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viernes, 1 de junio de 2012

Tiempo de conversos


Sentí perderme anteayer la presentación en Balmesiana de un Diccionario de Conversos. Son peajes culturales que conlleva la eucaristía vespertina y/o la atención al despacho parroquial. Vivimos afortunadamente un tiempo importante de conversos. Por más que la increencia o la des-creencia campen a sus anchas en nuestro mundo, sea en su versión minoritariamente seria y reflexiva, sea en su versión gregaria y, a veces, dolorosamente "chusmera", no faltan tampoco peregrinos que regresan, descubren o redescubren el hogar de la fe, el cobijo del Absoluto, tras un largo periplo bajo la intemperie de lo relativo y lo absurdo. El Te puede pasar a ti de Juan Manuel Cotelo, un converso recogiendo testimonios de conversos, puede ser un buen ejemplo.
Pero hoy quiero traer a colación otro ejemplo, no por pijo menos auténtico. Se trata de la charla-testimonio que María Vallejo-Nágera dio en Badajoz hace unos meses y que desde hace un tiempo está disponible en You Tube. Sugiero, para quien no halle suficiente tiempo disponible para engullirlo entero, que lo visione en un par de episodios como yo mismo tuve que hacer. La charla, ante un público entregado y un sacerdote al lado con cara de incómodo o de inquieto, se ingiere bien. De la conversa nos puede resultar un tanto cargante el pijerío, el apasionamiento o un cierto espiritualismo rezumante, pero se advierte en ella una sinceridad que ya quisiéramos en muchas voces mediáticas. Lo del Alzheimer hubiera sido mejor evitarlo, porque como analogía es a la par desacertada y probablemente hiriente. Lo de Medjugorje sigue siendo un interrogante. Da la impresión de que las supuestas apariciones, con tan inusitada frecuencia y tanto mensaje (no siempre claramente ortodoxo), no se las cree Su Santidad ni gustan en Roma. Pero, por otra parte, hay demasiadas conversiones y mueve demasiada gente como para articular un rechazo claro, así que uno cree que en la Santa Sede están esperando sin decir ni que sí ni que no, como aguardando a un Medjugorjeleaks o algo parecido. De momento, ahí está el testimonio de esta mujer, cuya conversión, si atentos estamos, no proviene, Deo gratias, de ningún vidente ni de ninguna aparición, sino de esas cosas que suceden inexplicablemente e inexpresablemente en el hondón del alma.


sábado, 19 de mayo de 2012

Coraje episcopal


En aquel pomeriggio veraniego el barquero nos indicó que nos tumbáramos tendido supino, a fin de que ninguna cabeza golpeara contra el arco rocoso, después dio un golpe decidido de remo y enseguida estuvimos dentro de la Grotta Azzurra de Capri. Luego dijo el guía que allí se bañaba el emperador Tiberio. Entonces un argentino que estaba detrás de mí comentó admirado: "Tiberio, era corajudo ese tipo, para bañarse aquí". El adjetivo podría aplicarse también al obispo Novell. Ignoro sus cualidades pastorales, por el conocimiento superficial y anecdótico que tengo de él cuesta creer que sea un Doctor por la Gregoriana (si es docto, lo disimula muy bien), pero tengo que reconocerle un coraje que no abunda en nuestra Iglesia. Se ha atrevido con los ídolos más intocables de la political correctness en boga. Hace unas semanas arremetió contra la ideología homosexualística y hace unos días se ha atrevido incluso a decir que los musulmanes pueden (y deben, desde un cristianismo consecuente) ser evangelizados. No es mi obispo, no me cae especialmente simpático, su estilo y su expresión me parecen más bien simplonas, pero reconozco con admiración su valentía. Allí donde otros, con mitra o sin ella, se escudan en un silencio cagueta maquillado de exquisito respeto o bien postulan implícitamente un híbrido sincretismo, aquello de que en su profundidad fenoménica revelatoria da igual un melón que una sandía, Novell en cambio habla claro y alto.
Se ha ganado enemigos, muchos, algunos poderosos, y no sólo en el lobby gay o en el Islam. Los españoleros no le perdonan que sea catalán (algunos consideran eso un pecado que no se borra ni con diez bautismos) y que diga, oh abominación de la desolación, que cada pueblo tiene derecho a decidir su destino. A los nacionalistas catalanes no les gusta que no haya profesado la fe nacional, que no se llene la boca del tarannà de la Iglesia catalana y que, por el contrario, haya dicho que el obispo tiene que serlo de todos. A los pseudointelectuales progresistas les fastidia su fidelidad declarada, repetida, machacona, al magisterio eclesial vigente (= ¡menudo carca!). A los pseudointelectuales tradicionalistas les incomoda que sea un juanpablero de origen y destino con barba de dos días o que no le ría las gracias chulescas y amaneradas a Martínez Camino. A los pesimistas del "no hay nada que hacer, todo se va al garete" se les indigesta su actuación esperanzada y combativa. A los optimistas del "todo va bien" les duele que les obligue a recoger los tenderetes, a bajar de la montaña y a arremangarse para currar. En definitiva, lo que joroba del obispo Novell es que sea obispo y que ejerza como tal, haciéndolo no sólo paseando la banda morada, tendiendo el anillo o predicando cuatro frases entreveradas de citas del Vaticano II, sino también con una vigilancia diligente y pertinaz. 
En fin, para un servidor no es amigo ni enemigo, aunque personalmente preferiría que no lo promocionasen a la sede de Barcelona, porque aquí unos y otros lo que queremos es eso que tanto se lleva ahora, un coordinador amable que nos palmee la espalda, y no un obispo corajudo que nos meta en vereda.

domingo, 13 de mayo de 2012

Atrio de los gentiles: yo me lo guiso, yo me lo como


La Señora M. C. ha ido hoy a comer a casa de su madre. Por eso, hoy ha participado en la misa de otra parroquia. Me llama por teléfono y me dice que el cura ha comentado en la misa con cierta sorna (extraña en él, porque le conozco y es un sacerdote más bien humilde y sin salidas de tono) que quien quiera participar en el Atrio de los Gentiles, del que tanto se habla estos días, tiene dos opciones:
a) Rezar encomendando al Señor para que sean actos muy evangelizadores.
b) Ver los actos por internet.
Me pregunta M.C. si esto es verdad. Pues sí, lamentablemente sí. El Atrio de los Gentiles de Barcelona va a resultar, más que un atrio, una habitación cerrada, un lugar para el encuentro de unos pocos increyentes seleccionados y de unos creyentes privilegiados. Es verdad que hace tiempo que el Señor Cardenal escribió a las parroquias y comunidades religiosas enviándoles el programa e invitando a participar. También es verdad que así como en otros acontecimientos recientes desde la Secretaría se indicaba donde podían hacerse las inscripciones o recoger las invitaciones, esta vez no se indicaba nada. Significativo mutismo. Por ello, no ha de extrañar la sospecha de que tales inscripciones estaban, ya desde el inicio, mayoritariamente distribuidas. 
No negaré que el programa tenía como destinatario al mundo cultural. No ignoro que los espacios, con la excepción notable de la Sagrada Familia, son de un aforo limitadísimo. Pero tampoco debería presumirse que los fieles que acuden a nuestras iglesias son necesariamente incultos. Y no hubiera costado reservar un número de invitaciones por parroquia, aunque fuera un número mínimísimo para el acto de clausura. 
Sabemos que el Señor Cardenal a veces sufre porque sus proyectos y sus iniciativas no encuentran la acogida, la repercusión y el apoyo que cabría esperar en sus diocesanos y especialmente en su clero diocesano. Pero al mismo tiempo no deberíamos dejar de advertir que tal vez ello se deba a una Curia cuyos miembros, no sé si por ambición y arrogancia o simplemente por inadvertencia, acaban convirtiéndose no en servidores de la diócesis sino en privilegiados de la misma. Dicen que a veces, respecto a la Sagrada Familia, el Señor Cardenal dice que aquello tiene que ser "como el Vaticano". Esperemos que lo parezca en otras cosas y no en el amiguismo, la vanidad y las recomendaciones que son desdichada y frecuentemente la salsa de la Curia Romana, algo que ni el mismísimo Papa Ratzinger, pese a sus esfuerzos, ha logrado corregir. Corremos el peligro de que en nuestra diócesis los fieles (laicos y ordenados) acaben divididos en dos grupos: de una parte, los hombres (y mujeres) de honor, y, de la otra, la plebe que agacha la cabeza. Cuando un sacerdote más bien humilde y sin salidas de tono, acaba diciendo en una misa algo así como que todo estaba desde hace tiempo "dat i beneit", deberíamos empezar a preocuparnos. Siempre habrá descontentos, mediocres, victimistas, germinantes, outsiders. Pero cuando empieza el hartazgo de los buenos, fieles y respetuosos sacerdotes, hay que empezar a preocuparse y hay que hacerlo no porque alguien esté inventando problemas, sino porque realmente tenemos un problema.

lunes, 30 de abril de 2012

Señoras con alzacuellos y opciones de futuro



Les aseguro que hay días en que uno cancelaría su subscripción a La Vanguardia, si no fuera porque, para un católico catalán comedido, los otros periódicos son todavía peores. No sé cómo hoy a los Godó no les ha caído la cara de vergüenza. Si conservaran un poco de pudor, llamarían al Director a su despacho y le preguntarían si sabe la cantidad de buenos periodistas que están inscritos en las oficinas de (des)empleo. Hoy ese figura ha creído conveniente que la página  7 de internacional se dedicara exclusivamente a dos señoras con alzacuellos y sonrisa profidén que nos cuentan el cuento de lo obsoleta que está la Iglesia, de que el futuro pasa, al parecer, por ellas, y que han logrado la hazaña de que les dejasen sin comulgar en la Basílica vaticana. Contrasta con este notición la columnita que en la página opuesta (la 6) dedica unas pocas líneas para informarnos de que veinte cristianos murieron asesinados cuando asistían a una misa en Nigeria. La pseudoobispa y la presunta sacerdotisa merecen una página completa. Los lejanos cristianos, al parecer poco contestarios, nigerianos no salen ni a una línea por persona. Por lo visto, los mártires no venden. O peor aún: son poco modernos, no saben de marketing, incomodan.
Cuenta Guitton en su Portrait de Marthe Robin (del que, por cierto, he visto con satisfacción que hay una traducción, no sé si autorizada o no, en la red) que Marthe le aseguraba, en uno de aquellos entretiens con ella, que en el futuro la Iglesia se rejuvenecería a través del laicado, que éste tendría que jugar un papel capital en el futuro. De ahí, el interés de Marthe en que el laicado recibiera una formación adecuada, de ahí la creación de los Foyers de charité. Ella acertaba. Hoy más que nunca necesitamos un laicado preparado y activo, no para suplirnos a los curas en la liturgia y en la predicación dentro de las iglesias, sino para que viva su fe con descaro y sin timidez en el mundo. Lo necesitamos muy especialmente, a la vista está, en los medios de comunicación. Lo necesitamos desde la conjunción del equilibrio respetuoso y la firmeza en proclamar la verdad, pues si falta tal firmeza no habrá rejuvenecimiento, sino acomodación (como muchas veces la hay). Y si falta el equilibrio, entonces no habrá fecundidad, sino vanidosa chulería (como también demasiadas veces la hay).
En la hora presente el futuro y la verdadera unidad de la Iglesia pasan por esa eclosión de un fecundo laicado que irradie, no por unas señoras con alzacuellos que anteayer fueron monjas, ayer laicas y hoy creen que son curas. 

domingo, 8 de abril de 2012

Feliz Pascua!


Rebosen de gozo pascual los corazones.
Las puertas de la vida han sido abiertas. 
Espiritualmente renovados, vivamos en la esperanza de nuestra resurrección.
(citas libres de la liturgia del día)

en la alegría de este tiempo, hasta los aleluyas profanos (que no profanatorios) suenan bien:

miércoles, 28 de marzo de 2012

El oficio de intelectual

El oficio de intelectual hay que currárselo bien, casi tanto como el de Director de informativos de Tele5, que no sé yo si entra o no dentro de la propia categoría de intelectual. Tele5 se supone que es una empresa seria, en la que trabajan gente titulada y suficientemente diestra en las labores de la comunicación audiovisual. Además, tratándose de algo tan delicado como la información generalista, los titulares son sin duda revisados con cuidado y atención, incluyendo el uso de artículos determinados o indeterminados.

De todo lo anterior, cabe deducir que, aun en el caso de que incluyamos a Belen Esteban, el número de intelectuales en este país es extraordinariamente reducido, ya que sólo lo son aquellos que apoyan la huelga general del 29-M. Los demás están sin duda ilegítimamente apoltronados en cátedras y sillones académicos. Ahora entiendo el porqué este país no funciona: se debe a la gran masa de ignorantes analfabetos que no apoyan esta huelga y, sin embargo, ocupan puestos de responsabilidad en instituciones educativas o científicas. Por suerte, tenemos a Tele5 que nos desvela esta cruel realidad.



sábado, 17 de marzo de 2012

No nos ha prometido una vida apasionante, sino una pasión vivificante



Querían algo provocador y lo han conseguido. Y, al parecer, oportunamente, dada la reforma laboral del PP. De otro modo, la promesa de trabajo fijo (un video de esta difusión hay que entenderlo como publicidad vinculante, al menos para la Conferencia Episcopal) saldría más cara en caso de despido. El video no tiene mucho de original en su mensaje (en América hace treinta años ya se empleaba la publicidad vocacional del tipo "the work is hard but the reward is eternal"). Sin embargo, me gusta. No han tenido mal gusto, por mucho que la aborrezcan los ateos anticlericales, los ultracatólicos quietistas y los católicos vergonzantes. Me gusta, si exceptuamos la primera promesa y la última. Por mucho impacto mediático que haya provocado, podían haberse ahorrado lo del trabajo fijo. Para quien no lo tenga claro, es confusión, y quien lo tiene claro sabe perfectamente que el trabajo fijo no puede ser una motivación seria, hablando como hablamos de sacerdotes y no de especialistas de la Armada, más si consideramos que buena parte de las incorporaciones actuales a los seminarios son tipos que curiosamente ya tenían trabajo fijo.
La última promesa es todavía más grave, porque el Señor nunca prometió una vida apasionante.


No sé si una vida apasionante puede ser ésta:

o bien esta otra:

Pero sí sé que, en realidad, lo que Jesús prometió fue ciento por uno de "ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. "
Ni más ni menos.





martes, 13 de marzo de 2012

Cifras y letras


El mundo de las cifras resulta frecuentemente apasionante. Uno queda hechizado por el misterio que se esconde detrás de los cálculos, de los porcentajes, de la cuantificación. De verdad, que muchas mañanas cuando, después de engullir la tostada con margarina y mermelada de naranja amarga y después de ingerir el vaso de desnatada y tragar la cápsula de omeprazol, un servidor abre el periódico, queda indefectiblemente subyugado por las cifras. Pongamos el de ayer. 
Dejemos aparte el asunto de las últimas cifras del déficit de la Generalitat y  no nos pongamos nerviosos, porque si el gasto sanitario, como dicen los titulares, se disparó el 2011 en 577 millones pese a los duros ajustes, debe querer decir que o la bolsa del dinero tiene un agujero misterioso por donde se cuela la calderilla o sucede que nos estamos poniendo todos muy, pero que muy malitos. 
Pasemos a La Contra y Erik el Belga, que dice el tío que ha dado, entre importantes y menores, entre ermitas de montaña y museos de postín, "unos" 600 golpes. ¡Y eso que se retiró en 1982!  Echen cuentas. Sin hacer vacaciones, le saldría a un asalto cada quince días. Y todavía le quedaba tiempo de pintar, de ligar y de aprender. Y el entrevistador que no dice ni mú. 600 asaltos, total centenar más, centenar menos, nada, nada, como los milloncejos deficitarios de nuestros gobernantes...
Cifras. Normalmente la páginas con más cifras son las de las cotizaciones de Bolsa, fondos de inversión y cosas por el estilo. Pero como el domingo descansan, el lunes no salen, de forma que ese día las páginas con más cifras son las de los anuncios clasificados que, en sus tres cuartas partes, tienen que ver con el negocio de la carne, y no hablo de la del matadero, sino de ese mercado que funciona sin facturas...Hombre, puestos a combatir el déficit, yo propondría a la Generalitat un gravamen de pongamos 10 € diarios sobre anuncio clasificado de este tipo; el mismo periódico que los publica debería encargarse de recaudarlo e ingresarlo, el control sería relativamente fácil y al cabo del año digo yo que un buen (en bondad económica, digo) dinerito se sacaría. 
Las mejores cifras, sin embargo, son las de las manifestaciones, como la del 11-M-2012. Ah, los sindicatos dicen que en Barcelona eran 450.000 almas, la policía local que 17.000. Misterioso. Enigmático. Arcano. Se supone que unos y otros saben contar, por lo que esta pequeña diferencia tal vez sea debida a alguna de estas razones:
a) Cuando la policía echa cuentas, la mayoría de manifestantes se camuflan de tal modo con el terreno que se vuelven invisibles.
b) Cuando los sindicatos echan cuentas, la mayoría de manifestantes reproduce más de 20 veces aparentemente su propia imagen, tal vez teleportándose en fracciones de tiempo tan infinitesimales que producen la impresión de simultaneidad .
¡Qué campo todavía virgen de investigación para la física cuántica! Pero uno, como es de letras, sólo puede experimentalmente sugerirles que algún año se acerquen a ver la salida de la Cursa de la Mercé. Verán allí el lugar que ocupan 14.000 personas apretadas como en metro en la hora punta. Vean el trecho de calzada que llenan y, pese a que los primeros salen zumbando como posesos, esperen y calculen cuántos minutos transcurren hasta que pasan por línea de salida los últimos de la cola. Multipliquen el número de corredores por treinta, denles más espacio con pancartas y banderas y pónganles a desfilar a paso cómodo. No exagero: llenarían ustedes la Diagonal.  
Dejaremos para otro día las cifras de católicos según el Anuario Pontificio, que eso también tiene tela, más que los números primos de Mersenne. La fe tiene siempre como objeto lo incomensurable. "Creo en todo lo que no se puede medir", decía un personaje de novela. Al fin, después de tantas cifras, todos padecemos, en mayor o en menor medida, con mejores o peores recetas de remedio, de eso que el poeta Rossend Llates llamaba el "mal del infinito":

Deixeu-me anar tot sol entre la nit;
jo mateix no sé el mal que m'aturmenta;
però deu ésser el mal de l'infinit.