sábado, 3 de abril de 2010

Hay gente pa tó


Pues eso que, saltando de un sitio a otro, he venido a encontrarme con los Motorromeros, una buena gente que se monta sobre dos ruedas y, en lugar de irse juntos a la fiesta de la cerveza o al Carroñeros Festival, cogen la carretera y hala, a un santuario que se van. Bueno, entre compartir carretera y oración, alguna cervecita echarán también, que eso no está reñido con la elevación espiritual (no por casualidad hay cerveza Franziskaner y, más aún, Paulaner). No es mal hobby el disfrutar del motor con prudencia, sentido común y sentido espiritual. Nunca ha sido una de mis aficiones (me gusta ir a cubierto, por eso de las inclemencias del tiempo) y cuando le cuestionaba a mi podólogo motero la incomodidad del artefacto, él siempre terminaba tratando de combatir mis numerosas objeciones con esta frase: "ah, pero cuando estás encima en un día claro, esa sensación de libertad...". Ubi Spiritus Domini, ibi libertas. Será eso. O que Dios puede viajar también en una Harley, no el Dios de Brady y su bestseller, sino el invisible y seguro compañero del himno. Quién sabe, tal vez con el tiempo, esos motorromeros se decidan por una tirada larga y se lleguen a Porcaro (en Bretaña), a visitar a Nuestra Señora de los Moteros. El año pasado la peregrinación (mitad fe y mitad movida, supongo) contó con la presencia de ese inclasificable tipo que es el Padre Guy Gilbert, que gasta en chupas lo que se ahorra de peluquería, quien, al tiempo que daba la bendición a los congregados, les recordó que si superaban la velocidad legal o se saltaban un stop, la bendición les iba a servir de poco. Hay gente pa tó.

Casualidades


Hay que ser muy escéptico, muy arrogante y muy sabihondo para no creer que la inmensa mayoría de las cosas que suceden suceden por pura casualidad.
Hay que ser, por ejemplo, como Manuel Castells quien hoy en La Vanguardia no acaba de creerse que la coincidencia entre los intentos de poner en merecida vereda a la cúpula de los Legionarios de Cristo y los intentos de pringar al mismísimo Papa en la responsabilidad por los asuntos de la pederastia eclesiástica sea una pura casualidad. Yo no sé si la larga mano de LC y Regnum Christi llegan hasta el New York Times, aunque influencia, capacidad de gestión y recursos materiales no les faltan. Castells, como no cree en las casualidades, viene a decir algo así como que el enemigo está en casa y que la iniquidad siempre trata de coaccionar a la justicia. Es verdad que con El Grande algunos podían hacer lo que querían, pero al viejito alemán le ha dado por coger el toro por los cuernos, que no le pase ná. Son casualidades, don Manuel, no sea usted conspiracionista.
También es casualidad, y de la buena, que sólo un par de semanas después de que el nuevo Obispo de Córdoba recordara que las Catedrales son templos católicos y no multiusos, fueran lo que fueran hace casi 800 años y pidan lo que pidan las Juntas Islámicas, a unos "turistas" musulmanes les asalte un inesperado fervor (¿por el ambiente espiritual de las numerosas capillas con imágenes?) y se pongan a hacer sus rezos en la Catedral, antaño mezquita, cordobesa. Y luego van los guardias de seguridad, qué malos son y qué ofensivos y qué provocadores, y les dicen que de eso nada, y ya está liada, qué iban a hacer si no las devotas criaturitas. Y las noticias dicen que uno de ellos llevaba una navaja (pura casualidad, sería para cortar mojama) y dicen que uno de ellos dice que uno de los seguratas le habló en inglés inteligible, que ya es casualidad de casualidades. Lo malo es que va y les toca un juez (probablemente un ultracatólico) de esos escépticos y arrogantes que no cree en casualidades, sino en causalidades, y va, examina el asunto y cree que aquello estaba organizado y, malo él, les imputa a ocho de ellos delitos de diversa tipificación. Y díganme si no es casualidad que El País, al contar la noticia, reitere que "La mezquita de Córdoba fue convertida en catedral en el año 1236 y la Iglesia católica sólo permite rezar allí a su dios", explicación a todas luces necesaria, más teniendo en cuenta que, casualmente y no por otra cosa, todo el mundo sabe que puede exponerse libremente el Santísimo en los templos musulmanes del Magreb. Por si acaso no fuera así, guárdense los lectores de este post, si les da por viajar al norte de África, de dejarse llevar por el ambiente espiritual y ponerse a rezar la coronilla de la misericordia donde no deben, igual da la casualidad que alguien les llama la atención y de poco les iba a servir alegar, por ejemplo, que Constantine fue cristiana antes de que lo fuera la mismísima Salamanca.
Tanta casualidad a mí me tiene, lo reconozco, un poco desorientado, más desde que oigo afirmar a diestra y a siniestra, si no con estas mismas palabras, con palabras parecidas, que si existe algo y no más bien nada, es por pura casualidad.