martes, 22 de septiembre de 2009

Roma


No había estado en Roma desde hacía 8 años. En realidad, hace 3 pasé por allí, pero no estuve propiamente, fue un paso rápido y limitado : Fiumicino - Termini - Tre Fontane y viceversa (cosas de frailes y encuentros de estudios). Esta vez ha sido media semana, la otra media la pasé en Apulia, en un bonito pueblo de buen vino y bella cerámica. Así como a bote pronto algunas impresiones italianas:

a) Tiziana Ferrario presenta el TG1, como hacía hace 16 años. ¿Por qué será que me acuerdo de Rosa María Mateo?
b) Sigamos mateóricamente con la TV. Da toda la impresión de que en el santoral secular a Mike Bongiorno (Alegria!) lo van a hacer santo subito.
c) Si estamos con los santos, vayamos a San Pedro. En el control de acceso a una señorita que iba delante le han dicho que nanay, que con la camiseta de tirillas no se entra. La señorita llevaba una gruesa guía de Roma, con una portada casi fosforescente. Si una guía de Roma no te previene de estas cosas, no es una buena guía.
d) No tengo una guía a la que echarle la culpa. La última vez que estuve todavía se accedía a las tumbas de los Papas desde el interior de la Basílica. Ahora han invertido el sentido del recorrido, por lo que se accede desde fuera, así que en mi torpeza entré, busqué, pregunté, fuera, a la izquierda, el último cancello, y claro al final del camino otra vez dentro. En realidad, no visito las tumbas de los Papas en plural; voy directo a la de Pablo VI y me paro a rezar un poquito (ritual personal).
e) Personalmente, advierto que Soprani ya no es lo que era, que vive más de la fama que del mérito actual. Hay otras tiendas en la zona que ofrecen ya similares ventajas de precio y calidad, ahorrándote además ese extraño ceremonial de ir con la bandejita a la señorita que apunta, acudir a pagar a la caja al señor de bigotes y volver a la señorita apuntadoraembolsadora para llevarse la compra. A la vuelta veo que, a falta de código de barras, tienen una bonita página web. Me hace sonreír la versión española porque dice reiteradamente que venden articúlos (¿traseros articulados?).
f) Dicen que en la línea B del metro hay también vagones de esos articulados, limpios, luminosos y con aire acondicionado. A mí estos días me han tocado los vagones de siempre, sucios, oscuros y con las ventanas entreabiertas. La voz debe tener contrato fijo, como la Tiziana, porque es la misma voz de siempre: "Prossima fermata, Eurpalasport".
g) Después de la misa, me ferma una señora para preguntarme si soy del Alto Véneto, por el acento. Si supiera italiano como es debido, le diría que hasta hoy no tenía ni puñetera idea de que existiera un Alto Véneto, pero para no decir una barbaridad me limito a contestarle que no. Me pregunto si lo del Alto Véneto se le habrá ocurrido al oírme leer el evangelio, especialmente al pronunciar Aminadab, Naason, Fares y toda esa ristra de nombres de tipos desconocidos con que nos obsequia la liturgia en la fiesta de la Natividad de la Virgen.
h) Dos son los santuarios marianos que en mi ritual personal visito siempre en Roma. A decir verdad, el primero es una parroquia dedicada a un apóstol, pero desde hace mucho tiempo la Madonna del Miracolo le hace toda la sombra a S. Andrea; en el otro, en el Rione Monti, rezo ante la tumba de San Benito José Labre. Deberían proclamarle patrón de los outsiders, de los de veras.


2 comentarios:

jordi_morrós dijo...

Acabo de leer la biografía de San Benito José Labre, que es un santo católico del que no tenía hasta ahora noticia.

La he encontrado aquí:

http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Benito_Jos%C3%A9_Labre_4_16.htm

Y una pregunta me asalta rápidamente después de leer la biografía. ¿Hemos perdido quizás la posibilidad de descubrir santos como éste en nuestros días?
Cuando era un joven conocí a un peregrino alemán del que me he acordado al leer la vida de este santo, pero no sé si por ejemplo en los albergues para pobres y transeúntes de Barcelona podríamos quizás encontrar también a personas tan ardientes por seguir una vida de oración escondida de una forma tan radical.

Outsider friar dijo...

Pues no sé, Jordi. Los transeúntes que yo conozco no parecen muy dados a la oración, aunque mi saber no va más allá de las apariencias y sólo Dios conoce lo que hay en cada corazón.