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viernes, 18 de noviembre de 2011

Vivencias, contra la niebla del dolor



Entre las revistas que se amontonan pendientes, aguardando un día de imposible pausa, me detengo hoy en Vivencias. Nació la cosa hace veinte años por impulso de un voluntario en Wad Ras (Hilario Ruiz de Gauna, que el Señor tenga en su gloria, cristiano y buena persona de pro), alguien que no se resignaba a que no se pueda hacer nada por nadie y que, desde su condición de profesor jubilado, decidió hacer algo. Impulsada por él, nació allí una cosita humilde que se llamó en principio Enfermería Cultural de Wad Ras (sic). Hoy se llama Vivencias - Revista de les preses i presos de Catalunya. Tengo en mis manos el número 168, de hace unos meses, 36 páginas en las que hay un par de dibujos y muchas, muchas palabras, de unos sesenta presos-as, muchas palabras que hablan de sueños, de libertad y, sobre todo, de amor. En definitiva, de todo aquello que en la prisión se vive como carencia.
En Vivencias hay mucho arrepentimiento, mucha soledad, muchas heridas, pero también una pizca de ilusión y de esperanza. Parece que el escribir ayuda. Que así sea. Me quedo con una frase de alguien que firma A.B. desde Quatre Camins, un estribillo dirigido a todo aquel que sufre:

"No olvides nunca que la niebla siempre se disipa".

sábado, 16 de julio de 2011

Echar cuenta del empleo del tiempo



Traducción libre (y un poco torpe) de un "Soneto muy espiritual y devoto sobre el buen empleo del tiempo" escrito por un religioso francés en el siglo XVIII:

De los años pasados el tiempo pide cuentas

y he respondido que echar cuentas requiere tiempo,

porque aquel que sin cuenta pierde tiempo y más tiempo.

¿cómo, sin quedar tiempo, podría rendir cuentas?


El tiempo ha rechazado el aplazarme las cuentas

arguyendo que mi cuenta ha rechazado el tiempo;

no habiéndolo empleado cuando aún había tiempo,

en vano pido ahora tiempo para dar cuentas.


Oh, Dios, ¿qué cuenta puede retornar tiempo al tiempo?

¿Qué tiempo bastaría para tan grandes cuentas

a quien sin cuenta alguna derrochó tanto tiempo?


Ay, presionado en firme por el tiempo y las cuentas,

entrego el alma sin poder dar cuenta del tiempo

pues el tiempo perdido no vale a fin de cuentas.



El original, aquí.