martes, 30 de diciembre de 2008

El sueldazo de los curas o aquello del mulo y la alfalfa



(Termino el año con un post un poco materialista, ya lo sé;me viá poner a leer a E. Allison Peers para compensar, y a ver si el próximo año me espiritualizo un poco más)



Oído en un programa de radio como receta anticrisis, en una intervención de radiooyente: "lo que tiene que hacer el Estado es dejar de pagar sueldazos a los curas". Ya sé que en la radio se oyen muchas cosas (los mal pensados dicen que sólo "determinadas" cosas) y que los radiooyentes dicen lo que dicen (los mal pensados dicen que sólo salen por antena una selección "selecta"), y que ni a todas las cosas que se oyen hay que hacerles caso ni los radiooyentes son todos infalibles (aunque todo el que habla o escribe parece hablar o escribir ex cathedra, ¡se lo digo yo!). Pero ocurre que lo de "sueldazos" hay que considerarlo en conciencia y meditar seriamente si un servidor le está quitando el pan de la boca a alguien.



En principio, no es verdad que actualmente el Estado pague (con algunos matices, esto podría tener cierta carga de verdad en años pasados, cuando la asignación tributaria, o sea la de la crucecita, de acuerdo con los Acuerdos Iglesia - Estado, se completaba con cargo a los presupuestos de forma que la Iglesia obtuviese por tal concepto y transitoriamente una cantidad similar a la de ejercicios anteriores).



¿Será verdad lo del "sueldazo"? Veamos, en mi diócesis, en la que la vida no está precisamente barata, un cura con plena dedicación parroquial (o sea que no hace otra cosa, ni de profesor, ni de comentarista deportivo, ni de funambulista, ni de Presidente de una Caja de Ahoros, ni de nada, que también hay curas por ahí haciendo cosas muy raras) percibe mensualmente el sueldo de 830,71 €. Alguno comenta que ya querría él ser mileurista... En fin, sueldazo, lo que se dice sueldazo, digo yo que no es, a no ser que lo comparemos con la renta per cápita de Bangla Desh o, sin ir más lejos, con la cuantía de las pensiones mínimas en España. Maticemos un poco. Hay que reconocer que la inmensa mayoría de los curas (habrá excepciones como en todo) no tiene que pagar gastos de guardería, por ejemplo. Ni tampoco la inmensa maýoría de los curas (habrá excepciones como en todo) tienen que pasas pensiones compensatorias ni alimentarias a ningún/a ex-cónyuge. Hay que reconocer también que la mayoría (aquí las excepciones serían más numerosas) tiene resuelto el problema "vivienda" y eso en los tiempos que corren es un buen pico. Sin embargo, sé de algún sacerdote que al ser destinado a una parroquia tuvo que pedir ayuda a propios y extraños porque la casa parroquial estaba inhabitable. Como sé de algún otro que vive en condiciones heroicamente penosas porque considera un cargo de conciencia aplicar un céntimo de la economía parroquial (en su caso si no boyante, pasable) a la reparación de la casa del párroco y este año sin ir más lejos ha preferido renovar la calefacción de la iglesia para que la feligresía esté calentita, mientras él sigue apañándose con un par de catalíticas de butano del tiempo del Cuéntame, lo cual no dice mucho en favor de la Comisión de Economía parroquial cuyos miembros no están sólo para firmar las cuentas, sino también debieran estar para vencer la testarudez del pastor, tarea en ocasiones ciertamente ímproba.




Supongo que detrás de la alusión a los "sueldazos" que hizo aquel radiooyente se encuentra el aserto de que "la Iglesia es rica". Sin embargo, las cuentas de la diócesis de Barcelona del pasado 2007, por ejemplo, están publicadas, cualquiera puede consultarlas, y por poco instruido que sea en contabilidades, cualquiera se percatará de que en aquel ejercicio las entradas y salidas se equilibraron gracias a un legado importante, es decir que si a una determinada persona le hubiese dado por vivir un año más en lugar de morirse, una de dos: o la diócesis hubiera tenido que disminuir salidas (por ejemplo, suspendiendo las construcciones en curso de nuevos templos parroquiales) o hubiese entrado en números rojos.




"La Iglesia es rica". Mucho oro, muchos retablos, muchos cuadros, mucho arte. Bueno, ésta es otra. Recuerdo hace años a quien consideraba un escándalo que se cobrara entrada por visitar la catedral de Sevilla. Quien se quejaba de este "abuso" no sabía que en el tiempo de las pesetas mantener la catedral de Sevilla costaba todo incluido (reparaciones urgentes, suministros, seguridad, limpieza, etc y etc y etc) la suma aproximada de dos millones de pesetas diarios. No obstante, cuesta imaginarse a un sevillano diciéndole al Cardenal Arzobispo: "Eminencia, usted lo que tiene que hacer es derruir esto y hacer unas pistas de petanca o una zona de botellón". Cuesta de imaginar (aunque ahora hay sevillanos muy raros, gente pa tó), porque la catedral se considera cosa de todos. Ya sé, ya sé, si es cosa de todos, pues que la tenga el Estado. Tal vez, aunque no creo que fuera un buen negocio. Se seguiría cobrando la entrada, no estaría mejor gestionada, y además costaría una pasta con cargo al bolsillo de todos. Porque, para empezar, ni al Director, ni al Subdirector, ni etc. etc. les iban a pagar 830,71 € mensuales. Como aquel abogado matrimonialista que se quejaba de que en el Tribunal Eclesiástico local tanto Jueces como Secretarios eran curas, "ya está bien, esos puestos podemos cubrirlos los laicos"; se le ofreció el puesto de Secretario con un sueldo superior en un 80%a lo que cobraba el esforzado sacerdote de turno, "hombre, no, con este sueldo, no" (¿sería un sueldazo?).


"La Iglesia es rica". Recuerdo a un obispo que en cuanto le piden alguna de las pinturas del Palacio Arzobispal o del Museo Diocesano para exposiciones firma sin ver, con la sola condición de que el ente solicitante contrate un seguro sustancioso. "Ay, dice para sus adentros, si este cuadrito se perdiera o lo robaran o algo parecido, podríamos construir la iglesita de aquel barrio que llevan tantos años en un barracón"; no digo yo que Monseñor llegue a rezar por eso, pero sí que lo piensa y hasta lo dice.




(Ya sé, ya sé, ya sé. Las cuentas de la COPE. Los beneficios de la COPE. Prefiero no tocar aquí este tema, no lo eludo, simplemente es un tema lo suficientemente complejo como para merecer un tratamiento sereno y desapasionado. Hace años el cardenal Carles, que ni es un ultranacionalista, ni un progresista radical, ni un tipo con afán de protagonismos, dijo que en la COPE había cosas que deberían cambiar. No han cambiado. Habrá que preguntarse seriamente y sin subterfugios a quien está sirviendo esta emisora, como habría que plantearse si no hay cierta idolatría que no quiere reconocerse. Dejemos la COPE para otro año)




¿Sueldazos de los curas? Bueno, no sé yo. Tampoco es que se vea a la gente haciendo cola por la noche para ver si son los primeros en la ventanilla de admisión de los seminarios, es un decir. ¿Sueldazos? Creo que no exactamente. Y en cuanto al Estado, aunque nos pagara él, tampoco somos tantos y si no nos dedicáramos a esto, o estaríamos en el paro o estarían otros. Aunque nos pagara el Estado, creo, para vergüenza nuestra, que a la inmensa mayoría se nos podría aplicar lo del mulo y la alfalfa (quizá así terminamos con una sonrisita):




-Oye, tienes a este mulo muy delgado. Tendrías que echarle más alfalfa.


-Bah, para lo que hace...


-Hombre, pues entonces sacrifícalo o véndelo.


-Bah, para lo que come...




Feliz Año Nuevo 2009


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Noche de Navidad


Esta noche el Sr. X abandonará su sabiduría orgullosa, su voz imperativa, su continuo afirmarse frente a la realidad.

Esta noche el Sr. X, como cada noche de Navidad hasta donde la memoria le alcanza, ocupará su asiento en el banco de la iglesia, se situará entre conocidos y extraños, propios y ajenos, pequeños y grandes. Esta noche contemplará otra vez desde su puesto los muros del templo, las imágenes, el altar, las lámparas, un año más, otro año ha pasado. El Sr. X ordinariamente no quiere oír hablar de curas, ni de iglesias, mucho menos de obispos. No quiere cuentos de misas, ni de corpuscristis, ni de mandamientos. Pero nada del mundo podría impedirle ser fiel a esta cita anual, a la calidez de la misa del gallo, a esta noche sagrada. En esta noche ocupa su lugar, no le importa rodearse de mojigatería, escuchar incluso con atención los cantos, la Palabra, el rollo siempre antiguo y siempre nuevo del celebrante de turno.

Esta noche el Sr. X se sentirá otro año más humano, más frágil, más necesitado. Y esta noche el Sr. X como cada año se inclinará ante la imagen de un niño, besará un piececito de escayola, recordará que este mundo tiene todavía una oportunidad dada por Alguien, recordará que en suma él es capaz de amar a poco que se descuide.

Probablemente no somos mejores que el Sr. X; tal vez hemos tenido sólo circunstancias más apropiadas, palabras y hechos más significativos, más amor perceptible a nuestro alrededor. No podemos creernos mejores, sólo podemos dar gracias.

Gracias.

Feliz Navidad 2008.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Qué hermosas son las palabras

Pirateo puro y duro. Lo he encontrado en el blog de Sommer ( http://sommeralvarez.blogspot.com/ )
y no he resistido la tentación de traerlo aquï (tal vez una sonrisita nueva):

En la consulta de un doctor cualquiera, un lunes cualquiera:
- Buenos días caballero. Dígame que le sucede...
- Pues verá usted. Intentaré explicarme pues para eso he estudiado: Mire, llevo mas de dos años platicando relaciones naúticas con mi esposa y no logramos obtener condescendencia. Ignoro si yo soy omnipotente o mi esposa es esmeril.
El Dr. alucinado, corrige:
- Querrá usted decir estéril.
A lo que el afinado caballero responde sin sonrojarse:
- Me es inverosímil, ambas palabras son sinagogas.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Resulta que se anunciaban así

Esta era la publicidad en 1917. Y digo yo: ¿cómo podían vender presentando un tipo con esta cara? El índice ciertamente es muy indicativo, pero ¿a qué parece un director de orquesta echando bronca a alguien? Cuando era pequeño tuvimos las aulas de nuestro colegio al lado de la sede de la sociedad vegetariana del lugar y francamente, ahora que lo pienso, aquellos entusiastas de tan saludable régimen se parecían bastante al señor del anuncio. Desde entonces creo que por mucho que me canten las cualidades del vegetarianismo pues que no, que no, gracias.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El menos común de los sentidos ó 350 que calientan el asiento



Pese a que tenemos la misma edad, me separan muchas cosas de Pilar Rahola. No me gustó su gestión en el Ayuntamiento de Barcelona. El fracaso de su Partit per la Independència reveló claramente su incapacidad como política. Aunque comparto determinadas perspectivas de su visión del Islam, no comparto tampoco su prosionismo a ultranza. En cuanto a sus apariciones mediáticas, su modo de entrevistar hablando-mucho y escuchando-poco no me entusiasma, como tampoco me encandila, a decir verdad, su participación en tertulias (también para esto debo ser un outsider, ya que siempre he preferido la expresión serena y humilde a la vociferante y mitinera).


Sin embargo, soy asiduo lector de su "La mirada incorrecta" en La Vanguardia. Porque algunos de los temas que aborda son tratados con cierta lucidez. No es que esté siempre de acuerdo. En diciembre de 2007, al hilo del "escándalo" sobre las prácticas abortivas de ciertas clínicas de Barcelona, empleaba casi dos columnas denunciando la incómoda verdad de lo ocurrido y el coladero de la legislación, para tristemente acabar abogando por una ley de plazos (es decir, alertando sobre una incómoda verdad, pero abogando por la más cómoda de las salidas). Otras veces ha escrito con más valentía denunciando el buenismo izquierdista. Últimamente ha sido de las pocas en cuestionar la sentencia que condenó más que discutiblemente a seis miembros de los Mossos d'Esquadra (repito: más que discutiblemente, por más que desde la barrera la setencia haya sido alabada por el señor Eduard Ibáñez, director de Justícia i Pau de Barcelona). La semana pasada la Rahola dedicóuna bien merecida burla a la "pijoecología" representada en Barcelona por la señora Imma Mayol y sus arbolitos de iluminación a pedales.

Hoy Rahola comenta la sentencia (45 días de prisión y un año y 45 días de alejamiento) propinada por una juez contra una madre que le propinó un desafortunado sopapo a su hijo. Obvio propinar a quien lea los detalles de la noticia porque a estas alturas son sobradamente conocidos. Cuando se dio la noticia, me la comentó Nicolás; Nicolás es un manitas que igual te arregla una tubería de agua que te instala un teléfono supletorio; "¿cómo puede ser?", me decía, "¿cómo puede la ley llegar a hacer esto?", "ahora cualquier chaval le plantará cara a sus padres, eh, cuidado, que te denuncio". Rahola en su artículo critica el estropicio buenista propiciado, dice, por una progresía incapaz de discernir entre el deleznable autoritarismo y la necesaria autoridad, que ha acabado perdiendo el sentido común. Ya hace muchos años recuerdo a la entrada de un colegio barcelonés cómo un chaval bajaba enojado del coche del padre y se despedía de éste con un "adiós, capullo"; el padre ni se inmutó y yo me dije que venían malos tiempos para la "necesaria autoridad". Hablando de autoridad perdida, creo haber leído que el gran escritor Joan Perucho decidió jubilarse como juez al día siguiente de que un acusado al que le preguntó su nombre le contestara que se lo diría sólo si le pasaba por los cojones. Pero volvamos a la sentencia contra la madre del sopapo. Para mí que no es una cuestión simplemente de sentido común. Porque el sentido común lamentablemente se presume (como el valor se presumía en la mili). Aquí la cosa debería ser más clara. Una de dos, o la juez aplicó mal la ley y entonces es el disparate de una juez (y parece que los juristas dicen que la aplicó correctamente y que la sentencia es impecable) o el día en que votaron la ley nuestros queridos representantes, esos 350 que calientan asiento (cuando van) en el Congreso de los Diputados,estaban pensando en babia. Aviso: hay 350 y muchos de ellos titulados en Derecho. ¿Cómo es posible que no hubiesen previsto la posibilidad de aberrantes sentencias ajustadas a la ley? Menos chupar cámara, menos pensar en los votos, menos egoísmo y más trabajo. Porque si de lo único de que se trata es de apretar un botoncito según indique la manita del jefecillo del grupillo parlamentario, si sólo se trata de eso, eso también puede hacerlo Nicolás. Dios no lo quiera, que si cambian los papeles y se me fastidia la instalación de la luz no creo que 350 inútiles juntos me la fueran a arreglar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Un "fregoríflico" en el día de la Purísima

Ea, ahí os dejo un "fregoríflico", como decía una ancianita, relativo a la fiesta de hoy. El jeroglífico tiene sus buenos tres siglos, maomeno, y lo supongo procedente de Sevilla, aunque yo lo he visto en una publicación catalana. Si no lo completáis, podréis encontrar la solución en lo que hoy postea el cura jerezano que tengo en mi lista de blogs.



sábado, 6 de diciembre de 2008

Dios no tiene quien le escriba

(Servidor iba a postear sobre el "sueldazo" de los curas, pero lo voy a dejar para otro día, mejor viá escribir distendidamente sobre las penurias de los ángeles)

Desde hace tiempo, mucho antes de la nuestra económica, andan de crisis en el cielo. Desde hace tiempo Dios no tiene quien le escriba. El asunto es grave. Anda pensando en la prejubilación de miríadas de ángeles, en presentar un expediente de regulación o algo parecido. Está harto de ver que llegan a su presencia con las sacas prácticamente vacías. En el cielo las malas noticias circulan con rapidez. Los ángeles más viejos en activo agitan las alas cabizbajos. Corren noticias y rumores. Que si la cosa está muy malamente. Que si a los ángeles más jóvenes no van a renovarles el contrato. Que si en el sector de alabanzas ya no caben de pie, que ya no admiten más. Que según me han dicho que dijeron que Dios ha dicho que si hubiera querido sólo alabanzas angelicales no se habría creado un mundo.


Un ángel en el paro es un fastidio, es un espíritu reducido al silencio de no servir, un silencio que nosotros no sabríamos imaginar. Ni siquiera pueden tumbarse a la bartola y descansar, pues no se tiene cuerpo para apalancarse (todo el mundo sabe que las alas son sólo una manera de expresar la ingravidez). Si no fueran tan buenos, crecería entre los ángeles la envidia; la clase de tropa de los mensajeros (los propiamente dichos) andarían poniendo mala cara a los custodios (nota: custodio es en finolis lo que toda la vida de Dios se ha llamado "ángel de la guarda"). Claro que cuando la gente le rezaba a Dios y le ofrecía cosas, nadie quería ser custodio, pues es mucha responsabilidad, hay que estar vigilantes y los turnos de guardia son literalmente interminables. Pero ahora ejercer de mensajero deprime enormemente. Cotidianamente hay que acudir a las iglesias y a las casas y a las calles, comprobar si en los buzones hay alguna misiva para Dios, peticiones de gracias, acciones de ídem, cartas laudatorias, y casi nada. Y eso un día y otro y otro. Al menos, antes algo se recogía en los buzones monásticos. Pero hoy andan despoblados los cenobios, las ermitas han sido transformadas en merenderos, ni siquiera se dan apariciones verdaderas.

Cualquier día le da al Jefe por dar un puñetazo sobre la mesa. En lugar de echar cartas al Señor, echan los naipes por televisión. Quién se iba a imaginar esto, tras siglos de aparente crecimiento de las inteligencias del mundo, ahora resulta que la competencia va a venir del lado insospechable de la más absoluta de las estulticias.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fe y cultura (¡bien por este General!)



Este sí que es a su modo un "outsider". Se llama Fernando Millán Romeral y es Prior General de los carmelitas. En el gremio de órdenes y congregaciones todos nos apreciamos, lo que no obsta para que cada cual considere que aquella a la que pertenece es la mejor. Yo no voy a hacerles propaganda a los carmelitas (que se lo curren, si quieren), pero reconozco que tienen un General poco corriente. Fernando Millán escribe en una revista de su tribu y clientela unas simpáticas cartas bajo el epígrafe "Suyo afectísimo". En la de octubre de 2008 escribe al cineasta Benigni (el de "La vita è bella"), elogiando sus películas. Reproduzco, sin permiso (que me demanden si quieren) el párrafo final:
Recuerdo una foto de hace ya muchos años en la que usted está abrazado a un Obispo y ambos se ríen a mandíbula batiente. Acababan de terminar un cine forum sobre su película con los catequistas de la diócesis. Qué envidia. Una iglesia abierta a la cultura y al arte, y una cultura sin prejuicios ni comités; ambas enriqueciéndose mutuamente. Aquí al que se mueve un poco, no le sacan en el suplemento cultural de un periódico ni en el religioso del otro. Todos uniformados, etiquetados...y algo borreguillos.

Toma del frasco. No sé si en su gobierno es un tipo ecuánime, misericordioso o despóta. Pero escribiendo es un tipo sin miedo. La mayoría de los Generales escriben poco más que cartitas formales, con citas de las Constituciones, de los documentos del magisterio, etc. Pocos bajan a la arena, pocos se mojan, enhorabuena, fray Fernando.