lunes, 1 de junio de 2009

Algunos hombres buenos


Con pocos días de diferencia la Iglesia de Barcelona ha sufrido dos importantes pérdidas: Jaume Riera y Ramón Alberdi.
Riera, nombrado provicario general de la diócesis a una edad venerable, fue un trabajador infatigable, un canonista que sabía conjugar la justicia con la humanidad. Fue también profesor y en sus clases se esforzaba en mostrar, blandiendo unos papeles amarilleados y anotados, la estrecha vinculación del Código de Derecho Canónico con los textos del Vaticano II. Su progresismo equilibrado, su bondad personal y su particular sentido del humor le mantuvieron a salvo de las enemistades que tan fácil y escandalosamente abundan a veces en las Curias. Se podía disentir de él, pensar distinto, pero no contra él. Sus alumnos le recordarán sin duda cuando, hablando de la entonces recién horneada Ordinatio sacerdotalis de Juan Pablo II, indicaba que, según el tenor de dicha carta apostólica, la prohibición de ordenación de mujeres cabría considerarla muy probablemente de derecho divino, y recalcaba el probablemente alzando la voz y marcando las sílabas: pro-ba-ble-men-te. O cuando mostraba su insatisfacción por la aparente exclusividad con que era utilizado en los textos el título de Vicario de Cristo referido al Papa. “También yo soy Vicario de Cristo” (y yo cuando presido la eucaristía). Pero, al mismo tiempo (en contraste con otros profesores de Canónico como un colaborador de la Autónoma de Barcelona cuyo comentario del Código se entreveraba invariablemente de la expresión “con este Papa que tenemos ahora...”), Riera aparcaba la sonrisa se ponía serio y afirmaba: “con la Curia Romana métanse todo lo que quieran, pero el Papa es intocable, y tiene que ser así”. Se podía comentar el Código y hasta tratar de lege ferenda lo más conveniente, pero personalmente “el Papa es intocable, y tiene que ser así”.
Ramón Alberdi era el más prestigioso historiador de los salesianos y de sus obras en Cataluña, un profesor como la copa de un pino que se esforzaba desde la simpatía y el rigor en transmitir a sus alumnos la historia de la Iglesia y la Patrología. Era un buen tipo, sonriente, intelectualmente inquieto, capaz de explicar con preocupada seriedad, por ejemplo, el argumento ex silentio, poniendo en solfa El Pilar (aquí los alumnos aragoneses arrugaban el entrecejo): “durante siglos nada, pero nada, oiga, tráigame usted una mención, una sola, un sermón de un obispo, algo, nada...” o de sorprender a los jóvenes salesianos, ávidos de dinámicas de grupo y lenguajes actuales, mostrando la importancia que un tal sacerdote Juan Bosco daba al conocimiento de los Padres de la Iglesia.
Riera y Alberdi, ambos sabios, humildes, comedidos. Nuestra Iglesia del 2009 está sobrada de acérrimos antipapistas, de acríticos papistas, de feministas pseudobenedictinas, de payasitos curiales, de buenistas ingenuos, de ácidos deconstructores, de sabihondos copeadictos, de izquierdistas despistados y, muy probablemente, de arrogantes outsiders. Hay pocos Rieras y pocos Alberdis. Y, sin embargo, son aquí y ahora tipos como ellos los que nos hacen más falta.

7 comentarios:

Criteri dijo...

Gran blog, si señor. Diria que és una demostración que la heterodòxia nos acerca a la verdad. Pero un matiz sobre el video socialista: no és que tomen por tontos a todos,aquí lo más grande és que toman por tontos a los votantes socialistas, potenciales o no.

alfonso sanz dijo...

Muy buena entrada, outsider. El Papa está fuera de concurso, pero los demás tienen que ganarse el puesto. Yo también he mitificado a algunos de mis maestros, de alguno de ellos me gusta hasta su tos.

jordi_morrós dijo...

Interesante post como de costumbre.

Me ha dolido un poco la expresión "feministas pseudobenedictinas" porque me imagino la fuente del personaje que ha servido de inspiración, y esta teóloga benedictina y sobre todo su comunidad son entrañables para mí.

En la Iglesia el papel de la mujer va a continuar produciendo mucho escozor y mejor que nos vayamos haciendo a la idea para prepararnos por el escozor que vendrá ya que mezclar el derecho divino con la no ordenación sacerdotal de la mujer(la diaconal ya está más que documentada en la Antigüedad, verdad?) sinceramente creo que es tener una visión un poco estrecha, y conste que nunca haré campaña para que a partir de mañana mismo se abra la ordenación a las mujeres en la Iglesia Católica, pero el camino más a la larga que a la corta ya sabemos todos cual va a ser.

Pero bueno está que de vez en cuando se dé un poco de caña a los progres sin caer en discursos que no suenen ni a talibanes, ultramontanos o tridentinos (qué haríamos sin los adjetivos, sobre todo si los usamos sin dirigirlos a personas en concreto).

Alvaro dijo...

Muchos pueden y quieren criticar a los curas, pero lo hacen de tejas abajo. No saben que es mejor decirles a esos hombres, vicarios de Cristo, lo que sea a solas, y que no se les debe tocar. Noli me tangere!. Es más imperdonable que lo haga un pseudocatólico. Sobre todo aquellos que aun a pesar de sus miserias se comprometen seriamente con su cometido. Por eso, me gusta que se hable bien y con fidelidad de notario, sobre aquellos que han dejado su vida al servicio de Dios y que son reconocidos por sus contemporáneos, correligionarios, y paisanos. Gracias por esas palabras en nombre de la verdadera y amable justicia.

jordi_morrós dijo...

Estoy muy de acuerdo con la apreciación de Álvaro sobre la crítica a los sacerdotes.

Aquí en Barcelona hay una página web de católicos que practican el deporte de criticar furibunda e inmisericordamente a ciertos sacerdotes (obispos y cardenales incluidos) porque dicen que les consideran insuficientemente conformes a la doctrina de la Iglesia.

Aunque a mí me da la espina que más que un espíritu de corrección fraternal (que entiendo que nunca debería hacerse a través de Internet) lo que hay de por medio son viejas rencillas políticas por la orientación y de los nombramientos correspondientes para el gobierno de la diócesis.

Eudora dijo...

Enhorabuena, están ustedes sobrados de lo mismo que el ressto de la sociedad "civil".

Outsider friar dijo...

Gracias a todos por comentar.
Jordi, siento que la expresión le haya dolido; probablemente tenga usted razón y realmente no me corresponda a mí juzgar cuál es la misión de una monja benedictina en la Iglesia, ahí pido perdón; pero sí que puedo opinar sobre lo que ella escribe y el artículo sobre el aborto en el último Foc Nou utiliza expresiones que están muy cerca de interpretarse en la línea del "nosotras parimos, nosotras decidimos", y eso sí que es dar carnaza a "talibanes, ultramontanos y tridentinos". En cuanto a la ordenación de mujeres Riera recalcaba el adverbio "probablemente" porque no equivale a un "absolutamente". De todas formas, la "visión estrecha" es hoy por hoy la del magisterio oficial.