jueves, 18 de junio de 2009

Los últimos de Filipinas y el Año Sacerdotal

Mañana viernes, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, comienza un Año Sacerdotal convocado por el Papa con motivo del 150 aniversario de la muerte del Cura de Ars. Según la convocatoria se pretende con esta celebración ayudar a los sacerdotes a imitar la fidelidad de Jesucristo, al tiempo que ayudar también a todos los fieles cristianos a percibir la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en el mundo actual. El progresismo à la page ya ha dejado escapar, para unirse a la celebración a su modo, una andanada de las que acostumbra.

Esperemos que el Año de marras sea útil para todos. Bastaría con conseguir que algunos colegas sacerdotes dejaran de lado al menos por este año cierto pesimismo resignado que se advierte en ellos. Más allá de la arrogancia ultraconservadora y de la precipitación progresista, constato que existe hoy en buena parte del clero, particularmente del que ronda los 60-70 años de edad, el convencimiento de pertenecer a una especie en extinción, la de que esto, tal como lo conocemos, se acaba. Un amigo sacerdote suele repetir: “somos como los últimos de Filipinas”. ¿Como los últimos de Filipinas? Ya quisiéramos. A diferencia de aquellos tipos raros de Baler, que resistieron más allá de lo esperable y de lo razonable, existe en muchos de estos clérigos cierta impresión de derrota, de rendición anticipada, de que es inútil resistir. Abunda la idea de que hay que preparar laicos para que asuman labores que la disminución progresiva de efectivos levíticos dejará vacantes. Hace 110 años los de Baler sólo se rindieron cuando tuvieron plena seguridad de que desde Madrid se había dicho basta. Con el Año Sacerdotal Roma dice que no se rinde, que hay que seguir proponiendo esta vocación como válida, como importante, como digna, pese a lo combatida que sea desde dentro y desde fuera, por mucho que se use contra ella la difamación, la conmiseración o el desprecio. Así que mientras desde la Urbe lleguen mensajes de ánimo habrá que seguir en la brecha. Y recordar que los "últimos de Filipinas", ejemplo de terquedad o de valor (juzgue quien pueda), se rindieron con la cabeza alta y con unos enemigos que acabaron diciendo algo así como “hele, sus cojones”, lo cual está muy lejos de la actitud que con el clero puedan tener los combatientes antiiglesiacatólica de dentro y de fuera

(Yo creo que los últimos de Filipinas todavía estarían allí si no se les hubiese acabado el tabaco. En realidad, llegó un momento en el cual entre el teniente y el cabo hubo este diálogo:
-Mi teniente, que se nos ha acabado el tabaco.
-¿No queda nada, entonces, pero nada, nada?
-No, mi teniente, nos hemos fumado hasta el musgo seco del Belén.
-Pues entonces habrá que rendirse.
-Habrá.
-Pero con dignidad, como si no fumáramos.
-Faltaría más)
(Esto no está en las fuentes históricas, pero la escena no es descabellada y cabría, a mi parecer, considerarla; recuerden si no la escena tabernaria de la película de Antonio Román de 1945. Admirables pulmones, sin duda, los de Nani Fernández para resistir tal humareda sin pestañear y cantando el Yo te diré).



El año pasado se estrenó Baler, otro film ambientado en aquel escenario histórico. Si en Los últimos de Filipinas de 1945 lo que privaba era la exaltación heroico-nacional-patriótica propia del tiempo, esa que se iniciaba en Numancia y terminaba en el Alcázar de Toledo (pasando por la Tarifa de Guzmán el Bueno, por el Cid ganando batallas después de muerto y por los sitios de Zaragoza y Gerona), en Baler, en cambio, lo preponderante, a juzgar por el trailer, es la historieta romántico-amorosa.


Personalmente, cada vez que el viento pasa y se lleva una flor, pienso que ya saldrá otra en su puesto y que, en esto sí, si no hay brotes verdes será o porque no los sabemos ver o no los sabemos cuidar. Desde luego el remedio no es echar asfalto encima. A ver si el Año Sacerdotal nos quita un poco la modorra de unos (el romanticismo de lo que no es) y la morriña de otros (el heroísmo de lo que fue) y nos ponemos a trabajar fraternalmente juntos y decididamente esperanzados.

8 comentarios:

Luis y Mª Jesús dijo...

Outsider ¡NO SE RNDAN!. estamos dispuestos a comprar muchos cartones de tabaco, y del bueno para que no dejar espacio al pesimismo. Veo a Manu -el 6º de los míos- y pienso si tendrá vocación. El sabrá, prefiero no darle vueltas.
No existe 2reñistar", supongo que un cruce de cables entre reñir y rechistar, tendré que poner corrección automática.
¡AGUANTEN!, por fa. Solo hace falta poner voluntad, lo demás lo hará El de arriba, dígaselo a esos que se quieren rendir. Si prefieren les mando chocolate (del de cacao claro).
Un abrazo

Anónimo dijo...

Jejejeje que post mas bueno. Te sigo desde hace tiempo y eres un tio bien raro por lo que escribes. Esta genial esto de coctelear a los curas y a los ultimos de Filipinas. La pelicula Baler es una porqueria esta toda en you tube en episodios. Lo mas divertido es oir a los españoles hablar español con acento yanqui, al teniente le han dado un caracter como el del sargento cabron de Beau geste en fin que aparte la historia lacrimogena de amor se rie uno mucho aunque el tagalo no se entiende nada

jordi_morrós dijo...

Yo también conozco algún sacerdote que tiene esa sensación de ser de los últimos de Filipinas pero que en su caso lo lleva con bastante elegancia.

Y creo que más que no rendirse aquí (al estilo del "No pasarán")lo que toca es esperar pacientemente que pase el temporal y la fiebre.

Y cuando pase algunos hasta conseguirán redescubrir el cristianismo en una versión más depurada y auténtica.

AnCáLaReye dijo...

Reafirmo lo que dejó el Anónimo en cuanto a su ingenio e inventiva.
Es un gran blog, por los participantes y por el papá de la idea.
Mi admiración y felicitaciones, este post en concreto está para chuparse los dedos!!!
Abrazo

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buena entrada.

Me ha encantado "Los últimos..."

Un abrazo.

Roberto Gómez dijo...

Y si les dijeran a los Últimos de Filipinas que avanzaran contra sus enemigos...se los hubiesen comido con patatas fritas...

La muestra es nuestro país. Cómo menguan los asitentes a la celebración dominical y nunca hemos dado tanto por el "vínculo".

Un amigo, creyente y piadoso, me comentó una vez que había encontrado su verdadera vocación como laico; claro está que le pregunté cual era:

-Opus Dei?,Neocatecumenal?...
-No.
-Rompecojones.
-¿Cómo?.
-Sí. Como lo oyes; está el personal derivando y...hablo yo, y ¡zas!, les rompo los cojones con las verdades del barquero.
-Pero con caridad cristiana, no?
-Sí, sí, mucha. Violencia ninguna, pero paños calientes tampoco, que no están los tiempos para derrochar.


Y el laico cogío su fusil...

Un saludo.

Guerrera de la LUZ dijo...

Qué bonito el vídeo de "Los últimos de Filipinas" y qué bonito post padre.

Que el Señor nos siga dando muchos sacerdotes santos, es lo que más necesitamos todos.

Muchas felicidades por este año que da comienzo. Rezo por ti.

Eudora dijo...

Tendrían que plantearse por qué creen ser los últimos, o más bien los últimos de qué.