefe por dar un puñetazo sobre la mesa. En lugar de echar cartas al Señor, echan los naipes por televisión. Quién se iba a imaginar esto, tras siglos de aparente crecimiento de las inteligencias del mundo, ahora resulta que la competencia va a venir del lado insospechable de la más absoluta de las estulticias.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fe y cultura (¡bien por este General!)



Este sí que es a su modo un "outsider". Se llama Fernando Millán Romeral y es Prior General de los carmelitas. En el gremio de órdenes y congregaciones todos nos apreciamos, lo que no obsta para que cada cual considere que aquella a la que pertenece es la mejor. Yo no voy a hacerles propaganda a los carmelitas (que se lo curren, si quieren), pero reconozco que tienen un General poco corriente. Fernando Millán escribe en una revista de su tribu y clientela unas simpáticas cartas bajo el epígrafe "Suyo afectísimo". En la de octubre de 2008 escribe al cineasta Benigni (el de "La vita è bella"), elogiando sus películas. Reproduzco, sin permiso (que me demanden si quieren) el párrafo final:
Recuerdo una foto de hace ya muchos años en la que usted está abrazado a un Obispo y ambos se ríen a mandíbula batiente. Acababan de terminar un cine forum sobre su película con los catequistas de la diócesis. Qué envidia. Una iglesia abierta a la cultura y al arte, y una cultura sin prejuicios ni comités; ambas enriqueciéndose mutuamente. Aquí al que se mueve un poco, no le sacan en el suplemento cultural de un periódico ni en el religioso del otro. Todos uniformados, etiquetados...y algo borreguillos.

Toma del frasco. No sé si en su gobierno es un tipo ecuánime, misericordioso o despóta. Pero escribiendo es un tipo sin miedo. La mayoría de los Generales escriben poco más que cartitas formales, con citas de las Constituciones, de los documentos del magisterio, etc. Pocos bajan a la arena, pocos se mojan, enhorabuena, fray Fernando.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Ea, un tráiler



Ea, un tráiler, para variar. Un trailer no muy antiguo, tampoco nuevo. De una película para muchos desconocida, para muchísimos. Apenas ha habido alguna proyección en nuestro país, aunque en el formato dvd en que se distribuye hay versión subtitulada (un tanto particularmente, todo sea dicho) en castellano. No es una maravilla del séptimo arte. Probablemente resulte un tanto mogijata, excesivamente lenta, melosa. Rodada con medios escásísimos y con mucha colaboración amateur (en interpretación, en realización, en producción, en distribución). Pero es el primer largometraje de su director. Pero refleja una religiosidad que aún hoy conecta con la que se vive particularmente en el sur de Italia. Pero quiere transmitir que en el Mezzogiorno italiano no hay sólo 'ndranghetta y similares, que aquel territorio ha dado santos, y seguro que los da aún. Y algunos planos son bellísimos. Pero al final, después de todas las brillantes críticas y reproches, con mayor o menor fortuna, transmite algo verdadero: en la mayoría de los casos un santo (en este caso San Francisco de Paula, pero podrían ser tantos otros, San Agustín, un largo etcétera) lo es porque ha tenido una familia como ha tenido, y, especialmente, una madre. Muchas veces se puede decir: ¡Viva la madre que lo parió!

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Adviento, a punto de advenirnos



Mañana, al atardecer (en judeocristianismo nuestros tiempos empiezan en la tarde-noche, eso de por la víspera se conoce el santo), será Adviento otra vez. En ese círculo repetido del tiempo litúrgico en nuestro tiempo irrepetible, en esa espiral que nos va llevando hacia la eternidad, volvemos al Adviento (en realidad, en los comercios y en los anuncios de TV, en el territorio de lo profano, cada vez se adelanta más y, aunque seguramente la razón es económica, yo creo que no es sólo eso, sino que la gente ya le tiene ganas). En la liturgia católica es lo que se llama un tiempo "fuerte". Hay quien se obstina en afirmar que todos los tiempos son "fuertes" y sagrados, y que los tiempos litúrgicos, bah, y que cada día tendría que ser Navidad. No estoy yo tan divinizado como para aceptar eso, porque tenemos patas (sumus homo, decía una monjita poco latinista y no demasiado feminista) y nuestros tiempos difieren y cambian (como cambiamos nosotros) y lo mejor de Navidad es que no puede ser cada día. El deseo es bienintencionado, las palabras bonitas, la realidad cruda como el frío de esta semanita. El Señor viene, manteneos alerta.

Haremos bien en no confundir la esperanza con el botín terreno de los bienes terrenos. Haremos bien en no confundir el gozo esperanzado del Adviento con las perspectivas del dulzor aterronado del turrón o la chispa juguetona del cava. El Señor que viene con la generosidad extrema hasta la muerte -y con el pan de unas bienaventuranzas desconcertantes bajo el brazo- no lo hace para acomodarnos en la poltronería del sofá y en el calorcito de las pantuflas y el radiador. Viene como un ladrón a robarnos los caramelos del engaño y a mostrarnos el único camino que puede salvarnos de nuestra mezquindad.

Lo resumo con una cita de C. Cardó (pensaba traducirla, pero es que entre la holgazanería de un servidor y la belleza del original...): "Si celebràvem l'Advent com a cristians, no com a gentils ni jueus, ho donaríem tot al Déu que s'anuncia en l'horitzó llunyà, disposats a veuren'ns-ho tot trencat per tal de posseir aquella integritat d'esperit que després del pecat només pot ésser fruit d'una conquesta dolorosa".

(El Juan Bautista de la imagen es de Paul Guimezanes; sus dibujos provocan admiración o rechazo, difícilmente indiferencia; tenéis una antología de su Bible imagée en http://jubil.op.org/3caravan/virtuel/3reporta.htm para los torpes: se accede clickeando en la firma)

Tal vez una sonrisita nueva para un chiste antiguo:

Aquel ladrón slencioso no sabía que en aquella casa el marido, un tipo con poca voluntad y muchos kilos de más, estaba siguiendo una dieta estricta. Si lo hubiera sabido se hubiera ahorrado el tener que decirse: "Vaya hombre, dos horas trabajando y ahora resulta que es una nevera".

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Poesía

(hace una mañana fría, pero hermosa, poética, así que, para variar, tomo la lira):

La poesía
es
una revoloteante mariposa
que, huida del país de las colecciones,
solicita asilo
en nuestro corazón.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Probablemente soy un intolerante



Qué probablemente, ni probablemente, ¡seguro!
Uno de mis amigos/colegas italianos está convencido de que el proyecto de la masonería de acabar con el cristianismo y particularmente del cristianismo católico comprende como uno de sus medios la penetración del Islam en la Europa mediterránea. Soy poco amigo de creer en conspiraciones y siempre le he dicho a mi amigo que eso no tiene demasiado sentido, que querer acabar con una Iglesia "dogmática" mediante el dogmatismo islámico no se sostiene; su respuesta ha sido siempre imperturbable: "créeme, lo fomentan", "lo tienen calculado", "saben el porqué lo hacen"... Lo cierto es que para los católicos (y hasta no pocos no católicos) italianos la acción de la masonería es una realidad que a nosotros nos puede quedar como más lejana. Particularmente, eso que en Italia se denomina la masonería "deviata" con ramificaciones en los poderes establecidos y en los fácticos (léase mafias y similares); hay algún blog sencillamente delicioso sobre esto (si non è vero, è ben trovato, y los comentarios no tienen desperdicio).


Pero la penetración del Islam, de forma más explícita o de forma más progresiva y silenciosa, es un hecho. Lo siento, soy intolerante, lo confieso. Y si se me quiere tachar de xenófobo, adelante. Pero no creo en las bondades del Islam. No las veo. No veo que sea una religión portadora de libertad. Ni siquiera tengo muy claro eso que parece tan asumido del esplendor cordobés y de la "convivencia" bajo el califato. A quien crea en eso le aconsejo que haga un estudio histórico serio y no se deje llevar, de buenas a primeras, por alguna patochada fácil que, aunque provenga de un jurista de reconocido prestigio, no deja de ser una patochada fácil. Y que discierna qué convivencia era realmente aquella y de paso puede preguntarse qué es lo que realmente el Islam ha aportado creativamente a la historia de la civilización y al progreso científico (no niego el papel que ha jugado de transmisión en una época bastante lejana, pero sí cuestiono el de creación; un estudio serio descubriría probablemente a no pocos científicos medievales cristianos y judíos trabajando bajo el yugo mahometano). No basta con los calificativos que apliquemos, conviene preguntarse: ¿dónde estuvo verdaderamente el origen?

No es que tengamos que estar en guardia permanente, pero no deberíamos minimizar los efectos (y las pretensiones) del Islam entre nosotros. No olvidemos el papel que juega España como reto y desafío en el imaginario islámico. Que yo sepa (y si no, corríjanme, que yo no sé todo), el único territorio, junto con tal vez Palestina, en el que el Islam ha retrocedido tras siglos de dominio ha sido el nuestro.

Soy un intolerante, lo confieso. Y un outsider. En realidad, debería estar defendiendo las orientaciones eclesiales que claman por un dialogo interreligioso (anteayer el periódico nos ofrecía la imagen de un obispo cercano tomando el té, dialogando con dirigentes musulmanes). Obedezco al magisterio, no lo critico, no soy el típico revoltoso gruñón, pero se me hace difícil creer en la posibilidad de tal diálogo como sincero desde ambas partes. En este sentido soy también un outsider, más cercano a los puntos de vista de personas como la malograda agnóstica Oriana Fallaci con su Eurabia o al inclasificablemente certero Mario Gaviria con su califato de Francia. Ustedes perdonen. Probablemente con este post me voy a ganar más x (espero que sólo dialécticas) de las que el domingo repartí en mis tres misas.


Hoy mismo leo en el blog de Sor Lucía Caram su asombro ante el discurso de Plataforma per Catalunya; incluso pone el enlace al video del líder Josep Anglada. ¿Increíble? No, perfectamente lógico, hermana. Anglada tiene un porcentaje importante de votos en Vic y no es el fruto de la intolerancia, sino de la tolerancia cobarde, estúpida y políticamente (y eclesiásticamente a veces) correcta. Detrás de Anglada hay un montón de gente harta de discriminaciones positivas, de relativismos culturales, de que la sociedad receptora tenga que adaptarse a los que llegan de fuera y no al revés, de que se exijan todos los respetos para los seguidores de Mahoma mientras que Cristo y sus seguidores sean el objeto preferido de las chanzas tolerantes, de que hoy día, gracias a unos medios de comunicación políticamente correctos, todo el mundo sepa cuando empieza y termina y qué es el Ramadán y sea cada vez más bajo el porcentaje de personas que sepan qué es, por ejemplo, la Cuaresma (¿eso qué es?). Cuando una sociedad no cuenta con "intolerantes" inteligentes de la talla de Fallaci o Gaviria que hagan oír su voz con fuerza, genera Angladas desaforados. Y es que hay días en que aunque uno intente la mirada amorosa y esperanzada sobre la realidad, eso no puede ser a costa de ponerse las lentes de iluso. Y que conste que no me lamento, no digo los otros, digo ante todo mea culpa.


¡SAN PABLO Y ABRE ESPAÑA!




Así titulaba Miguel de Unamuno un artículo en 1934, artículo luego reproducido como prólogo en la traducción española del San Pablo de Teixeira de Pascoaes, un libro de religiosidad heterodoxa y atormentada (con razón le chiflaba a Unamuno), una especie de biografía novelada, históricamente deficiente, filosóficamente paradójica y brillante (con razón le chiflaba a Unamuno), literariamente preciosa. Tampoco, a decir verdad, tenía Pascoaes pretensiones de historiador, pues él mismo escribía que "la verdad histórica es anecdótica y la legendaria esencial".

He querido recordar esta frase del título en este año de San Pablo. Con ella quería expresar Unamuno su deseo de que España se abriera, decía, a la esperanza "desesperada".

Un servidor, que tiene un sentimiento menos trágico de la vida, quisiera que España (o las Españas, me da igual, discuta de ello quien con ello se problematice) se abriera al Cristo vivo de Pablo, al que nos muestra cómo vivir y morir, al Cristo predicado por Pablo incansablemente. No sería poco provecho si este año los que nos decimos, y queremos decirnos y serlo, cristianos, aprendiéramos de San Pablo su infatigabilidad. No buscó justificaciones, no se desanimó, no pasó la culpa a otros, no se quejó ni se lamentó cuando no fue escuchado o cuando su predicación no dio aparentemente un fruto abundante e inmediato. Llevó a cabo su apostolado en la necesidad y en la abundancia, haciéndose todo a todos. No se arredró cuando fue tenido por necio, débil o deshonrado. No se echó atrás a causa de los ultrajes, de la persecución, de la difamación. Cinco veces los cuarenta menos uno, tres apaleamientos y un apedreamiento, naufragios, sendas peligrosas, fatigas, desvelos, hambre, sed, frío... No desfalleció. ¿Nos atreveremos todavía a quejarnos?
¡San Pablo, y abre España!
Una sonrisita nueva para chiste antiguo:
Dos mirando una carrera atlética.
-Pero...¿por qué corren tanto?
-Porque al que cruce la meta primero le dan un premio de cinco mil euros.
-Ah...esto...y los demás...¿por qué corren?

sábado, 22 de noviembre de 2008

¿será posible?




"¿Será posible?", me dije esta mañana, cuando, en mi carrerita de sábado, pasé delante de un instituto de secundaria, cerquita del Parc de Can Dragó. Cada cual tiene derecho a defender lo suyo en una sociedad en la que, como te quedes atrás, te descuelgas, en la que las cuotas de la hipoteca son inmisericordes y en la que el que no corre vuela. Del instituto de secundaria colgaba una pancarta: "Conveni o lluita" (convenio o lucha); nada que objetar. Cada cual defiende lo suyo y con los medios que tenga a su alcance. Nada que objetar si no fuera por la faz que adornaba la pancarta. Un icono legendario, le llaman, un mito. "¿Todavía estamos así?", pensé. Y a renglón seguido a uno se le ocurre pensar en qué valores de verdad o de justicia se estarán transmitiendo en tal institucíón educativa. ¿Es que la única historia verdadera que aprenderán los alumnos será la que hay escrita en las cajetillas de güinston? ¿Es que nunca conocerán aquellos jóvenes la verdad? ¿Nadie se atreverá a decirles que aquella efigie es la de un tipo al que el mismísimo Fidel Castro tuvo que pararle los pies porque pretendía fusilar a chavales de catorce años? (O sea a chavales de la misma edad que tienen los que acuden al instituto). Basta de esta torpe educación y basta de películas tergiversadoras.


Es que hay que ser iguales y que nadie se sienta discriminado. De ahí se deduce, al parecer, que nada de símbolos religiosos. Fuera el crucificado. Teóricamente, se fomentan los valores "de la solidaridad, libertad, convivencia y participación democrática". Será por eso que fuera el crucificado. Pero en la fachada, eso sí, el rostro de un asesino. Triste, muy triste.




Para contrarrestar, intentemos una sonrisita tal vez nueva, para chiste antiguo (de Pakote!):






lunes, 17 de noviembre de 2008

Intriguillas diocesanas? (Germinans & Co.)



Hay quien juzga a los integrantes de la Iglesia como una especie de esclavos oprimidos y atenazados por los jerarcas que les dicen qué tienen que pensar, qué tienen que creer y qué tienen qué hacer. Lo cierto es que la Iglesia, aun contando con un origen divino, se mueve en este mundo, como por otra parte hace cualquier otro grupo humano, de forma organizada. Seamos claros y dejemos los prejuicios de lado. En la Iglesia, como decía alguien no hace mucho tiempo, todos hacemos más o menos lo que nos da la gana. Y cuanto más arriba se está en la pirámide probablemente más atadas se tienen las manos. Probablemente yo soy más libre que el Papa. Lo que no quiere decir que no haya injusticias (¿he escrito ya que es un grupo humano?, ¿sí?, bien vale) ni gente que sufre con razón. Como tampoco faltan descontentos que no contentos con hacer ellos lo que les da la gana, quisieran, además, que también el resto, empezando por el Papa, hiciéramos lo que ellos quieren. Y entre estos descontentos de todos los colores no faltan sacerdotes. Por si alguien no lo sabe, todos los sacerdotes el día de su ordenación prometen, entre otras cosas, obediencia a su Obispo. Todos sabemos que es más fácil prometer que cumplir. A los eternos descontentos les cuesta más cumplir y entonces el sufrido recurso es presentar al Obispo como el "opresor". Pasaron ya los tiempos de los curas obreros; los hubo, aunque muchos de ellos sólo lo fueron de forma pasajera. Pero a muchos descontentos de ahora no les iría mal pasar una temporadita en una empresa bajo las órdenes de un encargado o jefecillo cabroncete para que conocieran cuál es realmente el significado de la palabra "opresión".

Vayamos al grano. En Barcelona hay descontentos como en todas partes. Alguno o algunos de ellos, de cariz más bien conservador y españolista (por ponerle adjetivos para entendernos, gusten o no gusten) iniciaron una página web (germinansgerminabit.org) en la cual, aprovechando el anonimato, se dedican a repartir mamporros verbales al Cardenal Arzobispo y a sus personas de confianza (por ahora, quien se lleva la palma es el Rector del Seminario), denunciando que la diócesis, a su modo de ver, está en manos de una progresía descerebrada a la que cabe achacar los males que el obispado padece (y en particular, los malos resultados pastorales). Los de germinans conocen los entresijos curiales y están bien informados, cualidad que, al margen de cómo se les juzgue, todo el mundo les reconoce. Además, en la medida en que se les percibe como antinacionalistas, han tenido altavoces en otros blogs católicos que se hacen desde la España más centralista. Lo cierto es que la web es visitada y comentada. Las andanadas de Germinans, desde el anonimato siempre, son hirientes, exageradas, poco elegantes (por no decir a veces por parte de alguno de los colaboradores bastante palurdas o brutas), nada comedidas y objetivamente cobardes (probablemente no se atreverían a decir esta boca es mía dando la cara), aunque últimamente se han moderado un poquito. En los últimos tiempos había surgido una especie de Contragerminans más aparente que real, más tosco y no menos imprudente; parece que, alabado sea Dios, ha quedado en agua de borrajas... Germinans es poco evangélico; resulta bastante repulsivo, para quien ame a la Iglesia, comprobar cómo, bajo pretendidas razones de servicio a la salus animarum, se explicita públicamente el peor testimonio que puede dar la Iglesia, el de las luchas intestinas y desprovistas de toda caridad, en las que se adivinan sin dificultad resentimientos personales.

Ahora bien, cabe preguntarse por qué una web que objetiva y aparentemente no merecería más que desprecio recoge tan alto número de visitas (no entro en las extradiocesanas, porque gente rara de todas partes sumada y sumada y repetida hacen subir estadísticas) por parte de sacerdotes y cristianos en activo de la misma diócesis. ¿Son sólo meras intriguillas diocesanas?

La respuesta es que no, no lo son. Y aquí sí que alguien tendría que empezar a hacer examen de conciencia y preguntarse sobre hasta qué punto influyen algunos hechos en el éxito de una propuesta aparentemente tan mezquina y maliciosa:
Es un hecho que nuestro Cardenal es poco comunicativo y un tanto desconfiado. Cuando se dice que el desaparecido obispo auxiliar Carrera se enteraba precisamente por Germinans de algunas cosas que se cocían tal vez se esté exagerando, pero nadie se atrevería a jurar que es una afirmación totalmente descabellada.
Es un hecho que la pastoral diocesana conoce cierta inercia, se sigue moviendo con unos planteamientos de hace 20 años que hoy no sirven porque el paradigma ha cambiado. En este sentido instituciones como el Centre d'Estudis Pastorals están pidiendo a gritos cambios de rumbo y no seguir supeditados a unos planteamientos ideológicos periclitados.
Es un hecho que no ha habido en muchas parroquias y organismos diocesanos un esfuerzo integrador y que no se han sabido aprovechar las posibilidades que una religiosidad popular bien encauzada hubiera dado de sí, incluso cuando provenía de una sensibilidad foránea. Aun hoy hay clero en activo incapaz de integrar a la inmigración y enrocado en su hecho diferencial.
Es un hecho que se ha confiado una excesiva responsabilidad a determinados miembros, a un determinado sacerdote en concreto, al que mucha gente prudente (incluidos sacerdotes sin ambiciones) cree, por su juventud y carácter, demasiado poco bregado para ser imbuido de tales responsabilidades. Y que tal confianza ha ido en detrimento de gente muy preparada, con más categoría intelectual (incluso con más títulos académicos) y mayor experiencia pastoral y humana que se han visto relegados a oscuras delegaciones diocesanas.
Es un hecho que las instancias críticas se han soportado a veces con demasiada paciencia cuando provenían de sectores pretendidamente "progresistas" y, en cambio, se han rechazado frontalmente cuando se las identificaba con sectores "conservadores" (enseguida calificados de "integristas", "oscurantistas", etc.).
Es un hecho que determinados temas morales, normales en cualquier otra parte del mundo como característicos de la realidad católica, no se abordan activa y decididamente en Barcelona por parte de los pastores, no se sabe si por timidez, por falta de convicción o por querer parecer modernos y dialogantes con el poder (la lucha contra el aborto, por ejemplo).

¿Intriguillas diocesanas? Tal vez.
Yo lo miro desde mi celda y, aunque no puedo evitar cierto desaliento punzante porque no soy ajeno a la iglesia local, también me digo: qué bonito es ser religioso. Sí, sí, en todas partes cuecen habas, pero en mi casa o en mi familia religiosa si tenemos que mandarnos a la mierda lo hacemos directamente, no necesitamos ni webs anónimas ni contrawebs. Deo gratias.



viernes, 14 de noviembre de 2008

Al atardecer de la vida


Al atardecer de la vida te examinarán del amor, lo dice la canción. Algunos hemos pasado tantos exámenes en la vida...Por no hablar de esos indebidos exámenes que hacemos unos de otros, por no hablar que nos pasamos la vida evaluando a los demás, especialmente para catearles, más que para premiarles. Eso también es en cierto modo “libre examen”. Por no hablar de los exámenes médicos...
Y en realidad el examen (son varios, pero en realidad uno y el mismo diversamente expresado) que de verdad vale es el de Mateo 25: necias negligentes o prudentes preparadas, talentos que rinden o que se desaprovechan, ovejas o cabritos. Nosotros quisiéramos a veces que nos dejaran ser a medias, una vela a Dios y a otra al diablo, aceite, pero menos (que pesa), medio talento enterrado y medio empleado, ovicaprinos... Ser “casi”, pero no del todo, o sea como siendo sin ser (¿recuerdan ustedes aquella pregunta en la que casi todos hemos caído por mor de la respuesta rápida: tú qué prefieres, casi salvarte o casi condenarte?)
Pero en el examen ya se sabe, o pasas o no pasas. O te queda aceite o no te queda, o hiciste rendir los talentos o los dejaste estériles, o cordero o cabrón. Y te dan ganas de decir, Dios, tío, ¿cómo esperas tanto de nosotros? ¿Cómo confías tanto en nosotros? ¿Cómo no te resignas a que seamos unas mierdecillas capaces sólo de egoísmo?
En realidad, Dios tiene preparadas las fotos de carné de todos, porque él querría ponernos a todos en el cuadro de honor (eso del cuadro de honor los jóvenes probablemente no saben lo que es...).
Al atardecer de la vida, dice la canción. No soy carmelita, pero creo recordar que lo que Juan de la Cruz escribió fue exactamente “al atardecer te examinarán en el amor”. Quizá para que recordemos que el amor no es sólo la asignatura, sino también el aula, el papel, la mirada del catedrático. Quizá para que no dejemos la preparación para las últimas noches (entre otras cosas, porque nadie sabe el día ni la hora). Quizá porque todos los atardeceres son atardeceres de la vida y hay que vivir cada atardecer como si fuera el último.

Una sonrisita tal vez nueva para un chiste antiguo:
El paleto que va al dentista para que le extraigan una muela. Entra con una señora muy pintarrajeada, con pinta de fulana y se sienta en el sillón abrazado nerviosamente a ella. El dentista, sorprendido:
-Pero, hombre, cuánto miedo tiene usted. Tranquilo, su mujer puede esperar fuera.
-Quiá, si esta no es mi mujer. Esta es la Anastasia. Es que me han dicho que con la Anastasia no duele.

martes, 11 de noviembre de 2008

Caerse del caballo

Probablemente lo del caballo y la caída fue un elemento de adorno añadido por el "como me lo contaron te lo cuento". Vayan ustedes a saber si realmente iba Saulo montando un jumento, si repantingado en un carromato o con el coche de San Fernando (que el Santo rey no existía, pero sí el método de locomoción). Lo que sí sabemos es que allí hubo una experiencia vital determinante, que desde entonces nada sería lo mismo para aquel judío.
Lo cierto es que la mayoría de la gente, en materia de conversión, sigue, seguimos, procesos graduales, más que aparatosas caídas del caballo. Pero también es cierto que en ese proceso nebuloso, difícilmente descriptible, todos reconoceríamos episodios, instantes, flashes que recordamos especialmente. Para algunas personas resulta casi una necesidad hablar de tales eventos vitales, los cuentan como quien cuenta una hazaña, a veces sin alcanzar a comprender cómo el interlocutor no queda subyugado por el acontecimiento relatado. Es difícil transmitirlo, tal vez por aquello de que "nunca se logra hablar de lo que se ama", aunque al mismo tiempo se siente de que ninguna otra palabra es más digna de ser dicha que aquella.
Recuerdo especialmente uno de esos hitos en mi camino personal. Fue hace muchos años. Y mediante la televisión (ea, para que luego digan que ese artefacto no sirve para nada positivo). Fue un sábado noche. El Informe semanal mostraba unas imágenes, las imágenes finales de un reportaje sobre un atentado en la tierra de Jesús. Unos tipos con guantes y bolsas de plásticos recogían cuidadosa y exhaustivamente pequeños pedacitos de carne humana entre vidrios y hierros retorcidos. Después vino el intermedio, no habían transcurrido ni siquiera 15 segundos y allí, en la misma pantalla, una mujer de edad mostraba sus pómulos brillantes y atractivos. Era un anuncio de cosméticos. Collons, me dije, ¿esto es la vida, este sinsentido?
No fue exactamente una caída del caballo, más bien un bajar del taburete. Pero sólo es desde abajo desde uno puede levantarse, desde donde Otro puede levantarnos.
(Creo que en el texto de los Hechos falta una palabra; en realidad, lo que Saulo debió decir fue: "Collons, ¿quién eres tú, Señor?" O tal vez no, no me hagan ustedes mucho caso, porque Saulo había ido a una buena escuela rabínica y yo sólo soy un outsider)
Terminemos con una sonrisita tal vez nueva para chiste antiguo:
Dos amigos que se encuentran tras mucho tiempo sin verse:
-Hombre, Damián, qué sorpresa! Me habían dicho que habías muerto el año pasado.
-No, el que murió fue mi hermano Cosme...
-Pero qué lástima, hombre, qué lástima...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Outsider o outlaw?



En fin, que acaso tal que así puedo llegar a verme. Y es que el Código de Derecho Canónico prevé que cualquier religioso sacerdote necesita someter sus publicaciones a Obispo y Superior legítimo para que éste, examinando atentamente lo escrito, autorice o deniegue su publicación.

El Código no es muy mayor, tiene 25 añitos sólo, pero estos últimos 25 años han sido como tres siglos para la técnica y el Código, pobrecito, poco sabía de internet (aunque sí sabía ya de radio o tv). Lo cierto es que la mentalidad codificada es todavía la del tiempo de Gutemberg y respecto a los medios de comunicación social sólo sabe esgrimir ideas como "prudencia en el uso" (especialmente para los religiosos, que, al parecer, necesitamos esa especial recomendación dada nuestra inmadurez, véase el canon 666).

En todo caso aquí, como no pontifico ni sermoneo (al menos, no es esa la intención) ni intento sentar cátedra, tal vez pueda argüir en mi defensa que difícilmente voy a perjudicar la "fe y costumbres" de los fieles cristianos.
Además como el Código del 83 no habla de internet, siempre puedo alegar que no me hallo "contra legem", sino en todo caso "praeter legem", o sea que el Código y un servidor no entran en pugna, sino que miran hacia otro lado y no se saludan.
En fin, que todo este rollazo sólo es para aclarar que esto que hoy empiezo durará lo que dure, permitiéndolo el tiempo y no impidiéndolo la autoridad.

Terminemos con una sonrisita tal vez nueva para chiste antiguo:
El gobernador civil pasa por un pueblecito para revisar las medidas que se han tomado contra la epidemia de cólera:
-Señor alcalde, ¿usted qué medida de precaución ha tomado?
-Señor gobernador, he mandado preventivamente agrandar el cementerio.