sábado, 28 de febrero de 2009

Ya está liada, a vueltas con los sacramentos


Ha sido en Francia, pero podía haber sido aquí y en cualquier país con tradición católica. Resumo porque los detalles son lo de menos: la mamá que quiere bautizar al niño, el párroco de su domicilio que dice que cómo es que la hermanita mayor no va a catequesis de comunión o al menos a una célébration d’éveil à la foi, la mamá que dice que la niña no va porque la niña dice que no quiere ir, el párroco que dice que si la hermanita no va cómo va a bautizar al niño con el compromiso de los padres de educarlo en la fe si tal compromiso lo están incumpliendo ya respecto a la niña, que para eso no hagamos comedias, así que de bautismo nanay. Para acabarla de liar, los párrocos de alrededor dicen que ellos no ven impedimento en bautizar al niñito, pero que no pueden hacerlo sin el visto bueno del colega. Ya está liada. Algunos juzgan al cura poco evangélico y creen que son estas actitudes las que hacen que el número de católicos adictos descienda. Otros propenden por remarcar la seriedad del sacramento y la incoherencia de los padres. Los fórums van llenos de opiniones del tipo "este cura imbécil se cree el dueño del bautismo" o del tipo "por fin un cura que tiene lo que hay que tener y se toma en serio los sacramentos". Tengo para mí que aquí pasa lo del siempre: el catolicismo y la Iglesia católica son, en el imaginario colectivo desvinculado, la gran-religión-institución-opresora, pero en el fondo dentro de ella quien más quien menos hace lo que le da la gana. Y, dentro o fuera de ella, quien más quien menos se cree con derecho a juzgar al cura en su labor sacerdotal (y en lo que no es su labor también). La Iglesia tiene que encontrar su lugar en el mundo contemporáneo y este tipo de conflictos cada vez serán más frecuentes. Ciertamente, los bienes espirituales no son propiedad de la jerarquía eclesiástica, pero precisamente por eso ella tiene la responsabilidad inmensa de administrarlos debidamente. El mandato de bautizar va unido al de hacer discípulos enseñándoles a guardar lo recibido de Jesús. Eso es inseparable. Va en el mismo lote y no puede haber ofertas por separado.
Personalmente, reconozco las dificultades, pero no soy pesimista. No nos lamentemos. Parecerá un disparate lo que voy a escribir, pero hay que entenderlo bien: mi esperanza es la "persecución". No seré yo quien ponga el grito en el cielo, por ejemplo, por los llamados "bautismos civiles". ¡Viva la competencia! Cuanto más contrastados seamos, más fuertes nos hacen. Porque nos obligan a espabilarnos. No es tiempo de acomodarse ni de camuflarse, aunque esa sea una tentación frecuente. Por otra parte, ya se sabe que los curas (y especialmente los párrocos, pobres) nunca contentan a todos, hagan lo que hagan. Transcribo un texto del que desconozco el origen, pero que he leído varias veces en distintas versiones y en diferentes idiomas:
Lo que la gente dice sobre el párroco:
Si predica más de diez minutos: es un pesado, sermones interminables
Si predica con brevedad: es un comodón, no se va a herniar predicando, no se prepara nada
Si hace referencia a la contemplación de Dios: vive en las nubes
Si comenta problemas sociales: ya se está metiendo en política
Si casa y bautiza a todo bicho viviente: malgasta los sacramentos
Si exige preparación: no hace más que poner obstáculos
Si está siempre en la parroquia: no conoce el barrio, no visita a los feligreses
Si visita a los feligreses: a este no se le encuentra nunca en la parroquia, siempre dando vueltas
Si no organiza encuentros: en esta parroquia no se hace nada
Si organiza encuentros: tantas reuniones, como si no tuviéramos cosas mejores que hacer
Si se mete en obras: hay que ver qué alegremente gasta el dinero
Si no hace obras: es un dejado, que lo tiene todo abandonado
Si pide dinero: es un pesetero de mucho cuidado
Si no pide dinero: será que le sobra, como la Iglesia es rica
Si escucha el parecer del Consejo Parroquial: éste se deja manipular por todos
Si no tiene Consejo Parroquial: es un tirano individualista
Si es joven: qué se puede esperar de él si no tiene experiencia?
Si es viejo: cuándo va a retirarse este tipo?

martes, 24 de febrero de 2009

Niño especial

Aquí las palabras que las ponga el cantor (Martín Valverde), yo me callo o todo lo más digo "Amén"...


sábado, 21 de febrero de 2009

Hay que mojarse


Creo que fue en mi penúltima estancia en Roma, con motivo de esas reuniones que hacemos en mi tribu periódicamente, con la excusa de tratar temas importantes. Tenía el avión de regreso por la tarde, así que aproveché la mañanita para ir a Soprani a comprar los acostumbrados recuerditos baratos. El día amenazaba lluvia, así que le pedí a uno de los estudiantes si podía prestarme un paraguas; sea porque sólo tenía uno o porque no me perdonaba el rollazo que el día antes me tuvieron que soportar sobre los frailes españoles del XVIII, fray M. sonrió y me dijo: "Padre, haz una caridad y cómpralo a uno de esos extracomunitarios que los venden baratitos ahí fuera". Bah, no me pareció mala idea; efectivamente, en Metro Laurentina estaban un par de africanos con paragüitas de todos los colores. 3 euros bien empleados, me dije. Y efectivamente, justo al salir en Ottaviano, se desencadenó un chubasco del que pude ponerme a buen recaudo gracias al objeto recién adquirido. En Barcelona aquello habría contravenido una ordenanza de "civismo". Lo acredita una de las cartas al Director de La Vanguardia del pasado día 25 de enero, escrita por la señora o señorita Berta Gili; está en catalán, así que por poner en aviso a turistas de otros idiomas, la traduzco literalmente:
"Hace unos días había salido de compras cuando empezó a llover. Busqué refugio un rato, pero, como quería seguir con mi programa de compras navideñas, decidí recurrir a la venta ambulante. Mientras finalizaba la transacción por 4 euros, me esperaban bajo la lluvia dos policías municipales vestidos de paisano. Me informaron de mi delito y me pusieron una denuncia que el Ayuntamiento de Barcelona ha valorado en 180 euros. Escribo esta carta para dar ejemplo, supongo que es esa la finalidad de la desmesura de la multa. Es una lástima que el único trabajo de los agentes fuese esperar que yo picase el anzuelo y rellenar el papeleo para la recaudación. Hubiesen podido avisarme. Habrían evitado el delito y me habrían informado."

Curioso. Hay que mojarse. Berta tendría que haberse empapado bajo la lluvia hasta llegar a uno de esos grandes almacenes donde podía haber comprado un paraguas por un precio cuatro veces mayor (estoy pensando, en concreto, en ese Grupo de empresas que obtuvo un beneficio neto en el año 2007 de 747,6 millones de euros), aunque lo más probable, porque siempre llueve sobre mojado, es que cuando Berta hubiese llegado a El Corte Inglés ya hubiese escampado. Lo que hay que hacer en estos casos es aguantar el chaparrón y pillarse una buena pulmonía. Hay que recordar que el fundamento de la ordenanza que le aplicaron es: "Las conductas tipificadas como infracción en el presente capítulo se fundamentan en la protección de la salubridad, el uso racional y ordenado de la vía pública y la salvaguarda de la seguridad pública, además, en su caso, de la protección de las propiedades industrial e intelectual, la competencia leal en la economía de mercado y los derechos de consumidores y usuarios...". En el caso de marras obviaremos lo de los derechos de consumidores y usuarios y la protección de la salubridad, pues no veo que a la usuaria la protegieran de nada; nos queda sólo lo de la "competencia leal", es decir, que se trata de que los grandes almacenes no vayan a arruinarse por cuatro africanos que venden paraguas a 4 euros. Parecería una broma si no fuera porque para estos africanos, dejados al túntún en la península con una orden de expulsión inejecutable y sin ninguna posibilidad de papeleo, esta venta de un producto para nada pernicioso en unas circunstancias de necesidad constituye el único ingreso posible. Parecería una broma si no fuera porque las asistentas sociales del municipio me los envían a la parroquia, a veces desde el otro extremo de Barcelona, para que les proporcionemos alimentos y ropa de segunda mano. Parecería una broma si no fuera porque en mi barrio campan a sus anchas okupas con unos perrazos enormes sin bozal ni correa ni pollas en vinagre. Parecería una broma porque tal vez a los africanos les saldría más a cuenta en lugar de trapichear con paraguas hacerlo con cantidades menudas de droga (menuda multa iban a pegarles a los drogadictos, anda que iban a cobrar). Parecería una broma porque a veces en cuanto caen cuatro gotas y se estropea un semáforo donde yo me sé no se ve un puñetero municipal para regular el tráfico (ahora ya sabemos en qué se ocupan). Parecería una broma porque a unos amigos italianos les sustrajeron este verano el bolso en las Ramblas y en la comisaría de los Mossos había cola para denunciar. Y podríamos seguir: etc., etc., etc.

Consuélese la Berta Gili, pensando que la cosa podría haber sido peor: "La conducta prohibida descrita en el apartado 3 del artículo precedente es constitutiva de infracción leve, que se sancionará con multa de hasta 500 euros." O sea que todavía tendría que darle las gracias al tipo magnánimo que tomó la decisión de multarla "sólo" con 180 euros. Claro que, probablemente, una multa de 30 euros habría bastado, a mi modo de ver, teniendo en cuenta la gravedad del acto y las circunstancias. Pero son las malas lenguas las que afirman de esto el carácter recaudatorio. Ay, aunque no lo dice en su carta, seguro que la señora o señorita Berta debió acordarse de alguien muy allegado al tipo o tipa que decidió la sanción.

Y hablando de recuerdos, ¿por qué me estoy acordando ahora precisamente de unos versos de un poeta panameño? A ver si los recuerdo, decían algo así como

Lo malo no es Marx sino los marxistas

Lo malo no es el Papa sino los papistas

Lo malo no son las putas sino los hijos.

(Me ha salido un post muy poco caritativo, ciertamente).

viernes, 20 de febrero de 2009

¡Aúpa!

Supongo que esto está elaborado por algún grupo protestante. Un católico echa a faltar la parte de tarea, de respuesta. Todo es gracia, claro, pero también el esfuerzo que no debe silenciarse. El que desciende no viene sólo a tomarte como quien carga un bulto muerto, sino que dice "¡aúpa!" y te pide que pongas un poquito de tu parte. (El video no va precisamente de lo que llamamos "diálogo interreligioso", advierto).

sábado, 14 de febrero de 2009

Pues los tienes, los entiendes ( o no)

Libros rumpite ne corda vestra rumpantur! Era un adagio alquimista, creo. Y vayan a saber ustedes el verdadero sentido. Hay quien, en plan trascendental, lo interpreta en el sentido de que conocer sólo por teorías no conecta al ser humano con su destino.
Y, sin embargo, los libros perviven. Las Consuetudines de la Cartuja los consideran el alimento perenne del espíritu.
Un antiintelectualista como el franciscano Francisco de Osuna, amigo del recogimiento y del predominio de la voluntad sobre el entendimiento en materia espiritual, se muestra bastante severo con el afán de saber:
"Los muchos libros no son sino mucha disolución del ánimo, sobra de trabajos, falta de reposo, cargo de la memoria, o vianda que tu estómago no puede llenar, afeite de tu poco saber, para que se engañen los necios pensando que, pues los tienes, los entiendes..."
Ay, ay, figúrense qué diría Osuna de internet....

lunes, 9 de febrero de 2009

De lo que no se quiere hablar


Ha salido en castellano, editado por Cristiandad, el libro de Antonio Socci Il genocidio censurato; el autor se refiere, claro está, al aborto, al que considera el genocidio más importante del siglo XX y, sin duda, el más censurado. Socci estima una cifra de mil millones de víctimas. Personalmente no sé si la estimación (cómo cuesta utilizar esta palabra en este tema) en su redondeo es acertada o no, pero concuerdo completamente con él en la deliberada censura que lo políticamente correcto va forzando al respecto. Hay un propósito deliberado de silenciar el debate sobre el mismo, de que el común de la gente piense y se interrogue. Peor es meneallo, se dicen los políticos. Valen más los votos que las vidas. La cuestión se resuelve no afrontando la cuestión. O desviándola. Por ejemplo, llevándola al terreno de quién quiere meter en la cárcel "a las pobres chicas". Digámoslo de una vez: haberlas las habrá, pero a veces ni tan pobres ni tan chicas. Sigamos diciéndolo: hay un negocio abortista. Y hay negociantes que venden su negocio incluso desde televisión (pienso ahora en cierta televisión local-comarcal aquí en Barcelona de la que prefiero no hablar, una de esas que arrienda espacios a timoconcursos para incautos).
Otra de las maneras preferidas de evitar la cuestión es considerarla una mera (lo siento, tengo que situarme en este lenguaje desdichado para hacerme entender) cuestión religiosa, es decir, algo perteneciente al fuero interno personal, al nivel de las creencias, a eso que nadie puede pretender imponer y, por supuesto, menos la Iglesia católica. "La Iglesia que hable para sus fieles y que no quiera imponernos su moralidad trasnochada a los demás" (¿cuántas veces no hemos oído esta sinrazón, esta renuncia a razonar sobre temas humanos tan delicados como éste?)

Vean lo que acabo de leer:
"El problema es que para cierto número de personas esta decisión no es considerada como un acto de extrema seriedad que concierne al destino de otro ser. Generalmente las personas que tienen esta visión no quieren oír formular ningún tipo de objeción...En la base existe una verdadera falta de discernimiento, de investigación o de reflexión...Esta práctica se ha convertido poco a poco en parte integrante de las costumbres de nuestras sociedades y en los espíritus un hecho casi normal, cuando no banal...Muchos lo enfocan bajo el ángulo del progreso social llegando a pretender que no es verdaderamente necesario que todos los seres vengan a este mundo...Desearía ardientemente que pudiera tener lugar una reflexión y una toma de conciencia mucho más profundas y precisas..."
No lo ha escrito Benedicto XVI, no lo ha dicho Rouco, no procede de las "obsoletas" mentes jérárquicas nacionalcatólicas. Lo dice el Lama Jigmé Rinpoché en un admirable libro de conversación interreligiosa (Robert Le Gall & Lama Jigmé Rinpoché, Le Moine et le Lama. Entretiens avec Frédéric Lenoir, Fayard, 2001; la verdad es que desconozco si hay traducción castellana editada, si la hay, será seguramente mejor que la mía y con gusto mencionaría aquí la edición con letra negrita, porque hay libros que merece la pena leer y promocionar). El Lama pone el dedo en la llaga: del aborto no se quiere hablar. Más aún: del aborto no se quiere que se hable, hay un interés preciso, todo lo más hay que decir que se interrumpe un embarazo y ay de quien ose afirmar que lo que en realidad se interrumpe es una vida. Qué le vamos a hacer, algunos somos contumaces (como sin duda nos calificaría el quatrero predicador-presentador mediático).
ADDENDA de 13-02: Gracias a un anónimo comentarista: del libro que menciono hay efectivamente traducción castellana:
ISBN 84-95613-05-0 R.LeGall - J.Rinpoché, El Monje y el Lama, conversaciones recogidas por Frederic Lenoir, Editorial Filokalia, Pamplona, 2002 (la traducción es de J.Elcarte y hay que suponer que mejor que la mía).

martes, 3 de febrero de 2009

Del siglo pasado: las niñas toreras y el parte médico


En 1908 publicó Pere Aldavert su duodécimo libro, que tituló, precisamente, Per fer la dotzena. Es un compendio de artículos; de entre ellos, para compartir el buen humor, he extraído un fragmento del que lleva por título Las niñas toreras; para general comprensión lo he traducido al castellano, aunque con ello pierda parte de su gracejo y aunque esto tal vez hiciera fruncir el ceño a su autor, fundador de La Renaixensa y uno de los iniciadores del movimiento catalanista.

"Una de las cosas en las que vale la pena fijarse es en la nota que extienden los médicos de los toreros, y de las toreras, porque también hay médicos de toreras, cuando a éstas, jugando al escondite con la bestia, les ocurre una desgracia....¡Pobre Manuela Gonzalvo!...Hace dieciséis meses que mató al primer toro en Sóller después de haber capeado y banderilleado el tiempo reglamentario. Y desde aquel día de Sóller su vida fue una sucesión de éxitos, hasta que toreando a beneficio de la Hermandad de la Carretería, un toro la pilló y la hirió de mala manera poniéndola en peligro de muerte. Si fuese hombre, con toda seguridad el doctor Sánchez Lozano habría cumplido con un pronóstico reservado, expresión que no dice nada y parece decir mucho. Le habría jeringado la herida con agua hervida (si no hubiera tenido la de farmacia), y como los toreros hacen como las gallinas que curan en cuatro días, aquel pronóstico reservado, que equivale a un no me lío, le habría acreditado como un gran cirujano...Está mal la muchacha. La herida, según dice el doctor Sánchez Lozano, tiene medio palmo de profundidad, y va de fuera a dentro. Ya ven que el doctor de Sevilla no repara en minucias cuando se trata de asegurar lo que desde aquí podría asegurar cualquier pavo real. No teme perder la fama certificando con puntos y comas que el cuerno antes de llegar a la carne tuvo que horadar la piel. ¡Pobre muchacha! Sólo tiene veinte años y hace ya varios que corre por esos mundos de Dios poniéndose en cada fiesta a dos pasos de la muerte para engordar a los empresarios y llevarse ella una miseria. Porque a las niñas toreras se las trata como a las que cosen pantalones, que por una docena, poniendo ellas el hilo, vienen a darles una peseta. Hacían la corrida de Beneficencia por la noche porque por la tarde debían necesitar los sevillanos la plaza para otra cosa...Llovió a cántaros un ratito antes de empezar, tronó y relampagueó, y en medio del chapoteo, arreglátelas Manuela con los toros, y si te agujerean de fuera a dentro, y el doctor Sánchez Lozano no te cura, ya cuidará de ti el sepulturero que ese nunca falla...Consolémonos sabiendo que la pobre Manuela tiene a su alrededor a las demás niñas toreras, que como veladoras suponemos que no tienen precio, dejando pequeñas a las monjas del Hospital. Igual hacen con ella como los toreros de la cuadrilla con el primer espada, que no se separan ni un momento de la vera del herido, con lo que guárdenos Dios de tener que respirar en aquella habitación. Seguro que no falta humo de cigarros y tufo de aguardiente por corridas que estén las cortinas y por mucho que abran las ventanas...Manuela tal vez escape de tal martirio, porque las niñas toreras sólo fuman cuando van en tranvía. Dicen que en casa los habanos les dan tanto asco como al resto de las mujeres..."

Ea, ahí queda, esta gente sí sabía escribir artículos. Han pasado más de cien años y ahora el humor es más burdo, la ironía más elemental, más superficial el talento. Ellos escribían artículos, nosotros blogs. Tal vez no todo ha cambiado. Los toros siguen corneando de fuera a dentro, vamos, no sé, digo yo, no soy médico.