lunes, 21 de enero de 2013
Hoy como ayer: desplantes y modos de ser
sábado, 30 de abril de 2011
Incontinencia descerebral
2.- «Hay muchas víctimas de la religión que hemos sufrido mucho».
3.- «La religión hace que la gente, en lugar de pensar, crea, y las creencias han propiciado la mayor violencia que ha existido en la historia».
4.- «La religión debería estar prohibida hasta los 18 años».
5.- «Este país (Estados Unidos) tuvo la primera constitución laica y secular del mundo y resulta que se ha convertido en un país de capillita».
6.- «¿Qué es esto de que el Corán, la Biblia...son libros sagrados? Son novelas.»
La proposición 1 no merece más comentario.
La proposición 2 es victimismo puro y duro. Realmente, tiene que ser muy duro y doloroso tal estreñimiento mental (el señor X estudió en un colegio de jesuitas): años y años durante los cuales los pensamientos pugnan por salir y las ideas-desecho sólo se exteriorizan con agónico esfuerzo.
La proposición 3 parece propia de un comentarista palurdo o de un tertuliano tabernario. Ningún historiador serio la suscribiría. Otra idea excrementaria.
La proposición 4 es incoherente. ¿Por qué antes no y después sí? Si "la religión mata" (esta también es del señor X), hay que prohibirla siempre. ¿Cómo puede confundirse tan fácilmente la mayoría de edad con la libertad?
La proposición 5 también sería susceptible de un comentario histórico. Pero para ello habría que saber qué significa exactamente la expresión "país de capillita", cosa que el señor X sin duda entiende, pero los demás no.
La proposición 6 refleja los amplios conocimientos del autor sobre los géneros literarios.
Del señor X se estrena hoy una antigua obra de teatro en Nueva York. Se promociona como "The play that rocked Spain and the world". Nada menos.
El Señor X es alguien que cobra del presupuesto para promocionar conciertos de Sabina, performances de Amadeo Penalver y cosas por el estilo. O para promocionar su propia provocadora obra teatral desde la plataforma del Consulado General de España en Nueva York.
Tipos como el Señor X hacen bueno al Sr. Puente Ojea, quien, al menos, tenía la decencia de ser culto; de Puente Ojea se podía afirmar, para emplear la expresión de un sabio capuchino de los años treinta, que se cerraba herméticamente en el círculo férreo de sus negaciones apriorísticas (sé que mis lectores entenderán esta última frase y que el señor X no).
Del Señor X sólo podremos concluir que sus palabras reflejan la peligrosidad de medicarse sin control contra el "estreñimiento mental": se pasa al otro extremo, es decir, a la descomposición, a la cagalera mental.
En fin, de momento sigamos pagando nuestros impuestos o recortando en sanidad para que el Señor X no deje de percibir su retribución, que bien ganada se la tiene, aunque, si nuestro discurrir intelectual no retrasara su normal curso a causa de la educación que recibimos en nuestra juventud, quiero decir que si evacuáramos fácilmente nuestros pensamientos, cogeríamos un vuelo a Nueva York y pagaríamos con gusto los 18 $ de entrada para poder asistir en vivo y en directo a la representación neoyorquina de una pieza teatral que ya en su día sacudió a España y al mundo entero.
lunes, 27 de diciembre de 2010
The 12 days of Christmas - nueva versión
jueves, 24 de diciembre de 2009
Libertad sin ira, pero con firmeza
Recomiendo vivamente a quien tenga una mínima fluidez en inglés la lectura del artículo A Demand for Freedom de Joseph Bottum en First Things. Ciertamente el cristianismo en Norteamérica presenta características peculiares, pero tengo para mí que el mar de fondo sobre el que se agita la nave de la libertad religiosa se encrespa merced a los mismos vientos y son los mismos nubarrones los que se ciernen sobre la vida de los creyentes. Bottum indica que la libertad religiosa está en riesgo merced a las fuerzas empeñadas en ridiculizar las creencias cristianas y en desterrar el discurso cristiano del foro público. Señala lúcidamente que el peligro ya no está sólo en constreñirnos al silencio, sino en imponer nuestra cooperación asintiente a la execrable redefinición antropológica en curso. ¿Cosas de América y Spain is different? Sería miope despreciar el problema en estos términos, dejarse llevar por la flema y considerar exageradas estas prevenciones. Cada vez más la libertad está en juego, a ambos lados del Atlántico. Estoy con Bottum en que es un error la reacción pactista y acomodada de un sector de
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Consejos para homicidas que quieran minimizar riesgos

Dado que, de momento, parece que mi Manual de homicidas tardará en ser publicado, quiero ofrecerles una síntesis del mismo. Creo sinceramente que puede resultar de utilidad para aquellos de ustedes que se levantan a veces con unas ganas tremendas de matar a alguien. Por si esas ganas no se les quitan, tengan en cuenta, a fin de minimizar los riesgos de su acción y especialmente las consecuencias adversas si le pillan, los siguientes consejos:
1º Asegúrese de que la víctima pertenece a la especie humana. Matar animales dice muy poco en favor de quien lo hace. No importa si el gatito del vecino se caga en sus parterres o le llena de pelos la tumbona. Métase esto en la cabeza: los animales, incluidos los piojos y las garrapatas, son sagrados. Si tiene la mala suerte de que un perro le muerde en la pantorrilla izquierda, preséntele la derecha, no se le ocurra tocarlo y, por favor, no tenga usted la crueldad de levantarle la voz, pues podría crearle un trauma psicológico al animalito. Hay una directiva europea que, en aras de preservar el equilibrio ecológico, prohíbe matar a las ratas de alcantarilla (y si no la hay, la habrá pronto), así que descarte definitivamente este tipo de víctimas.
2º Tenga cuidado con los seres humanos no nacidos, porque no se sabe si son humanos o no lo son. ¿No lo entiende? Depende de la conformidad de la madre. Si no tiene usted el permiso de la madre, son alguien y cuidadín con hacerles nada; si tiene usted el permiso de la madre, son algo (pero no animales) que puede ser eliminado. ¿No lo entiende? No importa, no lo entiende nadie, pero en democracia las cosas no tienen por qué ser entendidas, basta con que se voten en el Parlamento y se diriman en la televisión. No se preocupe por la fecha de entrada en vigor de las leyes: en este país hay tanta gente en la cárcel por interrumpir un embarazo como por interrumpir una conversación.
3º Elija a un extraño como víctima y mátelo inmotivadamente. Matar al cónyuge puede salir especialmente caro, más si consideramos lo que lleva gastado
4º Emplee instrumentos asesinos tradicionales: la escopeta, la navaja trapera, etc. La quijada de asno también queda muy propia, pero en el Lidl no la tienen en oferta. Le desaconsejo los explosivos y los lanzallamas. Ensucian mucho y hay que tener cuidado para no hacerse dañito. Y mate siempre como por arrebato, nada de plan detallado. Mate de frente y, por lo que más quiera y aunque tenga muchas ganas, espere que amanezca.
5º Mate sólo seres humanos adultos y de mediana edad. Los menores, incluso los que tienen pelos largos en las piernas y le pueden tumbar a usted de un soplido, están superprotegidos. Entiendo que para un profesional de la enseñanza en los tiempos que corren sean el principal objetivo, le entiendo, créame, pero es mejor que aguante hasta salir de clase y en sus horas libres se cargue a un adulto (huelga decir que cargarse a ciertos progenitores de esos y esas entrañables menores sería un acto de justicia). Tampoco suele salir a cuenta matar ancianitos, a no ser que el homicidio se perpetre con una bicicleta; no es ningún secreto que la bicicleta suele proporcionar inmunidad; tiene la desventaja de que no es un arma efectiva al cien por cien. Pese a que combina el triple efecto de percusión, sustito y caída posterior, hay ancianos (sobre todo ancianitas) que sobreviven y encima son capaces de negarse a pagar la reparación del vehículo.
6º Es muy importante conocer eso que llaman la “orientación” sexual de la víctima. Descarte, por completo, a sodomitas y tortilleras. Por mucho que diga que usted no sabía y que mató sólo por ganas de matar, en estos casos el poder de la maquinaria estatal caerá sobre usted, con toda su fuerza ejecutiva, legislativa, judicial y mediática, especialmente si descubren que usted es, qué escándalo, heterosexual sin reparos. O le meterán en la cárcel por lo que le queda de vida o saldrá de ella con una edad ya venerable y obligado a llevar una estigmatizante pulsera de homófobo.
7º Antes de acabar con la vida de alguien, procure cerciorarse de su nacionalidad. Los extranjeros salen penalmente mucho más caros. Mate sólo víctimas españoles y españolas de toda la vida de Dios. Contrate antes un detective y un genealogista que aseguren la correspondiente limpieza de sangre. Si hay antecedentes africanos, amerindios o vikingos, la xenofobia se presumirá. Si la víctima elegida prima facie presenta un color de piel digamos aceitunado, mejor que lo descarte. Desconfíe de las pelirrojas y de los camareros de ojos pequeños.
8º Se lo repito otra vez: la ley no entiende que usted mate porque tiene ganas de matar. La elección de la víctima es fundamental. El instructor siempre trata de encontrar un motivo, el fiscal (y ya no digamos la fiscal) siempre buscará un tipo agravado. Por eso hay que poner los cinco sentidos al elegir a la víctima. Incluso el olfato. Mate a gente que huela bien, gente que tenga un trabajo de
9º Mate usted sólo a católicos. Matar a alguien que profese otra religión o que no profese ninguna parecería bastante sospechoso. Usted no le estaría sólo quitando la vida a alguien, sino que encima iría contra la libertad de conciencia en un Estado plural y laico cual es el nuestro. No le servirá de nada haber asistido a una conferencia sobre derviches en
10º Puestos a escoger, escoja a un cura como víctima. Ideal. Tendrá atenuantes con toda seguridad. Es una simple implicación lógica: todos los curas son pedófilos, los pedófilos no tienen derecho a la vida, luego los curas...¿No lo sabía usted? Entonces es usted, perdone que se lo diga así de crudo y de claro, un tonto sin cultura, un analfabeto cultural. Venga, que eso tiene remedio: vea
Una última recomendación: si no quiere ser un mal nacido, cuando siga el décimo consejo no se le ocurra elegir como víctima a alguien que lleve gafas de sol de espejo y gorra con la visera palante, le aseguro que tal como yo lo veo eso no estaría bonito.
De nada, de nada, hoy por ti mañana por mí.
domingo, 4 de octubre de 2009
Otro que se la está buscando
(Aviso para navegantes a los que no les gusta perder el tiempo: a no ser que estén fascinados por la sublimidad del arte o por lo relajante que les parezca el video, bastan los 2 primeros minutos para hacerse cargo de qué va la cosa...)


