jueves, 29 de enero de 2009

Implorando la ayuda de lo alto

"A Ti levanto mis ojos, a Ti que habitas en el cielo..."

Le he gorreado las imágenes a Ostreaedulis; ya sé que está mal y feo, que eso no se hace, pero no he podido resistir la tentación. Para que luego digan que este Gobierno y el grupo parlamentario que lo soporta son laicistas, que quieren quitar la religión del espacio público. Helos aquí, implorando la ayuda de lo alto. Repárese especialmente en lo compuesto y devoto de Alonso. ¿Qué estará suplicando desde el fondo del corazón? "¿Hasta cuando, Señor, seguirás olvidándonos", o tal vez intercediendo: "Señor, no le tengas en cuenta estos embustes".



lunes, 26 de enero de 2009

El mundo habitado: ¿un avispero hostil?

Cuando del demasiado olvidado Ortega Munilla se publicó la novelita corta La señorita de la Cisniega (1918, Gustavo Gili, Barcelona), se publicaron en el mismo volumen algunos cuentos del mismo autor. Acabo de releer, entre estos, un curioso cuento pastoral titulado Doro en el monte, protagonizado por un pastorcito de yeguas. Una noche Doro se toma unas semillitas que le había dado el tío Heriberto el Herbolario y en el sueño del encantamiento se le revela la sabiduría de la naturaleza y escucha las confidencias reveladoras de los animales del bosque. Alguno propende por lo poético, como la abeja: "Soy una gota de miel con alas" (¿poesía o greguería?). Pero la autodefinición que me interesa subrayar es la de la avispa:

"Si pico, muero; pero pico. Soy como el hombre: el dolor ajeno, aunque sea a costa de la vida".

En verdad, la avispa no tenía muy buen concepto del ser humano. No sé el porqué, leyendo la frasecita, me he acordado de Simone Weil, de quien está próximo a cumplirse el primer centenario del nacimiento, como recordaba hace pocos días La Vie. Simone Weil fue una pensadora que combinaba a dosis iguales genialidad y contradicción, armonía y desequilibrio. Leyendo la frasecita de la avispa he recordado uno de los pensamientos de La Pesanteur et la Grâce. Escribo de memoria, porque no sé donde fue a parar el ejemplar con glosas a lápiz que yo tenía, tal vez quedó en otro convento en algún traslado, tal vez lo presté(=perdí). Simone venía a lamentarse de que ni en una de sus peores jaquecas sería capaz de destruir una obra de arte (una escultura griega, por ejemplo) y que, por el contrario, con qué facilidad era (somos) capaz de destruir un instante de la vida de un ser humano, cómo un instante de felicidad para el prójimo lo convertimos inmisericordemente en un instante de amargura.

Tal vez sea verdad que somos como las avispas o como las abejas. Y no nos hace falta ni siquiera el aguijón. Nos basta con el zumbido. Zumbidos que nos destruyen, zumbidos que nos salvan.

miércoles, 21 de enero de 2009

No es muy original, pero es breve

(Un clásico, no recuerdo procedencia, lo siento):

-¿Qué hay después de la muerte?

-¿Qué hay después de la nieve?

miércoles, 14 de enero de 2009

¿La mayor causa de muerte?



(Me ha sugerido escribir este post un comentario escrito por cristal00k en una entrada anterior
dijo...
"Las Religiones, son solo un vano intento de transcender de nuestra condición de mortales. Nada más. Y a lo largo de la Historia, la fuenta más grande conflictos de la Humanidad... Han causado más muertes que cualquier desastre natural, por terrible que haya sido... Y lo siguen haciendo..." )


Hay un campo que es el de las opiniones. En ese campo considero admisible que alguien califique el fenómeno religioso como un vano intento de trascender la muerte. Es una opinión sobre un fenómeno. Probablemente somos muchos los que todavía pensamos que la religión es otra cosa. En cualquier caso, incluso limitándonos a esta afirmación inicial, cabría plantear algún tipo de cuestión, en el sentido de si todas las religiones sin excepción son intentos de ir más allá de la propia condición mortal, pues algunas no conllevan necesariamente la noción de inmortalidad.

Hay otro campo que es el de los hechos históricos. Aquí sí entro a polemizar con la amable comentarista. ¿Han sido de verdad las religiones la fuente más grande de conflictos de la Humanidad? ¿Realmente han causado más muertes que cualquier desastre natural? Hummm... No niego de ningún modo que haya conflictos originados en la religión. Ni que haya muertes que tengan en la religión su causa. Pero no concuerdo con ese carácter superlativo absoluto que se le atribuye. Tampoco estoy afirmando que las religiones estén en el origen de la mayor concordia que se haya dado en la Humanidad, ni que los mayores bienes procedan de ellas. Creo que ambos extremos son erróneos, más considerando las religiones en el nivel de la generalización.
Ciertamente ha habido guerras religiosas. Algunas motivadas por la religión y otras en las que la religión ha sido la excusa y no el motivo fontal. Incluso diría que los conflictos originados en la sola religión han sido excepcionales. Oímos con inusitada frecuencia que "en nombre de Dios se han cometido las mayores barbaridades". ¿Es ésta una afirmación que por sí misma conlleve el carácter malvado de la religión? Grandísimas barbaridades se han cometido y cometen cada día del mundo en nombre de Satanás, de la Justicia, de la Nación, del Progreso, de la Libertad, de la Seguridad, incluso de la Democracia. Incluso del Amor. Por eso, hay que tener cuidado cuando se desvaloriza Algo porque en nombre de ese Algo se haga algo que nunca debería haberse hecho.

Volvamos a los hechos, que es lo que interesa. Y concretemos. Concretemos en el cristianismo. ¿Ha provocado conflictos? Sí, sin duda. Pero no sólo conflictos, cuidado. Y desde luego no los más grandes conflictos, ni el mayor número de muertes a causa de conflictos. Lo de los desastres naturales prefiero obviarlo, porque la comparación resultaría inevitablemente absurda: ninguna guerra "religiosa" ha provocado las muertes que provocó la Peste Negra en el siglo XIV, por ejemplo. Por tanto, me ciño a los conflictos humanos y a las muertes provocadas directamente por el ser humano, la mayor parte en las guerras. Es verdad, no sólo en las guerras. No eludo temas. Ni siquiera los temas-estrella. Hablemos de la Inquisición española, por ejemplo, verdadera vergüenza para un católico. Pero no inventemos cifras, porque el tema está documentado (es lo que tiene la Inquisición en el campo histórico, que los procesos eran documentados: informes, notarios-escribanos, etc.). Los estudios más serios, por ejemplo, hablan actualmente de unas 3.000 ejecuciones a lo largo de tres siglos. Una dolorosa vergüenza, repito, de todas maneras. Pero hay que recordar que sólo entre 1793 y 1794 la Terreur llevó a la guillotina en Francia a 16.000 personas (¿en nombre de la Razón?). El régimen de Pol Pot produjo entre 1975 y 1979 en Camboya una disminución de la población en un millón y medio de personas, desde luego no en nombre de Dios.

Vayamos a las guerras. Que yo sepa ninguna guerra ha producido tantas víctimas como la segunda guerra mundial y en ella en ningún frente tantas como en el Frente Oriental. ¿Qué religión profesaban los jerifaltes? Que yo sepa tan ateos eran los nazis como los soviets, así que tal vez algunas afirmaciones que se sueltan alegremente deberían revisarse por acríticas. Otra cosa es que ciertos medios hoy día se empeñen en dar protagonismo y responsabilidad a Pío XII en el holocausto judío y que eso, pura historia contrafáctica pues nadie sabe con seguridad qué hubiera pasado si a mejor o a peor si el Papa hubiese hablado, vende y mucho, aunque sea tema tan controvertible históricamente.

Pongamos un ejemplo más reciente. Cientos y cientos de miles de muertos en el genocidio de Ruanda, además con una crueldad extrema, con numerosísimos testimonios del más inhumano ensañamiento. ¿Dónde está el motivo religioso? Yo no lo veo. Sí veo y reconozco con dolor el fracaso del catolicismo incipiente (en teoría la mayoría de la población eran bautizados). Es un toque de atención para nosotros, cuando nos referimos al continente africano como el futuro de la Iglesia. Cuidadín y mucho tiento. Hoy día, lamentablemente, lo reconozcamos o no, se cabreen o no los misioneros, duele decirlo, en África con frecuencia, más allá del barniz superficial, no hay Cristo que valga contra la fuerza de ciertas tradiciones familiares o tribales. Ya lo sé, ya lo sé, el colonialismo y sus efectos perversos, los intereses occidentales y todas esas cosas, no niego esas influencias, nada religiosas por cierto. Pero incluso en el caso de que alguien te dé un machete afilado, será tu responsabilidad final usarlo o no. Porque eso es lo humano, asumir las propias responsabilidades y no traspasarlas a otros.

Una última afirmación, a contrario sensu. Podría entenderse que, desapareciendo la religión, deberían desaparecer consecuentemente la mayor parte de los conflictos. Lo siento, no creo en el ateísmo como garantía de la paz. como hasta ahora no lo ha sido de la protección de los derechos humanos. Habrá ateos bondadosos y los habrá malvados. Pero dudo mucho que prescindir de la religión nos haga mejores, no lo veo.





viernes, 9 de enero de 2009

Esto sí era un 2 en 1

Entras ahora en una farmacia y encuentras 3 docenas de distintas clases de champú. Entras en una droguería y hay centenares de detergentes. En los duros años 40 bastaba con llevarse el NEVA en la cesta de la compra (la cesta propiamente dicha, no el carrito ni las bolsas de plástico). Además. ocuparía poco espacio ("en pasta concentrada"). Seguro que con el NEVA el cabello abrigaba la cocorota como la lana y quedaba suavecito, suavecito como la seda. Qué duros tiempos. Qué poco perdían el tiempo buscando en las estanterías.

martes, 6 de enero de 2009

Un Alguien para fastidiarnos?


Ha armado un revuelo limitado. Me refiero a la campaña del "Bus Ateo". No ha faltado algún parroquiano aislado que ha puesto el grito en el cielo, pero en general la cosa no ha pasado de ahí. El arzobispado de Barcelona ha publicado una nota aclaratoria y supongo que en más de una homilía, especialmente hoy que es festividad de la Epifanía, se escuchará alguna referencia a la campaña. Estos días he salido sólo lo imprescindible y no sé si los autobuses circulan ya con el simpático mensajito: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”. El probablemente supongo que es una concesión de buen rollo o de muy mala idea, según se mire, aunque en conjunto la frasecita de marras me recuerda a aquella tira de Calvin & Hobbes en la que están ambos tumbados sobre la hierba mirando al cielo; Hobbes pregunta: "¿Crees en Dios?" y Calvin, después de un silencio, responde: "Alguien tenía que existir para fastidiarme".
Se diría, por la campaña montada, que, al contrario de lo que se dice, Dios fastidia más a quien menos cree en Él. A los creyentes Dios puede inquietarnos, pero no fastidiarnos. Inquietarnos de sana inquietud, digo, inquietarnos ocupándonos, no preocupándonos. Tal vez el "deja de preocuparte" signifique algo así como "no te hagas preguntas", o sea, que renuncies a preguntarte sobre el sentido de la vida, del universo, del ser humano. Cuidado, porque decir "no te preguntes" equivale a una propuesta de reducción. Los creyentes no renunciamos a preguntarnos sobre eso, a pesar de que la fe no nos da todas las respuestas. Nuestra fe es un camino arriesgado, a veces incómodo, con deberes arduos, pero un camino guiado, conviene recordarlo hoy que celebramos la Epifanía, guiado por un Dios que no quiere aplastarnos ni angustiarnos, sino encontrarse con nosotros, descubrirnos una felicidad plena.
¿De verdad nuestra fe nos convierte en personas amargadas, gruñonas, tristes, antipáticas? Tal vez algún gruñido se oiga de vez en cuando, es verdad. Pero la mayoría de creyentes que yo conozco son gente que trata de amar a los demás, que tienen voluntad de servicio, que viven esperanzadamente su día a día, para nada infelices ni cansados de vivir.
Tal vez la campaña de marras tenga también su efecto benéfico. Tal vez consiga, en un mundo a menudo indiferente y sumiso, sin otra orientación de felicidad que reír payasadas de profetas como el Gran Wyoming, ni otra preocupación (esto sí que preocupa) que llegar a fin de mes, que haya quien se plantee la probabilidad de que Dios exista y de que este bus de la existencia vaya a alguna parte.

Dios existe, no renuncies a preguntarte, goza de una vida plena.

domingo, 4 de enero de 2009