martes, 26 de mayo de 2009

El problema no es lo que piensan, es por quien nos toman

Ya viene siendo corriente que la propaganda política genere unos videospots más dirigidos a mostrar la peligrosa perversidad del contrincante que la seria defensa de la bondad de la propia propuesta. Pero esta vez se han pasado. Hasta el mismísimo Toni Soler, nada sospechoso de derechona, ha recalcado en La Vanguardia la utilización por el PSC-PSOE de la estrategia del simplismo, de la “apelación al miedo” y de la “ausencia de un mensaje claro, positivo y de futuro”.
Personalmente creo que el video socialista de El problema no es lo que piensan, es lo que van a votar va más allá del puro ataque al contrario, pues lo que hace es tratar a los destinatarios (se supone que todos los electores, a no ser que queramos entenderlo restringido a sus militantes y simpatizantes) como perfectos imbéciles aborregados, capaces de tragar acríticamente sin rechistar con todo lo que les echen.
Nótense ya, para empezar, la vileza de la conclusión final, el problema no es lo que piensan, es lo que van a votar, lo cual equivale a decir algo así como: no importarían ni las ideas ni las actitudes de estos sujetos siempre y cuando nos votaran a nosotros.
Pero es que, además, los estereotipos que manejan no sólo son falaces, sino que se orientan a ocultar realidades de las que los propagandistas no están en absoluto exentos de culpa.
Examinemos sólo algunas de estas proposiciones.
“Los inmigrantes nos roban el trabajo”. He aquí la primera falsedad y la primera desconsideración al destinatario: transmitir que toda persona que haya pensado o dicho esto alguna vez es necesariamente un votante del PP. Los inmigrantes, exceptuados los delincuentes cada vez menos infrecuentes, no nos roban nada. Pero es un hecho que el elevado índice de inmigración va en detrimento de la calidad de algunos servicios, particularmente de los sociales y sanitarios, y que eso provoca desconfianza. Lo que se oculta es una política inmigratoria desnortada. Una política que propicia una enésima reforma de la Ley de extranjería, que luego se ve obligada a rectificar ya que en su torpe redactado penalizaba incluso a colectivos que prestasen ayuda humanitaria. Pero que por otra parte en el pasado ha llevado a cabo, al margen de Europa, regularizaciones masivas que, se admita o no, abrieron perspectivas a quienes estaban fuera (eso que se llama efecto llamada). El problema no es lo que piensan, es lo que hacen.
“La homosexualidad es una enfermedad”. ¿Quién se lo traga? Un skinhead que se precie jamás trataría a un homosexual como se trata a un enfermo. En todo caso lo consideraría como a un cerdo maricón que no necesita tratamiento médico sino bastonazos y patadas. Quienes pronuncian la frase en cuestión son gente preparadísima con notable experiencia académica y profesional, ciertamente disidentes de un pensamiento políticamente correcto y, por ello, marginados, desprestigiados y cuestionados en su valía científica, hasta el punto, como se ve, de equipararlos a los skins. Lo que se oculta es la influencia cada vez más preponderante del lobby gay. Lo malo no es lo que piensan, es que no admiten ningún pensamiento divergente.
Y vamos con la perla. “En Europa sólo hay sitio para una religión”. ¿Conocen ustedes a alguien con alzacuellos que haya dicho eso? Yo no. Está claro que todo creyente cree que su religión es verdadera y personalmente no voy a renunciar a transmitir el evangelio de Jesucristo. Pero en serio, ¿somos nosotros los intolerantes religiosos? Imaginen por un momento que en el video hubieran sacado diciendo lo mismo a un señor con turbante, lo cual, por otra parte, tal vez hubiera resultado más creíble pero ofensivo para un colectivo intocable. Lo que se oculta es la realidad de las raíces cristianas de Europa, lo que se oculta es que los valores de la igualdad y de la libertad, así como la defensa de los derechos humanos, han nacido directa o derivadamente en estos países de raíces cristianas y no en otros. De todas maneras, un servidor cree todavía en la posibilidad de transformación de las conciencias, pues de otro modo, si atendiéramos sólo a los datos científicos de las perspectivas demográficas, está claro que en el futuro en Europa sólo habría sitio para una religión. Y no precisamente para la del señor del alzacuellos, sino para aquella que no conoce más tolerancia que la de la debilidad.
En cuanto a los señores que han elaborado este video, para mí está claro: el problema no es lo que piensan, el problema es que nos tratan como a idiotas.

viernes, 22 de mayo de 2009

Si fuera poeta escribiría cosas así (III)

CUANDO TODAVÍA NO TENÍAMOS COCHE BLUES

Cuando todavía no teníamos coche
pisábamos la tierra enmarañada y viva.
Sin aceites, hasta el polvo ocre sabía saludable.
Cómo relinchaban nuestras bicicletas frágiles
cuando todavía no teníamos coche.

Cuando todavía no teníamos coche
nos aventurábamos memorablemente a viajar a la playa
Hacíamos planes todo el año para un baño en la playa,
ningún día de playa era como otro día
cuando todavía no teníamos coche.

Cuando todavía no teníamos coche
el hielo era cuadrado, a duro y caduco en un cubo.
El pan se pesaba y besaba como algo sagrado,
el padre lo partía con previa cruz al dorso
cuando todavía no teníamos coche.

sábado, 16 de mayo de 2009

Eurocámara: la madre que los...


Dicen que somos europeos y que vivimos bien. No lo niego. Pero algunos parecen más europeos que otros. Viene al cuento de la noticia que acabo de leer, propia del día de los Inocentes. No entro en si hay que traducir al valenciano o no. Pero que "traducir" un espot de 30 segundos cueste 6000 euros (200 euros/segundo) me hace pensar que la Eurocámara gasta muy alegremente nuestros dineritos. Señor Carbajo, estoy seguro que entre los más de 4 millones de parados que tenemos en España se encuentran algunos traductores que le habrían hecho el trabajito mucho más baratito. Y que estarán todos diciendo lo mismo que dice (en una mezcla idiomática peculiar, ciertamente, pero perfectamente inteligible) este señor:



martes, 12 de mayo de 2009

Del siglo pasado (o casi): curiosa publicidad

O casi, porque en realidad es de finales del XIX, en concreto de un número de La Semana Católica de Octubre de 1897. La cosa se publicaba en Valencia. En sus páginas, además de clamar contra protestantes, racionalistas, masones y muy especialmente socialistas (reseñaba un meeting en el que “con voz campanuda” había perorado el “tantas veces derrotado candidato socialista Pablo Iglesias”), incluía el folleto dos páginas de una publicidad que hoy, por mor del cambio del habla y de las costumbres, amén de mi reconocida ignorancia histórica, se me antoja cuando menos curiosa. Vamos con la primera:


Fíjense en la Antigua Funeraria de Bárbara Arnal, donde se podía encontrar variedad de ataúdes incluso los de sepulcro. Esto nos hace pensar que unos ataúdes se utilizaban para sepultar a los cadáveres mientras que otros se destinarían tal vez para bañarse o para almacenar mermeladas. O bien había unos majos y lujosos que se alquilaban para conducir hasta el cementerio y otros más ordinarios que serían de sepulcro y a donde eran traspasados los cadáveres antes de soterrarlos. Tal vez los que no eran de sepulcro tenían un mercado secundario, se permitía la multipropiedad o se alquilaban exclusivamente para la ceremonia exequial. No era mala cosa, además, que la funeraria anunciada arreglara los entierros hasta dar sepultura al difunto, no como otras que debían arreglarlos diciendo: “bueno, familia, aquí tienen ustedes un pico, una pala y un manual de instrucciones en chino”.
Las niñas del Colegio de Santa Teresa tenían el derecho de solicitar ser acompañadas a sus casas. No dice si los padres de las susodichas podían decir algo al respecto. Seguramente las timiduchas lo solicitaban cotidianamente. Las más espabiladas, hartas de las monjas, lo solicitaban más raramente, aunque siempre cabía la venganza de decidir que, como me han castigado, que se fastidien y alarguen la jornada laboral: “hermana, me acompañe a casa hoy”.

Vamos con la segunda página que tampoco tiene desperdicio:


Nótese que el pintor Tena contaba con personal inteligente y católico. Ay, que ya quedan pocos con estas cualidades. Si hay algo peor que una habitación empapelada por un ateo, es que encima sea un burro de tres pares de narices. Estas características, afortunadamente, no siempre van juntas, pero a veces sí, y hoy más que entonces. Hay que tener pero que mucho, mucho cuidado, porque en menos de ná te empapelan la habitación en horizontal y citando a Nietzsche, y encima la culpa la tiene el sistema o los maestros. Como aquel maestro que le dice al alumno: “Está usted más gordo que instruido” y obtiene como respuesta: “Eso es porque quien me da de comer es mi padre y quien me instruye es usted”.
Ah, pero los cirujanos-dentistas de entonces como el tal Costa... ¡Eso eran cirujanos-dentistas y no los de ahora que se han sacado el título en la República Dominicana! Y qué respeto más exquisito por los derechos del paciente... Se extraían las muelas por medio de la anastesis local, si el paciente lo solicita. Esto es un poco ambiguo porque no se sabe si lo de la solicitud era en relación a la extracción o a la anastesis. Pero en cualquier caso era el paciente el que mandaba. No como ahora que como asientas a la extracción, en un pispás te endiñan el spray y el jeringazo anestésico sin tu permiso, sin importarles si eres de Bilbao o si preferirías unos tragos de biocazalla, ay, qué tiempos los de 1897...
Pero, además, ellos sabían quién era realmente el enemigo de la familia más temible por traidor. No, no, ni la masonería, ni el socialismo, ni los lobbys homosexuales o abortistas, como pretenden esos católicos siempre obsoletos y despistados. Que ya en 1897 se sabía que el verdadero enemigo era el contagio, que no sus enteráis. Y tenían hasta el remedio: la desinfección formólica de domicilios. Ya saben, aquellos que creen que la institución familiar tradicional está en peligro, nada de manifestaciones, ni de cartas al director, ni presencia en los mass-media. Simplemente hay que pasar por la farmacia y pedir el preparado adecuado, aunque no sé yo si se necesita receta o esto del formólico es como la antibaby del día después, a discreción. Por si acaso, mejor que saque la receta mi padre en el ambulatorio, que así me sale gratis.

domingo, 10 de mayo de 2009

Placidez y barbarie


Se han celebrado en Barcelona, en la benemérita y demasiado olvidada Biblioteca Balmes, unas Jornadas sobre la Setmana Tràgica de 1909, en las que ha predominado, gracias a la selección de especialistas competentísimos, una serena indagación de la verdad de aquellos hechos, de los eventuales motivos que los provocaron, así como de los intereses que propiciaron la mitificación de alguno de sus mediocres "protagonistas" (en particular de la figura de Ferrer Guardia). Al cabo de unos años, en la medida en que nuevos documentos han sido descubiertos y estudiados, las cosas empiezan a ponerse en su lugar, a encajar en ese complejo puzzle que es siempre la realidad histórica. Sin embargo, queda todavía el gran interrogante, el aparentemente más fácil de resolver y al mismo tiempo el más desconcertante, el que concierne a cómo el individuo se hace grupo y en el grupo se adentra embravecidamente en la barbarie.
La Setmana Tràgica se cobró poquísimas víctimas eclesiásticas, pues parece que, fuese por consignas expresas o por especial conciencia colectiva, lo normal fue no tocar a las personas y sólo destruir los bienes. En este sentido se diferencian radicalmente los hechos de 1909 de los desatinos clericidas de 1936. En 1909 ardieron 80 edificios religiosos en pocos días. Iglesias, conventos, escuelas, capillas, con su patrimonio artístico, con sus archivos y bibliotecas. El restablecimiento del orden costó numerosas víctimas. Los revolucionarios fueron unas decenas de miles. Los que en principio les hicieron frente unos pocos. Los que se limitaron a contemplar el espectáculo la mayoría y con desigual perspectiva: escándalo pasivo, indiferencia como algo ajeno, regocijo.
Qué diferencia se observa entre las imágenes de aquel verano de 1909 (edificios destechados, fachadas ahumadas, barricadas de adoquines, columnas de humo) y las que sólo un año antes captaba en un soleado día, tal vez de primavera, el cineasta Ricardo de Baños. Vean el film si tienen siete minutitos, regálense un viaje en tranvía por la Barcelona de 1908: curiosidad ante la cámara, placidez, buen humor, alegría de vivir.

lunes, 4 de mayo de 2009

¿Visibilidad o impertinencia?


Parece que el Presidente Obama tiene la intención de crear un grupo de trabajo conjunto presidencial con la finalidad de reducir el número de abortos en América (véase National Catholic Reporter del 30 de abril), especialmente preocupante en las muchachas más jóvenes. La novedad estaría en que se pretende que esta task force presidencial trabaje en este campo en contacto tanto con los grupos pro-choice como con los grupos pro-life para tratar de alcanzar algún tipo de consenso en este asunto. ¿Es una noticia esperanzadora? Probablemente no mucho. ¿Se trata simplemente de un retoque de imagen de cara a los católicos que votan demócrata? Tal vez. El anuncio iba acompañado de la declaración de que, aunque él personalmente sigue estando por el pro-choice, la firma del Freedom of Choice Act no constituía en este momento una prioridad legislativa. Hay que recordar que en julio del 2007 Obama anunciaba que la firma de este proyecto de ley (básicamente el derecho a que una mujer en todos los Estados Unidos de América pueda libremente abortar antes de la viabilidad del feto o después si fuese necesario para proteger su vida o su salud) sería la primera cosa que haría en cuanto fuese Presidente. Bueno, lo decía un amigo mío cordobés: "El político más sincero es un embustero de mucho cuidado". También es verdad que algunas veces el dondedijedigodigodiego es de agradecer.
Es fácil de entender que un servidor no sea un entusiasta de Obama. Pero al menos hay que reconocer que en América las cosas funcionan de modo distinto que aquí. No parece que nuestro Presidente del Gobierno esté aquí por la tarea de consenso con nadie, ni de dar marcha atrás ni pausa en nada. El proyecto que aquí se maneja se hizo después de meses de trabajo de un Comité de Expertos, cuyo informe, básicamente de estadísticas clínicas y de legislación comparada, podría haber sido elaborado en un par de fines de semana por un estudiante de enfermería y otro de derecho. Además, el informe contenía no diré una mentira flagrante, pero sí al menos una apreciación claramente errónea: la relativa a la existencia de un consenso social al respecto. Creo que en América lo que pasa es que las voces católicas cuentan un poquito más que aquí, especialmente si te aúpan al poder.
¿Dónde están los Cristianos por el Socialismo?, se preguntaba hace un tiempo el Peregrino, en un post sobre el proyecto de reforma de la legislación sobre el aborto. Pues, salvo alguna excepción excepcionalísima, están que no quitan ni ponen rey pero sirven a su señor terrenal. No sé si es de CpS, pero sí que se declara militante de IC-V el liturgista Josep Lligadas, flamante premio Joan Maragall de ensayo con su obra La política dels cristians. Allí dedica algunas páginas al tema del aborto; tras partir de la premisa de que no fue este un tema existente en la predicación de Jesús, afirmar que el aborto es un mal que ha de ser evitado, acentuar la necesidad del empleo de medios anticonceptivos que eviten embarazos no deseados y del apoyo a las gestantes que puedan verse en situación de desamparo, llega a la conclución de que, si todo esto no funciona y unos padres o una madre deciden abortar es mejor que sea en las mejores condiciones posibles. El punto de llegada es, pues, finalmente el mismo argumento que utiliza la patronal abortista: los abortos se van a dar igual, luego hagamos las cosas bien hechas. Si me opongo a esta fatalidad, si recuerdo que la legalidad implica una pedagogía, la de que lo que puede legalmente hacerse no es malo, soy un machista, un ultracatólico, formo parte de la Iglesia "impertinente". Ésta es otra muestra de la inefabilidad pastoral de Lligadas; en su columna de la revista Foc Nou de abril (columnas en veu alta que, dicho sea de paso, son en su conjunto lo de más ínfima categoría intelectual que tiene la revista) dice que la Iglesia tiene que hacerse "visible". ¿Qué ejemplos pone? Pues hacer ruedas de prensa para exponer lo bien que trabaja Cáritas u organizar mesas redondas multisectoriales sobre la crisis (donde estén presentes la Iglesia, los sindicatos, etc). En cambio, si la Iglesia se manifiesta contra leyes democráticas, la Iglesia no se hace "visible" sino "impertinente". No, amigo Lligadas, no, si las leyes resultan injustas o inhumanas o éticamente censurables expresar el desacuerdo es plenamente pertinente. Y si no lo crees así, bendita impertinencia la nuestra. Porque no podemos estar por una visibilidad de autobombo, ni de transmitir un mensaje descafeinado para hacernos querer. Somos la Iglesia de Jesucristo, no la Coca-Cola.