miércoles, 22 de junio de 2011

Indignaciones (I): Nova Insula Utopia



Parto de la premisa de que la mera indignación, por muy justificada que esté, sirve para poco, se disuelve en un "estar contra" sin alcance positivo alguno. El simple cabreo no soluciona nada, por mucho que convoque a miles de personas a manifestarse, a marchar hacia ninguna parte.

He leído muchos slogans, algunos ingeniosos, pero en su mayoría poco prácticos. Lo de "menos crucifijos y más empleos fijos", v. gr., reconozco que supera mis estudios de lógica. Muchos slogans y pocas propuestas concretas (cuando digo concretas, digo concretas de verdad de la buena). Examino ahora algunas formuladas por una persona aparentemente de buen criterio.

¿Listas abiertas? Tal vez resulten más democráticas. Personalmente, no le veo las ventajas. Pero soy un tipo raro, uno de esos que no cree que la democratísima institución del jurado, por ejemplo, vaya en favor de la justicia. Lo de las listas abiertas puede favorecer el liderazgo personal, sin duda. O el de quien tenga más capacidad de autobombo o más capacidad mediática o mejor financiación. Lo que puede hacer es quitar algunos consuelos. "Yo voté a una lista cerrada y ella estaba en ella, no es culpa mía", era ahora un consuelo. Pero si votas directamente a Leire Pajín, ¿cuál será tu excusa? Por cierto, cuando se vota para el Senado, ¿no se votan listas abiertas? Honradamente, ¿supone eso un cambio importante en la actuación de los políticos?

Algunas propuestas son impagables:
-Promover el granel, la artesanía, etcétera. Cuidado porque esto lo teclea gente en unos aparatos que si tuviesen que ser fabricados artesanalmente sólo estarían al alcance de los multimillonarios.
-Considerar delito que los supermercados tiren la comida -toneladas - y que el ciudadano tire cosas (sic) en buen estado (esto está bien, aunque no veo por qué limitarlo a las toneladas; en cualquier caso, salvo que se pretenda que la comida se pudra en las estanterías, hay que recordar que la mayor parte de la comida que los supermercados tiran no se pierde, hay quienes la esperan; vehicularla hacia bancos de alimentos y similares podría ser solución, pero aumenta el costo de la distribución, almacenaje, burocracia, etc). El delito de tirar cosas en buen estado: ésta es otra; si a usted no le sirve una cosa, no se le ocurra tirarla o le llevo preso (curiosa obligación de propiedad); no sé, no le veo la razón, cualquier cosa en buen estado dura en mi calle menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
-Recuperar campos y dignificar a nuestro campesinado. Si no me equivoco está frase la leí en la revista Játiva editada por el sindicato vertical, sería en el mismo número de los años 40 donde aparecía esta foto:

No sigo, que en el sarcasmo no puede faltar pecado. No juzgo de la buena intención, juzgo del realismo. No se mantiene un cierto nivel de bienestar general desde la nada, sino desde los excedentes generados por la especialización, la excelencia y, mal que nos pese, la competitividad. Entiendo el nivel de frustración y de dolor, incluso de indignación, de quien se queda al margen (día sí y día no veo eso continuamente en los que llaman a la puerta de mi parroquia), descubriendo que no hay sistema que garantice el Paraíso. Soy, lo confieso, incapaz de proponer soluciones indoloras, pero tampoco creo en propuestas de vuelta al medioevo sólo articulables (hablo de pagar la cuenta, porque las cuentas al final hay que pagarlas) cargándose el sistema. Es cierto, la fiesta, en los términos en los que se había concebido y celebrado, se acabó. Pero no se inciará una fiesta nueva tocando el bongo, no si se quieren seguir pagando las pensiones a los ancianos, manteniendo hospitales comarcales donde todos puedan ser atendidos o poder desde Sevilla hablar con alguien que esté en Nueva York. Pero esto del bongo, si me lo permiten, lo dejaré para otro post.

3 comentarios:

Jordi Morrós dijo...

Comprendo el malestar del colectivo difuso de los "indignados", pero también estoy muy de acuerdo con el post de hoy.

El cómodo recurso de atribuir todos los males a banqueros y políticos sólo sirve como un ejercicio de cómoda irresponsabilidad.

La historia de España es un ejemplo paradigmático de lo fácil que es "destruir" y de lo complicado que es "construir".

Joan dijo...

La gente se indigna porque mientras ellos sufren políticos, banqueros y corruptos lo siguen pasando bien.

Criteri dijo...

Llàstima, em va passar el post.

Sincerament, tres gràcies: una per opinar, l'altre per fer-me veure que cal corregir alguna cosa i l'altra per fer-me adonar que cal explicar-se més. Per exemple: granel vol dir menys plàstic:menys petroli etc, Més artesania equival a menys bosses de poliescurexcà a favor de les fibres vegetals=més mà d'obra, menys consum de productes EXHAURIBLES! Dignificant la pagesia com a França la gent tornaria al camp.

Tan m'he d'explicar? Em temo doncs que la societat NO HA ENTÊS RES. La festa s'ha acabat, per SEMPRE, never,jamais. Prou caps de setmana a Londres, cotxes de luxe ii vacances al cCarib els proletaris, llençar la roba nova, etc..
I jo que m¡en alegro:))))

Menjar, aixopluc i sanitat,roba, etc.estrictament parlant és l'únic indispensable. Lo que sobri per lleure i cultura.