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viernes, 26 de octubre de 2012

Cristianos guay y chicas de oro

Los primeros días de octubre nos trajeron dos eventos eclesiales multitudinarios en Barcelona, aunque con protagonistas bien distintos.

Evento multitudinario número 1: la cena de Catalunya Cristiana y Radio Estel. Exitazo, según los organizadores. Mil personas. De ellas, calculen que un centenar fueron comensales institucionales, fueron porque tocaba. De Obispos, sólo salen en las fotos nuestro Cardenal y su Auxiliar. ¿Será que los demás no fueron fotografiados o será que no estaban? Cuesta creer que Vives o Novell dejaran escapar el flash correspondiente. O será que estos medios son 99% barceloneses. Será. En las fotos del acontecimiento la que sale hasta en la sopa es Marina Rossell, diríase que oficiaba como madrina del acto. Los demás comensales, en su inmensa mayoría, cristianos guay.
El cristiano guay catalán constituye una especie bien diferenciada. Normalmente milita en UDC, partido que, como es sabido, es muy sensible a la cuestión catalana, pero que cuando se trata, por ejemplo, de la defensa de la vida opta por abstenerse, ya que tal tema es “muy complicado” y, además, los cristianos guays son siempre y en todo muy modernos. Los cristianos guays suelen ser ortodoxos, pero a su modo, es decir en el mismo grado de conocimiento del francés de aquel chiringuito de la Costa Brava: “on parle français, però no gaire” (se habla francés, pero no mucho). El cristiano guay, si es laico, estudia en el ISCREB, donde un profesor guay le revela, por ejemplo, que, oooooohhhhhh, Jesús sólo instituyó dos sacramentos y que los demás son inventos de la Iglesia, lo cual es una información ideal para no confesarse, para relativizar la indisolubilidad matrimonial, para tener al ministerio presbiteral en la desestima que se merece y para considerar la unción de los enfermos algo parecido a las velas cruzadas de San Blas. Al cristiano guay no le gusta la palabra “caridad” y, en su lugar, prefiere hablar de “solidaridad” que es más transversal (la transversalidad es siempre muy guay); en general, al cristiano guay no le gustan las virtudes y prefiere los valores, porque, en el fondo, las virtudes hay que currárselas mientras que el valor se le supone. El cristiano guay suele ser bastante reacio a arremangarse y dar el callo; él entiende como solidaridad el ímprobo trabajo de la concienciación, de los comunicados-del-colectivo X, la Carta por la Paz y otras zarandajas de poco o nulo efecto práctico, pero que lucen mucho , especialmente si están subvencionados gracias a unos políticos muy guays (no hay que olvidar que al cristiano guay le cuesta también rascarse el bolsillo y en este sentido sí que hay que reconocerle a la cena de marras un éxito imprevisto). Al cristiano guay, si es diácono permanente, le gusta remenar les cireres (lo siento, estoy de un vago que no me da ni para traducciones, les pongo la de Google: remover las cerezas, toma del frasco). El cristiano guay es muy ecuménico; le fascina, por ejemplo, cómo inciensan los ortodoxos en sus liturgias, pero si usted le cuenta el complejo modo de incensación que preveía la antigua liturgia católica el cristiano guay le dirá que eso son tonterías preconciliares. El cristiano guay catalán, cuando se canta el Credo, frunce el ceño y baja el volumen de voz al llegar al “ro-ma-a-na” . El cristiano guay político, cuando se aprobó el Estatut, no dijo ni pío respecto a la “salud reproductiva y sexual” (todos sabemos lo que eso quiere decir, pero él prefiere no enterarse o interpretar modo suo, porque ya se sabe que queda guay y aggiornato). El cristiano guay nunca utilizaría este singular tan machista y sin duda se referiría a "los cristianos y las cristianas guays". El cristiano, si es monja y extraordinariamente guay, viste velo y pantalones; si no es tan guay, viste como las chicas de oro, de modo que puede confundirse con ellas, aunque en el momento que abre la boca revela una insensatez de la que aquellas carecen. El cristiano guay, si es religioso, no está en el mundo, pero es del mundo y se le reconoce pronto porque tiende a poner una sonriente cara de cretino. El cristiano guay o es profesor o es funcionario o, simple y llanamente, vive del cuento (reconozco que en esto no se diferencia de un servidor). El cristiano guay, cuando su trabajo consiste en tratar con personas, dice que “trabaja con”; ejemplos: trabajar con marginados, trabajar con sin techo, trabajar con discapacitados; curiosamente, las más de las veces ese “trabajar con” equivale a rellenar fichas. El cristiano guay asiste a cursos del Centre d’Estudis Pastorals, ese centro que teóricamente debería servir para formarnos a los pastores, pero del que huimos porque, puestos a perder el tiempo, preferimos incluso leer Catalunya Cristiana o escuchar Radio Estel; por cierto, el último cuaderno que han editado sobre (traduzco el título, que este es fácil) La espiritualidad en la comunidad cristiana. Guía de buenas prácticas merece, con mucho merecimiento, un post aparte. No quiero olvidarme de que el cristiano guay catalán, si es clérigo, asegura que la culpa de sus repetidos fracasos pastorales la tiene Rouco Varela. En fin, no quiero cansarles, porque me parece que a estas alturas la figura está suficientemente definida.

Evento multitudinario número 2: Encuentro de voluntarios de Cáritas en el Fórum. Bastantes miles más que en el evento anterior. Hay que reconocer, sin embargo, que el cubierto era más barato e incluía final en la Basílica de la Sagrada Familia. Si uno mira las fotos, se percata de que la mayoría eran chicas de oro. Pero si para las Golden Girls de la tele lo importante era ligar, para estas de nuestras Cáritas, lo importante es atender necesidades. Y lo hacen día tras día y semana tras semana. Aguantando ingratitudes y a veces incluso protestas desabridas, porque hay necesitados que necesitan mucho y lo reclaman incluso exigentemente. Cuando alguna vez un cristiano guay atiende alguna necesidad, lo cual suele ser de higos a brevas, lo califica como una experiencia-muy-enriquecedora. Las chicas de oro no necesitan enriquecerse con experiencias, sino que lo que hacen es para ellas una cuasiobligación de la fe que profesan, de la fe que les mueve. Tal vez no asistan a largas charlas sobre la concienciación y el cambio-de-las-estructuras, pero su labor, esa calificada peyorativamente como puramente asistencial, es una labor necesaria. Sí, realmente son chicas de oro, lo son por los muchos quilates de su splendor charitatis.





Sólo una observación final: Supongamos que Catalunya Cristiana y Radio Estel fueran medios exclusivamente de la diócesis barcelonesa. La diócesis de Barcelona tiene, si no me equivoco, 209 parroquias. Echando cuentas, a mí 1000 comensales no me salen ni a 5 personas por parroquia. Exitazo. Pero qué guay...



miércoles, 17 de octubre de 2012

El “independentista” Taltavull y los centinelas de Occidente

Taltavull, que suma muchos/as fans en las parroquias barcelonesas por las que pasa, no me cae ni bien ni mal. Es una persona de trato correcto, dialogante, ortodoxo. Un obispo más, como tantos hay en la Iglesia católica, gente que cumple su función lo mejor que puede y sabe en un mundo difícil de evangelizar. No siempre he estado de acuerdo con él y, cuando lo he creído oportuno, he expresado desde este minúsculo rincón mi desacuerdo. Por ejemplo, cuando hace unos meses hizo pública su nota “Por una comunicación objetiva y veraz”. Sin embargo, el ataque que está sufriendo desde determinadas tribunas en relación a lo que dijo (o a lo que interpretan, tergiversándolo, que dijo) en una entrevista de Catalunya Radio me parece tan injusto que me creo en el deber de dedicarle unas líneas desde mi celda.
Una traducción de la entrevista al castellano la ha realizado Pablo J. Ginés en Religión en libertad con una honradez y un tino que ya quisiéramos que abundara más entre los comunicadores católicos.
Si de algo peca Taltavull en la entrevista, es de bondad y de inocencia. Enfrentarse a una profesional como Silvia Cóppulo no es moco de pavo y habría requerido de una capacidad de zafarse que su Excelencia no posee. Hoy en día una entrevista en un medio de comunicación en directo acaba siendo o un masaje reconfortante (cuando el entrevistador se dedica a hacer la pelota) o un auténtico pugilato (para el que hay que estar mínimamente entrenado). Su Excelencia tal vez debería mejorar la ascesis, la colaboración con la gracia, y no fiarlo todo a la asistencia del Espíritu...
Entre los centinelas de Occidente que han salido a la palestra, esos que desde su altísima torre de vigía reparten pasteles o pedradas, se cuenta un sacerdote de Jaén, un cráneo privilegiado, un prodigio de erudición, alguien a quien, si no fuera por su esforzada modestia, se disputarían las mejores universidades del mundo. El hombre es profesor de religión y moral católica en un instituto, cargo para el que te designan a dedo (normalmente el dedo del Delegado diocesano de Enseñanza), de lo que resulta que los colegas de otras materias, que se han tenido que currar sus buenas oposiciones, te miren (acaso con no poca razón) por encima del hombro. Pues bien, este señor va y nos dice en su blog que Taltavull (dejo aparte a Novell, para no alargar y no mezclar churras con merinas) es un obispo “víctima de la Logse”. En la primera redacción del post decía más cosas, pero quizá hasta él mismo se ha dado cuenta de que despotricar estaba muy feo, así que ha revisado el texto (lástima no haber hecho una captura, porque los calificativos eran antológicos).
De todas maneras, para don Tomás, el Obispo Taltavull, pobre criatura, es una víctima de la Logse socialista. Yo quiero creer a don Tomás, pero se me hace difícil si tenemos en cuenta que don Sebastián terminó su educación (si incluimos la enseñanza superior) hacia 1970.
Uno sigue leyendo y se entera de que don Tomás ha ejercido también de psicoanalista, pues atribuye a don Sebastián sueños imperiales (¡collons!), infantiles (esto corrobora lo que yo decía de la inocencia) y perniciosos (si no saben ustedes lo que son los “sueños perniciosos”, es que, víctimas también ustedes de la logse, no han leído a Clemente de Alejandría). Después don Tomás saca a colación unas palabras de Benedicto XVI que cualquiera, desde un maestro de pueblo a un premio Nobel de literatura interpretaría, pobret, como relativas a la unidad cultural europea; pero en realidad, don Tomás, como no es víctima de la logse, es capaz de ir a su oculto meollo y sabe colegir de ellas, al parecer, la pontificabilidad de la unidad de España.
No sigo, porque lo más triste es que, si ustedes leen atentamente lo que dijo el bonachón de don Sebastián en la entrevista, no advertirán en sus palabras ninguna proclama independentista. Advertirán en la entrevista, como bien escribe Pablo, el afán de instrumentalizar a la Iglesia por parte de una curtida periodista cathoprogre y la distancia desdeñosa que emana de Ridao, ese tipo que se atreve a hablar de la Iglesia y los impuestos (hoy la Iglesia tiene en materia de impuestos el mismo exacto tratamiento que pueda tener ERC, podría haberle dicho Taltavull si hubiera tenido un poco de malicia, como podía haberle recordado que fue a ERC y no a la “privilegiada” Iglesia a quien la Caixa condonó unos milloncejos de deuda).
En fin, que nada, que lo que propone don Tomás es que don Sebastián tiene que volver a reeducarse (!). Así estamos, el ministro Wert queriendo españolizar a los niños y el cura De la Torre queriendo reeducar a nuestros obispos. Que quieren que les diga, al menos Jiménez Losantos cuando a contrario sensu contribuía al independentismo desde sus micrófonos de la COPE (pastores de la unidad) era igualmente cerril, pero tenía más maestría. Claro que como Jiménez Losantos y Taltavull deben ser más o menos de la misma quinta, pues nada, eso, todos víctimas de la logse. Hala, hala, a reeducarse tocan.


viernes, 12 de octubre de 2012

Un año para despertar nuestra fe adormecida

Empezó el año de la fe. Y eso lo saben bien gente como ese grupo que toma su nombre de Is 35,2 (Vg). No les conozco, aunque a veces tengan la bondad de enlazarme. Pero está claro que tienen contactos internacionales. Se diría que hasta un tal Renzo, en Roma. De otro modo no se entiende que, con tan larga ceremonia y con tanto mitrado participante, el montador haya escogido precisamente el momento de la cabezadita de nuestro Cardenal. Miren, miren, que yo no me invento las cosas (está en el segundo 42):

martes, 2 de octubre de 2012

Waka waka frailuno

Supongo que a la letra de la cancioncita se le puede dar también cierta interpretación en clave religiosa y hasta en clave de vida religiosa. 
Supongo que este meneo de hábitos a más de un alma fervorosa le parecerá, si no impúdico, inapropiado, poco compuesto y poco acorde con la consagración de quienes los visten.
Supongo que a otras almas les parecerá un derroche de alegría y concluirán que estos rostros reflejan cierta inocencia, cierta carencia de maldad que se goza en el hecho comprobado de transmitir alegría al respetable público.
Supongo que es difícil conjugar esto con la teoría de que las vestimentas religiosas imponen en su mismo vuelo cierta obligada lentitud, cierto ritmo pausado necesario para el rezo coral, para detener el tiempo y asomarse a la eternidad (doy fe de que se puede correr con maxifalda, lo verdaderamente enojoso es querer subir escaleras con ella si se tienen las manos ocupadas).
Supongo que la juventud sigue siendo divino tesoro y no supongo, sino que constato que estos colegas están en mejor forma física que coreográfica.
Y vamos por Todo, por el Todo de veras, ojalá.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Catalunya Cristiana intriga al personal


El número de hoy, 23 de septiembre de 2012, de Catalunya Cristiana publica un editorial que ha generado no poca estupefacción. "No dice quién es", me comentaba molesto e intrigado un compañero. El editorial va de Sínodo novoevangelizador y correlativa llamada a la conversión y a la purificación estructural. Empieza destacando que Monseñor Luis Martínez Sistach ha sido nombrado padre sinodal y, a continuación, nos suelta esta perla:
"Al parecer también uno de los peritos catalanes que asistirá a él (al Sínodo) es un eclesiólogo de prestigio internacional."
Dicho esto, no desvela a quién se refiere. Misterio. Intriga. Lo saben de buena tinta, pero hay que hacer un amago de duda. Ese Al parecer inicial es todo un reto, un desafío de adivina adivinanza. Como decir, me lo han dicho (probablemente el mismo interesado), pero no lo digo porque aún no es oficial. Al parecer siempre salva la cara. Incluso en el caso de que, por lo que sea, hubiera una vuelta atrás. Se puede deducir de la frase que hay peritos catalanes (si hay uno de los peritos, es que por lo menos hay dos, en eso la frase es taxativa). De estos dos, al parecer, uno es un eclesiólogo prestigioso. ¿El otro u otros? Pues, al parecer, no se sabe y, si se supiera, no debe ser nadie particularmente destacable, al parecer. Y, además, nótese el prodigio redactor: fíjense en ese también. Cualquiera que sepa leer castellano (relean ustedes la cita, por favor) entiende que ese también quiere decir que nuestro Cardenal es también (el también es siempre simétrico) un eclesiólogo de reconocido prestigio (ya ven, uno le hacía canonista, pero Catalunya Cristiana nos devela, al parecer, secretos muy bien guardados).
En fin, hablemos claro: el redactado es tan defectuoso que no pasaría un examen de selectividad. 
La intriga es una tontería porque Catalunya Cristiana lleva fecha del 23 de septiembre y desde el día antes son públicos los nombres de expertos y oyentes. El eclesiólogo experto es el profesor Pié; los otros dos auditores son el Doctor Simón y el religioso Emili Turú. Ya sabemos, ya sabemos, resulta que Catalunya Cristiana sale el 23, pero se cierra no sé cuántos días antes, o sea un desastre en estos tiempos nuestros donde la gente está informada al minuto. Y, si se es consciente de este cierre de edición tan anticipado, porque no hay más remedio con los medios de que se dispone, hay que dejarse de misterios, intrigas y chismorreos, porque a lo único que conducen, a la vista está, es al propio descrédito. Un decano de Facultad de Filosofía no puede permitirse esto. Y si alguien, para ayudar a Catalunya Cristiana, va a soltar 45 euros del ala para la cena del próximo 4 de octubre, está en su derecho a exigir un mínimo de rigor periodístico y de faena bien hecha.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

De 35 en 35 años


Hace 35 años yo había pegado ya un par de sellos confederales a mi carné y formaba parte de un grupito que participó en la manifestación que recorrió Barcelona bajo el lema "Llibertat, Amnistia i Estatut d'Autonomia". Interviú sacó un ilustradísimo (mayormente en blanco y negro) número especial sobre el evento y allí las hazañas de mi grupo salieron bajo el título "Aquellas lluvias, estos barros". Entonces nosotros las llamábamos, si no me falla la memoria, acción directa y las perpetrábamos a cara descubierta. En cualquier caso serían lo mismo que hacen habitualmente hoy los antisistema y que, entonces como ahora, cuando se tienen 20 años o menos, la política se toma como un pretexto y el verbo que conviene realmente a la acción no es otro que el de gamberrear. Hace 35 años yo no tenía canas, llevaba perilla y el lema durrutiano que releía vitalmente era el de "llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones". Luego, entre la mili, el trabajo fijo y la universidad en horario de tarde-noche en la Autónoma, el carné confederal fue a parar al fondo de algún cajón como testimonio de una época que no volvería jamás. 
La de 1977 fue mi última manifestación. Hasta ayer. Ayer acudí, 35 años después. A pesar de que la deuda catalana sea un patente despilfarro de governs anteriores (la de los tripartitos es realmente escalofriante), acudí. A pesar de que tenga la misma fe en conseguir la independencia ahora mismo como la tengo en que me toque la lotería de Navidad, acudí. A pesar de que estas reuniones multitudinarias no van con mi carácter y me agobian un poco, tanto si se trata de caminar entre banderas y pancartas como si se trata de esperar a que salga el Cristo de las Penas de su capilla trianera de la Estrella, acudí. Acudí porque ya está bien del desprecio despótico que viene de más allá del Ebro, intereconómico, copero, torrero, populachón o pesoero. Acudí porque eso del expolio fiscal es una realidad, aunque algunos interesadamente exageren su montante. Acudí porque a pesar de que aquí las violencias han sido excepcionales (no digo yo que no hayan sido) mientras que las de los etarras se cuentan por centenares, uno también se harta de oír en castellano que los vascos son gente noble y los catalanes unos avaros pedigüeños insaciables. Acudí porque, miren ustedes, el amor a la Patria no es ningún pecado e incluso los buenos moralistas lo incluyen entre las virtudes. Acudí porque también yo estoy harto de que algunos catolicísimos consideren, pro domo sua, la indisolubilidad de España como un dogma de fe probado ex communi Patrum consensu.
Mi podólogo me decía esta mañana: "ahora Rajoy abrirá un poco el grifo y hasta la próxima". Para la próxima, en el 2047, temo hallarme, por nonagenario, ya un tanto achacoso, así que tendrá que ser algún sobrino o similar el que me lleve, empujando la silla de ruedas con bombona de oxígeno cuatribarrada incluida.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Arcadi Oliveres, Justicia i Pau & Co.



Como a un servidor en algún lugar ya le han etiquetado de ultracatólico, denominación que en ciertos medios infalibles se corresponde con quien simplemente exprese posiciones acordes con el magisterio eclesial ordinario o se le ocurra defender al Papa o mostrar filial acatamiento a la jerarquía, no va a perder nada por comentar ciertas manifestaciones que ha expresado el profesor Arcadi Oliveres con motivo de esa reunión de unas decenas de gente bienintencionada y de una docena de liberados (entiéndase en la peor acepción del vocablo) que es el Congreso de la Juan XXIII.
El profesor Oliveres hace algunas afirmaciones dudosas y otras rigurosamente ciertas. Es dudoso que la Iglesia jerárquica esté más preocupada por el aborto o por los matrimonios gay que en responder a la crisis. Es exagerado hasta la falsedad afirmar que la Iglesia jerárquica es responsable, por acción y omisión, de esta crisis (en realidad, sólo le faltó a don Arcadi la responsabilidad por pensamiento y palabra). 
Ahora bien, Oliveres dice algo muy acertado: "Habría que saber dónde pone la Iglesia sus dineros. Y en ocasiones lo hace en instituciones escandalosas desde el punto de vista financiero." Esto es demostrable. ¿Quieren un ejemplo? Yo se lo doy: Justícia i Pau, institución que el profesor Oliveres conoce bien por ser el Presidente de la Junta de Gobierno. Años atrás colaboré con un grupo local de una ciudad vallesana. Ya ven, todos tenemos un pasado, incluso los ultracatólicos. Se organizaban unas reuniones de oración por la paz, se enviaban cartas a la prensa con motivo de ciertas cuestiones sociales, etc. Un intento legítimo y bondadoso, probablemente poco efectivo, por mejorar nuestro mundo ("por concienciar", decíamos entonces). Hoy, ciertamente, soy bastante escéptico respecto a los resultados que este tipo de acciones, dejando aparte la oración que nunca se pierde y cuyos frutos inmediatos ignoramos, consiguen.
Pero vayamos al asunto. Justícia i Pau reconoce en su página web que recibe apoyo económico para su funcionamiento del Arzobispado de Barcelona. Les sugiero que consulten la memoria de Actividades de la asociación en el ejercicio 2011 y en concreto la cuenta de Explotación. Comprobarán, por ejemplo, que del total de ingresos (278.240), la mitad (139.029) procede de subvenciones públicas (en el 2007 era peor: el 64% de los ingresos).  Del total de gastos (272.720), más de la mitad se les va en personal (141.422); son cuatro personas y probablemente no todas a jornada completa, o sea que mal pagados no parece que estén. Además, teniendo en cuenta el resto de gastos de funcionamiento, quedan sólo para gastos de  sensibilización e incidencia (lo que debería ser el fin de la asociación) 92.674 € (poco más de una tercera parte).  Incluso podríamos mencionar la contribución de la entidad a los perversos mercados financieros: cuatro mil eurillos de gastos bancarios.
A un servidor le puede parecer escandaloso que con tan pésima gestión la Junta de Gobierno que preside el señor Oliveres haya renovado en el cargo al director de la asociación. O que el señor Oliveres hable tan alegremente del IBI como privilegio de la Iglesia, cuando la Ley de Mecenazgo del año 2002 extendió tal exención a todas las entidades sin ánimo de lucro, incluida Justícia i Pau.  Yo quiero suponer que el señor Oliveres no es responsable, ni por acción ni por omisión, de la crisis. Pero...¿qué legitimidad hay que darle a las palabras de quien preside una entidad que en la práctica funciona sólo gracias a mamar de las ubres de la Administración y del Arzobispado? 
Un servidor no vería con malos ojos una declaración episcopal sobre la crisis. Y uno puede entender, hasta cierto punto, que si te invitan a hablar en el Congreso de la Juan XXIII, tendrás que decir cosas que halaguen los oídos de los participantes, que para eso van, para escuchar lo que quieren oír, para proporcionarse mutuo consuelo y percibir que no navegan heroicamente (es un decir, ya me entienden) solos en mitad de la tormenta. Pero tampoco entiendo que haya que darles carnaza de forma tan descarada.

Actualización 12.09.2012: Las afirmaciones más polémicas de las declaraciones al medio que las publicó han sido desmentidas por el propio Arcadi Oliveres. Hombre, ha tardado lo suyo, casi una semana. Pero si realmente lo que se decía que había dicho el entrevistado no lo dijo, el señor entrevistador se ha lucido o, por lo menos, se ha alucinado. 

sábado, 25 de agosto de 2012

Pray-o-mat: I + D aplicado al campo religioso


Confieso que primero, ignorante y desconfiado como es uno, pensé: esto debe ser una especie de El Mundo Today en inglés. Pero resulta que tanto The Guardian como la BBC incluyen la noticia (aquí mucho más ampliada).
Pasa lo de siempre, que nos decimos y llamamos europeos, pero, en realidad, seguimos en el ¡que inventen ellos! Nos falta creatividad, olfato empresarial y dedicación de recursos públicos y privados al R & D. Aquí tenemos al abad de Montserrat hablando de Eurovegas y, en cambio,en la Universidad de Manchester no se cortan y dedican medio millón de esterlinas a un ambicioso proyecto de investigación sobre espacios multi-religiosos, del que Pray-o-mat es sólo la punta del iceberg. Habrá que esperar, sin embargo, a comprobar el éxito que tiene el artefacto. A juzgar por las fotografías del daily mail, la vecina máquina de vending está casi sin existencias. ¿Será que los estudiantes prefieren más alimentar el cuerpo que el espíritu? ¿O bien será que el Pray-o-mat tiene éxito y escuchar, por ejemplo, ese prodigio que es la ceremonia funeral de las islas Solomon abre el apetito?  ¿Puede demostrarse una correlación entre escuchar un texto sagrado y que a uno le entren ganas de picar algo? Para mí que aquí hay gato encerrado y que detrás del ambicioso proyecto de investigación y del artista Oliver Sturm lo que hay (la religión como anzuelo) es un ambicioso empresario de máquinas expendedoras.