
De los años pasados el tiempo pide cuentas
y he respondido que echar cuentas requiere tiempo,
porque aquel que sin cuenta pierde tiempo y más tiempo.
¿cómo, sin quedar tiempo, podría rendir cuentas?
El tiempo ha rechazado el aplazarme las cuentas
arguyendo que mi cuenta ha rechazado el tiempo;
no habiéndolo empleado cuando aún había tiempo,
en vano pido ahora tiempo para dar cuentas.
Oh, Dios, ¿qué cuenta puede retornar tiempo al tiempo?
¿Qué tiempo bastaría para tan grandes cuentas
a quien sin cuenta alguna derrochó tanto tiempo?
Ay, presionado en firme por el tiempo y las cuentas,
entrego el alma sin poder dar cuenta del tiempo
pues el tiempo perdido no vale a fin de cuentas.
