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domingo, 13 de mayo de 2012

Atrio de los gentiles: yo me lo guiso, yo me lo como


La Señora M. C. ha ido hoy a comer a casa de su madre. Por eso, hoy ha participado en la misa de otra parroquia. Me llama por teléfono y me dice que el cura ha comentado en la misa con cierta sorna (extraña en él, porque le conozco y es un sacerdote más bien humilde y sin salidas de tono) que quien quiera participar en el Atrio de los Gentiles, del que tanto se habla estos días, tiene dos opciones:
a) Rezar encomendando al Señor para que sean actos muy evangelizadores.
b) Ver los actos por internet.
Me pregunta M.C. si esto es verdad. Pues sí, lamentablemente sí. El Atrio de los Gentiles de Barcelona va a resultar, más que un atrio, una habitación cerrada, un lugar para el encuentro de unos pocos increyentes seleccionados y de unos creyentes privilegiados. Es verdad que hace tiempo que el Señor Cardenal escribió a las parroquias y comunidades religiosas enviándoles el programa e invitando a participar. También es verdad que así como en otros acontecimientos recientes desde la Secretaría se indicaba donde podían hacerse las inscripciones o recoger las invitaciones, esta vez no se indicaba nada. Significativo mutismo. Por ello, no ha de extrañar la sospecha de que tales inscripciones estaban, ya desde el inicio, mayoritariamente distribuidas. 
No negaré que el programa tenía como destinatario al mundo cultural. No ignoro que los espacios, con la excepción notable de la Sagrada Familia, son de un aforo limitadísimo. Pero tampoco debería presumirse que los fieles que acuden a nuestras iglesias son necesariamente incultos. Y no hubiera costado reservar un número de invitaciones por parroquia, aunque fuera un número mínimísimo para el acto de clausura. 
Sabemos que el Señor Cardenal a veces sufre porque sus proyectos y sus iniciativas no encuentran la acogida, la repercusión y el apoyo que cabría esperar en sus diocesanos y especialmente en su clero diocesano. Pero al mismo tiempo no deberíamos dejar de advertir que tal vez ello se deba a una Curia cuyos miembros, no sé si por ambición y arrogancia o simplemente por inadvertencia, acaban convirtiéndose no en servidores de la diócesis sino en privilegiados de la misma. Dicen que a veces, respecto a la Sagrada Familia, el Señor Cardenal dice que aquello tiene que ser "como el Vaticano". Esperemos que lo parezca en otras cosas y no en el amiguismo, la vanidad y las recomendaciones que son desdichada y frecuentemente la salsa de la Curia Romana, algo que ni el mismísimo Papa Ratzinger, pese a sus esfuerzos, ha logrado corregir. Corremos el peligro de que en nuestra diócesis los fieles (laicos y ordenados) acaben divididos en dos grupos: de una parte, los hombres (y mujeres) de honor, y, de la otra, la plebe que agacha la cabeza. Cuando un sacerdote más bien humilde y sin salidas de tono, acaba diciendo en una misa algo así como que todo estaba desde hace tiempo "dat i beneit", deberíamos empezar a preocuparnos. Siempre habrá descontentos, mediocres, victimistas, germinantes, outsiders. Pero cuando empieza el hartazgo de los buenos, fieles y respetuosos sacerdotes, hay que empezar a preocuparse y hay que hacerlo no porque alguien esté inventando problemas, sino porque realmente tenemos un problema.

lunes, 30 de abril de 2012

Señoras con alzacuellos y opciones de futuro



Les aseguro que hay días en que uno cancelaría su subscripción a La Vanguardia, si no fuera porque, para un católico catalán comedido, los otros periódicos son todavía peores. No sé cómo hoy a los Godó no les ha caído la cara de vergüenza. Si conservaran un poco de pudor, llamarían al Director a su despacho y le preguntarían si sabe la cantidad de buenos periodistas que están inscritos en las oficinas de (des)empleo. Hoy ese figura ha creído conveniente que la página  7 de internacional se dedicara exclusivamente a dos señoras con alzacuellos y sonrisa profidén que nos cuentan el cuento de lo obsoleta que está la Iglesia, de que el futuro pasa, al parecer, por ellas, y que han logrado la hazaña de que les dejasen sin comulgar en la Basílica vaticana. Contrasta con este notición la columnita que en la página opuesta (la 6) dedica unas pocas líneas para informarnos de que veinte cristianos murieron asesinados cuando asistían a una misa en Nigeria. La pseudoobispa y la presunta sacerdotisa merecen una página completa. Los lejanos cristianos, al parecer poco contestarios, nigerianos no salen ni a una línea por persona. Por lo visto, los mártires no venden. O peor aún: son poco modernos, no saben de marketing, incomodan.
Cuenta Guitton en su Portrait de Marthe Robin (del que, por cierto, he visto con satisfacción que hay una traducción, no sé si autorizada o no, en la red) que Marthe le aseguraba, en uno de aquellos entretiens con ella, que en el futuro la Iglesia se rejuvenecería a través del laicado, que éste tendría que jugar un papel capital en el futuro. De ahí, el interés de Marthe en que el laicado recibiera una formación adecuada, de ahí la creación de los Foyers de charité. Ella acertaba. Hoy más que nunca necesitamos un laicado preparado y activo, no para suplirnos a los curas en la liturgia y en la predicación dentro de las iglesias, sino para que viva su fe con descaro y sin timidez en el mundo. Lo necesitamos muy especialmente, a la vista está, en los medios de comunicación. Lo necesitamos desde la conjunción del equilibrio respetuoso y la firmeza en proclamar la verdad, pues si falta tal firmeza no habrá rejuvenecimiento, sino acomodación (como muchas veces la hay). Y si falta el equilibrio, entonces no habrá fecundidad, sino vanidosa chulería (como también demasiadas veces la hay).
En la hora presente el futuro y la verdadera unidad de la Iglesia pasan por esa eclosión de un fecundo laicado que irradie, no por unas señoras con alzacuellos que anteayer fueron monjas, ayer laicas y hoy creen que son curas. 

domingo, 8 de abril de 2012

Feliz Pascua!


Rebosen de gozo pascual los corazones.
Las puertas de la vida han sido abiertas. 
Espiritualmente renovados, vivamos en la esperanza de nuestra resurrección.
(citas libres de la liturgia del día)

en la alegría de este tiempo, hasta los aleluyas profanos (que no profanatorios) suenan bien:

miércoles, 28 de marzo de 2012

El oficio de intelectual

El oficio de intelectual hay que currárselo bien, casi tanto como el de Director de informativos de Tele5, que no sé yo si entra o no dentro de la propia categoría de intelectual. Tele5 se supone que es una empresa seria, en la que trabajan gente titulada y suficientemente diestra en las labores de la comunicación audiovisual. Además, tratándose de algo tan delicado como la información generalista, los titulares son sin duda revisados con cuidado y atención, incluyendo el uso de artículos determinados o indeterminados.

De todo lo anterior, cabe deducir que, aun en el caso de que incluyamos a Belen Esteban, el número de intelectuales en este país es extraordinariamente reducido, ya que sólo lo son aquellos que apoyan la huelga general del 29-M. Los demás están sin duda ilegítimamente apoltronados en cátedras y sillones académicos. Ahora entiendo el porqué este país no funciona: se debe a la gran masa de ignorantes analfabetos que no apoyan esta huelga y, sin embargo, ocupan puestos de responsabilidad en instituciones educativas o científicas. Por suerte, tenemos a Tele5 que nos desvela esta cruel realidad.



sábado, 17 de marzo de 2012

No nos ha prometido una vida apasionante, sino una pasión vivificante



Querían algo provocador y lo han conseguido. Y, al parecer, oportunamente, dada la reforma laboral del PP. De otro modo, la promesa de trabajo fijo (un video de esta difusión hay que entenderlo como publicidad vinculante, al menos para la Conferencia Episcopal) saldría más cara en caso de despido. El video no tiene mucho de original en su mensaje (en América hace treinta años ya se empleaba la publicidad vocacional del tipo "the work is hard but the reward is eternal"). Sin embargo, me gusta. No han tenido mal gusto, por mucho que la aborrezcan los ateos anticlericales, los ultracatólicos quietistas y los católicos vergonzantes. Me gusta, si exceptuamos la primera promesa y la última. Por mucho impacto mediático que haya provocado, podían haberse ahorrado lo del trabajo fijo. Para quien no lo tenga claro, es confusión, y quien lo tiene claro sabe perfectamente que el trabajo fijo no puede ser una motivación seria, hablando como hablamos de sacerdotes y no de especialistas de la Armada, más si consideramos que buena parte de las incorporaciones actuales a los seminarios son tipos que curiosamente ya tenían trabajo fijo.
La última promesa es todavía más grave, porque el Señor nunca prometió una vida apasionante.


No sé si una vida apasionante puede ser ésta:

o bien esta otra:

Pero sí sé que, en realidad, lo que Jesús prometió fue ciento por uno de "ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. "
Ni más ni menos.





martes, 13 de marzo de 2012

Cifras y letras


El mundo de las cifras resulta frecuentemente apasionante. Uno queda hechizado por el misterio que se esconde detrás de los cálculos, de los porcentajes, de la cuantificación. De verdad, que muchas mañanas cuando, después de engullir la tostada con margarina y mermelada de naranja amarga y después de ingerir el vaso de desnatada y tragar la cápsula de omeprazol, un servidor abre el periódico, queda indefectiblemente subyugado por las cifras. Pongamos el de ayer. 
Dejemos aparte el asunto de las últimas cifras del déficit de la Generalitat y  no nos pongamos nerviosos, porque si el gasto sanitario, como dicen los titulares, se disparó el 2011 en 577 millones pese a los duros ajustes, debe querer decir que o la bolsa del dinero tiene un agujero misterioso por donde se cuela la calderilla o sucede que nos estamos poniendo todos muy, pero que muy malitos. 
Pasemos a La Contra y Erik el Belga, que dice el tío que ha dado, entre importantes y menores, entre ermitas de montaña y museos de postín, "unos" 600 golpes. ¡Y eso que se retiró en 1982!  Echen cuentas. Sin hacer vacaciones, le saldría a un asalto cada quince días. Y todavía le quedaba tiempo de pintar, de ligar y de aprender. Y el entrevistador que no dice ni mú. 600 asaltos, total centenar más, centenar menos, nada, nada, como los milloncejos deficitarios de nuestros gobernantes...
Cifras. Normalmente la páginas con más cifras son las de las cotizaciones de Bolsa, fondos de inversión y cosas por el estilo. Pero como el domingo descansan, el lunes no salen, de forma que ese día las páginas con más cifras son las de los anuncios clasificados que, en sus tres cuartas partes, tienen que ver con el negocio de la carne, y no hablo de la del matadero, sino de ese mercado que funciona sin facturas...Hombre, puestos a combatir el déficit, yo propondría a la Generalitat un gravamen de pongamos 10 € diarios sobre anuncio clasificado de este tipo; el mismo periódico que los publica debería encargarse de recaudarlo e ingresarlo, el control sería relativamente fácil y al cabo del año digo yo que un buen (en bondad económica, digo) dinerito se sacaría. 
Las mejores cifras, sin embargo, son las de las manifestaciones, como la del 11-M-2012. Ah, los sindicatos dicen que en Barcelona eran 450.000 almas, la policía local que 17.000. Misterioso. Enigmático. Arcano. Se supone que unos y otros saben contar, por lo que esta pequeña diferencia tal vez sea debida a alguna de estas razones:
a) Cuando la policía echa cuentas, la mayoría de manifestantes se camuflan de tal modo con el terreno que se vuelven invisibles.
b) Cuando los sindicatos echan cuentas, la mayoría de manifestantes reproduce más de 20 veces aparentemente su propia imagen, tal vez teleportándose en fracciones de tiempo tan infinitesimales que producen la impresión de simultaneidad .
¡Qué campo todavía virgen de investigación para la física cuántica! Pero uno, como es de letras, sólo puede experimentalmente sugerirles que algún año se acerquen a ver la salida de la Cursa de la Mercé. Verán allí el lugar que ocupan 14.000 personas apretadas como en metro en la hora punta. Vean el trecho de calzada que llenan y, pese a que los primeros salen zumbando como posesos, esperen y calculen cuántos minutos transcurren hasta que pasan por línea de salida los últimos de la cola. Multipliquen el número de corredores por treinta, denles más espacio con pancartas y banderas y pónganles a desfilar a paso cómodo. No exagero: llenarían ustedes la Diagonal.  
Dejaremos para otro día las cifras de católicos según el Anuario Pontificio, que eso también tiene tela, más que los números primos de Mersenne. La fe tiene siempre como objeto lo incomensurable. "Creo en todo lo que no se puede medir", decía un personaje de novela. Al fin, después de tantas cifras, todos padecemos, en mayor o en menor medida, con mejores o peores recetas de remedio, de eso que el poeta Rossend Llates llamaba el "mal del infinito":

Deixeu-me anar tot sol entre la nit;
jo mateix no sé el mal que m'aturmenta;
però deu ésser el mal de l'infinit.




sábado, 25 de febrero de 2012

Metropolitano Evangelio "de" Marcos

Dentro de los actos de la Misión Metrópolis en Barcelona se ha programado una lectura pública del evangelio según San Marcos con la correlativa edición de dicho evangelio en miles de ejemplares en catalán y castellano para hacerlos llegar a personas que "han dejado la práctica religiosa o se sienten alejadas de la Iglesia".
Dejemos aparte la denominación "Evangelio de Marcos" (otros hubiéramos preferido un "según Marcos"). Al grano: se ha decidido en la publicación del evangelio dividir el texto en 12 "unidades". Ya estaba el evangelio suficientemente dividido en capítulos y versículos como para añadir esta estructura artificial. El texto pierde, por afán pedagógico, la frescura del hilo original. Además, cada unidad tiene encastada su "introducción" y, al final de todo el evangelio han puesto, como complemento, unos "guiones" de reflexión. Todo esto no hace sino convertir el librito en un texto catequético más, que habrá de repeler sobremanera a quien no tenga ya un interés directamente creyente (puede ser un texto de catecumenado, pero no sirve para quien simplemente tome el evangelio con curiosidad).
Este es el problema de confiar el texto a los profesores (Xavier Morlans, Salvador Pié, Armand Puig), acostumbrados a dar lecciones a alumnos, pero demasiadas veces tristemente incapaces de entender a los alejados (por muy "guay" que Morlans esté cada vez más convencido de ser, y por muy competentes que sean en su respectiva especialidad, que lo son, Pié y Puig).
Además, también es penoso, tratándose de tantos ejemplares, que no se haya pagado a un corrector, de modo que en la versión castellana de la introduccción general un grave error de puntuación convierta en muy confusa la relación y la distinción trinitaria entre el Padre y el Hijo.


Por lo demás, también parece que Josep Rom (¿servidumbres de Blanquerna?) se ha lucido diseñando la portada. Debo ser de gustos retorcidos o de muy pocas luces, porque o no me gusta o no la entiendo. Para empezar, mucho MARCOS y muy poco evangelio. Delante, en primer plano, un Pau Gasol con una mochila en bandolera. Seguidamente, a poca distancia, tres jóvenes que no se sabe si son okupas, indignados o de la Mara Salvatrucha, pero que parecen bastante frioleros y deprimidos, y van andando como si atravesaran un campo de minas, el paso corto y la cabeza gacha. En un tercer plano, gente corriente, como usted y como yo, dinámica, alegre... No sé, no sé, ¿significará esto que el seguidor de Jesús (o de MARCOS) es alguien que carga con una pesada y aislada cruz opresora que le ensimisma y le pone de mala folla?
Ah, y, sobrevolándolo todo, la gaviota del PP... Ay, si Benedicto hubiera sabido que la nueva evangelización iba a ser esto...

lunes, 6 de febrero de 2012

Un Job desencarnado

La lectura fragmentaria de los libros de la Biblia en la Misa no favorece su comprensión. A veces tienen su razón de ser esas molestas moniciones que, como decía un anciano profesor, parecen desflorar anticipadamente la Palabra de Dios. O, a falta de ellas, hay que entretenerse en la homilía a decir lo que el texto no dice para que se entienda lo que dice. Está claro que no se va a leer el libro entero de Job en una Eucaristía. Puede que haya omisiones que sean aceptables en favor de la brevedad. Otras son sencillamente incomprensibles. Este 5º domingo del Tiempo Ordinario ciclo B (o sea, ayer) en la primer lectura se leìan los versículos 1 al 7 del capítulo séptimo del libro de Job. Mejor dicho, casi todos esos versículos. A quien organizó la cosa no se le ocurrió mejor idea que saltarse el versículo 5. La razón no puede estar en la brevedad (¡un solo versículo!). Suponiendo que tal omisión sea razonable, habrá que buscar en otro lado la motivación.
Ante todo, transcribo el versículo "censurado":

"Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y supura"
 (versión de la Biblia de Jerusalén)

¿Por qué se omite? Tal vez el tipo angélico que desde su despacho romano decidió esta omisión lo hizo pensando que no estaba bien en la misa oír hablar de carnes agusanadas o de pieles purulentas. Tal vez lo consideró poco espiritual. Olvidó que somos salvados por una encarnación, por una carne clavada en una cruz. Olvidó que lo que hacemos cada domingo sobre el altar es memorial de una sangre derramada y de un cuerpo entregado. Además, alguien que no conozca el libro de Job oye estos versículos y, a falta del omitido, puede pensar equivocadamente que Job no era más que un tipo pesimista, un amargado, un simple teórico de la existencia humana. En cambio, el versículo omitido le permitiría entender que Job está declarando su dolor, que habla desde el sufrimiento físico, que su lamento es un lamento literalmente en carne viva. Ahora sólo falta que venga alguien a decirnos eso de que "el dolor moral es peor que el dolor físico", aserto que suele ser veraz cuando no nos duele nada. Pero que necesita de una heroicidad no común cuando el dolor físico es intenso, penetrante, totalizador, cuando la carne se desguaza y la piel supura. El dolor de Job tenía sin duda una dimensión moral, pero haríamos bien en no omitir su raíz y su dimensión también somática.