sábado, 8 de junio de 2013

Donde no es posible el empate

Siempre hemos oído decir que el portero es San Pedro, que para algo se supone que tiene las llaves. Pero, futbolísticamente hablando, el portero es el demonio. Así lo planteó un sacerdote internado en un psiquiátrico. Así lo publicó hace más de treinta años en una revista literaria. Sin duda, adolece del paso del tiempo, porque hoy no se lleva tanto la táctica, entonces generalizada, del 3-2-5. Y, a diferencia del fútbol, aquí el balón no es inerte, sino que, en última instancia, le corresponde la decisión, la determinación muy determinada, sobre en qué botas quiere estar, en qué portería quiere entrar.
En fin, aquí os lo dejo, mientras pienso que algunos locos tienen a veces una extraordinaria lucidez:

1 comentario:

Aurora Pimentel dijo...

Muy buena la alineación.