jueves, 29 de julio de 2010

Yaaaauum, Ecssss, Puajjjjjj


Nunca he tenido afición a los toros. Serán arte, pero un arte que me aburre, que me hace bostezar (Yaaaauum). Siempre me ha parecido que si a un torero se le embadurna convenientemente la cara y se le da un saxofón se convierte fácilmente en el formal-listo de las típicas parejas de payasos. Tal vez lo mío sea una deficiencia de formación artística o estética; tampoco he entendido nunca la belleza de la obra chapapotesca de Miquel Barceló, la cual me da más bien asco (Ecssss). Por ello, lo de la prohibición de la tauromaquia en Catalunya me ha dejado en el fondo basante indiferente. Una nueva victoria del animalismo, exageración sensiblona, como más o menos lo calificaba Bernard Häring en los tiempos de su famosa La Ley de Cristo (ya ha llovido).
Alguna emisora radiofónica se ha empeñado machaconamente en interpretarlo como otro pasito en el camino del separatismo catalán, es lo que sucede en este tiempo de veranito que los cansinos puros se vuelven cansinos prácticos. Allá ellos. Personalmente, creo que los de Prou y compañía se lo han currado, como se lo curran cada día más los de Progat y otros por el estilo. Hay una mentalidad mayoritaria proclive a la conmiseración con los animales, eso es todo. En principio, no parece necesariamente maligno. Pero cuando uno oye las declaraciones de ese tipo pérfido y tortuoso que es Puigcercós hablando de progreso moral, respeto a la vida, futuro que no nos avergüence, uno no puede evitar que se le revuelvan las tripas. Por si alguien no se acuerda, ERC quería despenalización total del aborto hasta la semana 22. Me pregunto: ¿de verdad está tan claro que un feto humano de 22 semanas no "sufre" al ser abortado? Pues eso, que a veces la ruindad llega a un nivel en que ya no se trata del aburrimiento (Yaaaauum), ni del asco (Ecssss), sino que se pasa directamente al vómito (Puajjjjjj), ustedes perdonen.

sábado, 17 de julio de 2010

Apostate usted como Dios manda

Será porque hay que llenar el tiempo libre de alguna manera o por unas repentinas iluminaciones causadas por el calor, vaya usted a saber, pero lo indudable es que en los meses de verano le da a la gente por bautizar a los niñitos y a las niñitas. Bien, más vale tarde que nunca, así que el clérigo de turno se pone la indumentaria, enchufa los ventiladores y confía en que la poca voz que le queda sobreviva al intento de sobreponerse a la algarabía de tales celebraciones comunitarias. El ritual de bautismos no prevé una despedida del tipo “Podéis ir en paz”, probablemente porque, en realidad, el que queda en paz al terminar es el celebrante, de modo que en los tiempos que corren cada uno de estos bautismos registrados suponen para el ministro un “yo estuve allí” (en aquel galimatías). A mí una vez en Andalucía llego la bulla a tal punto que consiguieron borrarme esa sonrisa de tonto paciente que solemos poner los curas en estas ocasiones y me impelieron a plantarme y a recordar al distinguido público que para bautizar sólo necesitaba a las criaturitas, a los padres y a los padrinos, y que, por tanto, todos los demás o estaban como debían o a la calle.

Curiosamente y parece que por motivos semejantes se da también en estas fechas un aumento del fenómeno contrario, el de querer desbautizarse, el “que me borren”. Vulgarmente les llamamos “apostasías”, aunque técnica y estrictamente no siempre lo sean. Suele invocarse la Ley de Protección de Datos y no voy a cansar al lector con todo el intríngulis administrativo y jurisprudencial que se ha ido formando al respecto. Pero sí me gustaría comentar algo de las fórmulas que suelen utilizarse en los escritos dirigidos a las parroquias o a las Secretarías de los Obispados (en realidad, son los Obispados los responsables de los ficheros). El modelo de escrito suele procurarse a partir de páginas web y aquí viene lo bueno. Porque hay de todo en botica.

Hay páginas de apóstatas serios y documentados. Suelen permitir la descarga de un modelo que va al grano de pedir la cancelación de datos; están al día y tienen cierto rigor. Es el caso, por ejemplo, de Apostasia.es...

Hay otras páginas que parecen ideadas para rústicos simplones, como es el caso de cincominutos.com. Cuando uno abre la página su sólo aspecto ya revela por dónde van los tiros. Nótese este bonito consejo: “Apostata y abandona esa gran secta de depravados”, lo cual revela el concepto que sus autores y los usuarios entusiasmados con la idea tienen de sus madres y sus abuelas, la mayoría fervientes católicas. Pero vayamos al texto del modelo que proponen porque no tiene desperdicio. He recibido precisamente una petición de un señor que ha utilizado tal modelo. El Sr. N. nació en 1954 y fue bautizado con un mes de edad. Dice haber sido bautizado por una decisión familiar unilateral de forma que se le obligó a formar parte activa (?) de un determinado núcleo de creencias, etc. La Iglesia, dice, se aprovechó de que sus facultades intelectivas todavía no se habían desarrollado, etc. y etc. y sus derechos civiles y constitucionales (¡1954!) fueron vulnerados...En fin, les ahorro el resto de la formulación, cuyo desdichado redactado bastaría para catear a un estudiante de primero de Derecho. Lo malo no es que alguien redacte esta boñiga de escrito, sino que una persona de 56 años lo firme como quien firma una petición para que se declare a las chinches ibéricas especie protegida. Porque va uno a buscar el registro de bautismos y resulta que el Sr. N. contrajo en 1981 matrimonio canónico, lo cual indica que o hizo entonces uso pleno de sus derechos civiles y constitucionales (entonces sí) o sucedió que a sus 27 años todavía no se le habían desarrollado las facultades intelectivas, lo cual, visto lo visto, tampoco cabría descartarlo.
Por favor, si apostatan, háganlo bien, con la cabeza y no con las tripas, a no ser que quieran quedar como perfectos imbéciles.