
(Termino el año con un post un poco materialista, ya lo sé;me viá poner a leer a E. Allison Peers para compensar, y a ver si el próximo año me espiritualizo un poco más)
Oído en un programa de radio como receta anticrisis, en una intervención de radiooyente: "lo que tiene que hacer el Estado es dejar de pagar sueldazos a los curas". Ya sé que en la radio se oyen muchas cosas (los mal pensados dicen que sólo "determinadas" cosas) y que los radiooyentes dicen lo que dicen (los mal pensados dicen que sólo salen por antena una selección "selecta"), y que ni a todas las cosas que se oyen hay que hacerles caso ni los radiooyentes son todos infalibles (aunque todo el que habla o escribe parece hablar o escribir ex cathedra, ¡se lo digo yo!). Pero ocurre que lo de "sueldazos" hay que considerarlo en conciencia y meditar seriamente si un servidor le está quitando el pan de la boca a alguien.
En principio, no es verdad que actualmente el Estado pague (con algunos matices, esto podría tener cierta carga de verdad en años pasados, cuando la asignación tributaria, o sea la de la crucecita, de acuerdo con los Acuerdos Iglesia - Estado, se completaba con cargo a los presupuestos de forma que la Iglesia obtuviese por tal concepto y transitoriamente una cantidad similar a la de ejercicios anteriores).
¿Será verdad lo del "sueldazo"? Veamos, en mi diócesis, en la que la vida no está precisamente barata, un cura con plena dedicación parroquial (o sea que no hace otra cosa, ni de profesor, ni de comentarista deportivo, ni de funambulista, ni de Presidente de una Caja de Ahoros, ni de nada, que también hay curas por ahí haciendo cosas muy raras) percibe mensualmente el sueldo de 830,71 €. Alguno comenta que ya querría él ser mileurista... En fin, sueldazo, lo que se dice sueldazo, digo yo que no es, a no ser que lo comparemos con la renta per cápita de Bangla Desh o, sin ir más lejos, con la cuantía de las pensiones mínimas en España. Maticemos un poco. Hay que reconocer que la inmensa mayoría de los curas (habrá excepciones como en todo) no tiene que pagar gastos de guardería, por ejemplo. Ni tampoco la inmensa maýoría de los curas (habrá excepciones como en todo) tienen que pasas pensiones compensatorias ni alimentarias a ningún/a ex-cónyuge. Hay que reconocer también que la mayoría (aquí las excepciones serían más numerosas) tiene resuelto el problema "vivienda" y eso en los tiempos que corren es un buen pico. Sin embargo, sé de algún sacerdote que al ser destinado a una parroquia tuvo que pedir ayuda a propios y extraños porque la casa parroquial estaba inhabitable. Como sé de algún otro que vive en condiciones heroicamente penosas porque considera un cargo de conciencia aplicar un céntimo de la economía parroquial (en su caso si no boyante, pasable) a la reparación de la casa del párroco y este año sin ir más lejos ha preferido renovar la calefacción de la iglesia para que la feligresía esté calentita, mientras él sigue apañándose con un par de catalíticas de butano del tiempo del Cuéntame, lo cual no dice mucho en favor de la Comisión de Economía parroquial cuyos miembros no están sólo para firmar las cuentas, sino también debieran estar para vencer la testarudez del pastor, tarea en ocasiones ciertamente ímproba.
Supongo que detrás de la alusión a los "sueldazos" que hizo aquel radiooyente se encuentra el aserto de que "la Iglesia es rica". Sin embargo, las cuentas de la diócesis de Barcelona del pasado 2007, por ejemplo, están publicadas, cualquiera puede consultarlas, y por poco instruido que sea en contabilidades, cualquiera se percatará de que en aquel ejercicio las entradas y salidas se equilibraron gracias a un legado importante, es decir que si a una determinada persona le hubiese dado por vivir un año más en lugar de morirse, una de dos: o la diócesis hubiera tenido que disminuir salidas (por ejemplo, suspendiendo las construcciones en curso de nuevos templos parroquiales) o hubiese entrado en números rojos.
"La Iglesia es rica". Mucho oro, muchos retablos, muchos cuadros, mucho arte. Bueno, ésta es otra. Recuerdo hace años a quien consideraba un escándalo que se cobrara entrada por visitar la catedral de Sevilla. Quien se quejaba de este "abuso" no sabía que en el tiempo de las pesetas mantener la catedral de Sevilla costaba todo incluido (reparaciones urgentes, suministros, seguridad, limpieza, etc y etc y etc) la suma aproximada de dos millones de pesetas diarios. No obstante, cuesta imaginarse a un sevillano diciéndole al Cardenal Arzobispo: "Eminencia, usted lo que tiene que hacer es derruir esto y hacer unas pistas de petanca o una zona de botellón". Cuesta de imaginar (aunque ahora hay sevillanos muy raros, gente pa tó), porque la catedral se considera cosa de todos. Ya sé, ya sé, si es cosa de todos, pues que la tenga el Estado. Tal vez, aunque no creo que fuera un buen negocio. Se seguiría cobrando la entrada, no estaría mejor gestionada, y además costaría una pasta con cargo al bolsillo de todos. Porque, para empezar, ni al Director, ni al Subdirector, ni etc. etc. les iban a pagar 830,71 € mensuales. Como aquel abogado matrimonialista que se quejaba de que en el Tribunal Eclesiástico local tanto Jueces como Secretarios eran curas, "ya está bien, esos puestos podemos cubrirlos los laicos"; se le ofreció el puesto de Secretario con un sueldo superior en un 80%a lo que cobraba el esforzado sacerdote de turno, "hombre, no, con este sueldo, no" (¿sería un sueldazo?).
"La Iglesia es rica". Recuerdo a un obispo que en cuanto le piden alguna de las pinturas del Palacio Arzobispal o del Museo Diocesano para exposiciones firma sin ver, con la sola condición de que el ente solicitante contrate un seguro sustancioso. "Ay, dice para sus adentros, si este cuadrito se perdiera o lo robaran o algo parecido, podríamos construir la iglesita de aquel barrio que llevan tantos años en un barracón"; no digo yo que Monseñor llegue a rezar por eso, pero sí que lo piensa y hasta lo dice.
(Ya sé, ya sé, ya sé. Las cuentas de la COPE. Los beneficios de la COPE. Prefiero no tocar aquí este tema, no lo eludo, simplemente es un tema lo suficientemente complejo como para merecer un tratamiento sereno y desapasionado. Hace años el cardenal Carles, que ni es un ultranacionalista, ni un progresista radical, ni un tipo con afán de protagonismos, dijo que en la COPE había cosas que deberían cambiar. No han cambiado. Habrá que preguntarse seriamente y sin subterfugios a quien está sirviendo esta emisora, como habría que plantearse si no hay cierta idolatría que no quiere reconocerse. Dejemos la COPE para otro año)
¿Sueldazos de los curas? Bueno, no sé yo. Tampoco es que se vea a la gente haciendo cola por la noche para ver si son los primeros en la ventanilla de admisión de los seminarios, es un decir. ¿Sueldazos? Creo que no exactamente. Y en cuanto al Estado, aunque nos pagara él, tampoco somos tantos y si no nos dedicáramos a esto, o estaríamos en el paro o estarían otros. Aunque nos pagara el Estado, creo, para vergüenza nuestra, que a la inmensa mayoría se nos podría aplicar lo del mulo y la alfalfa (quizá así terminamos con una sonrisita):
-Oye, tienes a este mulo muy delgado. Tendrías que echarle más alfalfa.
-Bah, para lo que hace...
-Hombre, pues entonces sacrifícalo o véndelo.
-Bah, para lo que come...
Feliz Año Nuevo 2009